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PACIENCIA PDF Imprimir E-mail
Escrito por DOREEN VIRTUE   

Las estaciones del tiempo son inherentes y nacen de esta tierra. En el cielo no existe el tiempo, pues somos inmortales, y no hay evidencia nuestras según el paso del tiempo ni las hojas del calendario. No estamos cautivos de la prisión por la cual tú mides tus logros y, sin embargo, sentimos simpatía pura por las presiones acordadas a aquellos que viven de acuerdo a ese tipo de rituales. No te pedimos que repudies tu reloj. Pero si te pedimos una mayor comprensión de los anhelos que yacen en tu corazón, y que impulsan más y más a apremiarte y a apurarte según tu propia voluntad y discreción.

Vemos la necesidad de una infusión de paciencia en estos momentos. Vemos una gran ansiedad por el cambio que anhelas, y el cual puedes ver en tu horizonte.No te nos adelantes en este momento, pues debemos enunciar cuidadosamente ante ti la descripción de nuestra visión de la paciencia. Siéntate tranquilo y respira. Así es, ahora podemos hablar de nuevo contigo. Siente cómo entramos en tu mente con nuestras palabras y te pedimos, o mejor dicho te imploramos, una vez más, que desaceleres tu ritmo frenético y apremiante.

Tus ángeles estamos tratando de hacer todo lo que está a nuestro alcance, para contener la ansiedad explosiva que vemos remontándose sobre la tierra, pero podemos hacer mucho más con tu ayuda y tu permiso. ¿Podrías, por favor, contener el júbilo tan explosivo que sientes  cuando emprendes una jornada relacionada con el dinero? Cuando tratas de conquistar o destruir, eso es todo lo que podemos hacer para contener la energía que se filtra en el rostro que vamos dejando detrás de ti.

Te imploramos que descanses más cuando te sientas atrapado durante el día por el incesante deseo de bienes materiales. Este asunto es un punto en particular del cual nos gustaría hablar un poco más. Pues el tiempo no existe aquí y, sin embargo, en tu tiempo terrenal, hay momentos que son capturados por  los anhelos eternos de gracias materiales.  Nos referimos a la gracia que buscas en el cielo capturada en algo que podrías comprar en la tierra. La enseñanza que compartimos contigo ahora, es que ese anhelo es enriquecido con preclaras recompensas cuando lo compartes con Dios, pues solo Él puede satisfacerlo.

Cuando más estas cautivo y esclavizado por el hombre material que se convierte en  parte tuya, al ir en búsqueda de formas plásticas de gracia, sus rayos son desviados debido a tú flujo exterior de movimiento y exuberancia de ídolos. La impaciencia que sientes, es tiempo que marca las horas sin control prescindiendo de ti, como una embarcación que parte hacia el océano mientras te quedas en la orilla despidiéndote de ella, está privándote sutilmente de la victoria más grande que los seres humanos pueden conocer. Pues en el interior del corazón humano, otro cronometro marca el tiempo con la mayor medida de amor jamás vista sobre estas tierras sagradas. Envía esta luz hacia el suelo y observa como las flores renacen de la nada.

Dios comparte su santidad con todo aquel que toca, e incluso ahora Él está extendiendo sus pensamientos para rodear los tuyos. No existe un pensamiento acerca del mañana que te pueda enriquecer de la misma forma que el anciano pensamiento de tu Hacedor cuando te lleva al hogar. Tú riqueza llega en el momento justo, y no un instante antes. Cuando proyectas tus necesidades hacia Él y sientes como Él te levanta, se acaba el tiempo y tu paciencia queda por siempre aplacada en sus brazos.

Camina en este minuto sobre tierras sagradas, pero mucho s de ustedes no se dan cuenta en donde viven. No esperes hasta mañana, soñando que ese será  el día de tu salvación. Tus ansias eternas están siendo satisfechas en este instante, amado, mientras tus ángeles proyectamos nuestras alas en un abrazo gentil y expansivo de alegría sobre esta bendición que llamamos hogar.


 

 


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