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MANIAS DE LA CULPABILIDAD PDF Imprimir E-mail
Escrito por DOREEN VIRTUE   

Este tema es de gran importancia para nosotros, pues vemos que todos sufren de las manías de la culpabilidad.

Las flechas que brotan de la dura y quebradiza capa de la culpa que cubren los temores hieren a muchos, muchos corazones, sin causa alguna. Porque no hay razón para sufrir, solamente hay razón para amar. Retrocedamos un momento ahora y mientras escuchas nuestras palabras, permítenos abrir tus manos a la fuerza, las cuales se aferraran a la culpa con tanta fuerza como lo haría alguien que lucha por sobrevivir. Puedes estar seguro de que tu supervivencia depende de su liberación. 

La severidad de la culpa se deriva de un escrutinio en tu mente, de un complejo de víctima. Sientes que el peligro se acerca y sospechas:  “¡Debe ser para mi¡” El corazón del miedo en el interior de la culpa es esa sensación de peligro latente, y el conocimiento de que el castigo debe estar cerca. El niño que es golpeado debido a una mala acción se siente herido de vergüenza, y se imagina que de hecho debe ser alguien malo. Pues esto se lo ha dicho la persona que el mas ama en el mundo.

La vergüenza es trasladada a la vida del adulto por encima de la cual se sigue acumulando más y más vergüenza. Amado, estas capas de mugre que tú llamas “Culpa” pueden derrumbarse en el instante en que reconoces su endeble fundamento.Pues hasta montañas de la tierra pueden estremecerse ante el increíble poder de deseo del hombre. Tu deseo, hoy en día de despojarte de la culpa se cumple en el instante en que deseas su liberación. Tus Ángeles estamos a tu lado, esperando en que nos entregues las ideas que te hablan de tu maldad y tu vergüenza.

Te enviamos rayos de verdad, con receptos verdaderos: los hijos y las hijas de Dios son inocentes hasta la medula. ¡No has hecho nada malo! ¿Pues cómo es posible que impactes a aquello que Dios creo eterno y completo? Nuestro poder no excede a aquel que es Todopoderoso. Solamente existe un poder en el universo, y nadie que se encuentre en él tiene un poder separado con el cual pueda competir con el todo sapiente.

La insistencia, solo en tu mente de que tienes un poder separado es la raíz de tu culpa, tierno niño. En el instante que realizas fantasías de separación, te sientes entonces solo, vulnerable y temeroso. Pues un huérfano perdido en el desierto llora y se imagina visiones y sonidos de horribles monstruos, cuando los únicos “monstruos” que hay son árboles, rocas e ingenuas cavidades.

No hay monstruos que viene por ti, amado, y no has hecho nada malo por lo cual debes esperar un castigo. ¡Comprende esto en el fondo de tu corazón¡ deja caer la cuerda que halas y hace sufrir tu corazón, y libera la fantasía de la culpa a Aquel que conoce tu eterna inocencia. El único “crimen” del cual debes rehabilitarte es del que te has infligido a ti mismo, en tu corazón, porque insiste en que debías está solo y, por lo tanto, separado de tu santo creador y de sus hijos. Esta visión por sí sola, es responsable de todo el “mal” aparente que crees has experimentado en todas tus encarnaciones en la Madre Tierra.

Aun así, ni un solo memento antes de que estés listo, podemos liberarte de tu atadura mientras las contemplas. Tu enfoque en la culpa es como un niño que juega con las llamas de una fogata. Padeces lentamente, pruebas los límites de tu fastidiosa dimensión sabiendo que en la habitación contigua hay seguridad y paz.

Únete a nosotros, amado nuestro, y libera tus culpas y preocupaciones respecto a este pequeño mundo. Te rodeamos con paz y las nuevas buenas de que las soluciones yacen en tu alma. Déjanos amplificar las voces de la dicha, las cuales te llevaran a salvo a las praderas celestiales de tu interior.

Tu amor resplandece en el mundo, en donde ahora despiertas a otros con tu llamado de paz. ¡Déjalo que brille, amado. Déjalo que brille!.
 

 


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