Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Online
Tenemos 487 invitados conectado(s)


ALOE VERA Y SISTEMA INMUNOLÓGICO PDF Imprimir

El sistema inmune es un sistema extraordinariamente complejo, tanto por todos y cada uno de los elementos que lo constituyen como en la forma en la que interactúan entre ellos. El sistema inmune de hecho, puede ser tan complejo como estemos dispuestos a estudiarlo, sin embargo, y a pesar de su complejidad, su estructura y funcionamiento puede resumirse como sigue:

ESTRUCTURA: Está constituido por tres grandes niveles individuales, cada uno más específico que el interior y que son: las barreras físicas, la inmunidad innata y la inmunidad específica.
 
FUNCIONAMIENTO: Se basa en un principio muy básico: la coordinación y la buena integración de cada uno de los elementos que lo constituyen. En efecto, un buen sistema inmune es comparable a un ejército bien preparado: Cuando todos los soldados, el transporte, las comunicaciones, la información funcionan y están coordinados se garantiza una adecuada seguridad y defensa. De lo contrario, el ejército será débil y vulnerable.
Sin entrar a analizar específicamente cada uno de los elementos del sistema inmunológico del ser humano y para poder comprender el por qué el aloe es beneficioso para su funcionamiento, si es necesario, no obstante, conocer al menos en grandes rasgos, sus componentes fundamentales, comprenderlo en su forma más básica. De tal forma, y siempre recordando que cada elemento debe funcionar coordinado con los demás, podemos distinguir en el sistema inmune tres grandes niveles de defensa, cada uno más específico que el anterior:
BARRERAS FÍSICAS: Son la primera línea de defensa de nuestro sistema inmune, son las más inespecíficas, es decir, su mecanismo de defensa es independiente del organismo que las “agreda”, pero a pesar de su aparente simplicidad, resultan enormemente efectivas. Dentro de este grupo encontramos barreras como la piel, las mucosas (lágrimas, saliva…), el pH del estómago o vaginal e incluso bacterias (como las intestinales):
·         La piel es el órgano más extenso de nuestro organismo, y entre sus múltiples funciones, se encuentra la de actuar como una muralla que impermeabiliza el interior de nuestro cuerpo. Tan sólo cuando se rompe la solución de continuidad de la misma los agentes patógenos podrán acceder a nuestro organismo.
·         Las mucosas (tejido húmedo que recubre algunas cavidades) también son una primera línea defensiva. Sus secreciones, por un simple mecanismo de captura y arrastre son capaces de atrapar y arrastrar a los microorganismos. Además, contienen sustancias que actúan atacando a dichos microorganismos con el fi n de neutralizarlos.
·         El grado de Ph (grado de acidez) del estómago, por ejemplo, garantiza que muy pocos microorganismos puedan soportarlo y por lo tanto no pasen al interior de nuestro organismo. Algo similar ocurre con el pH vaginal. Con nosotros conviven bacterias que lejos de proporcionarnos un daño o enfermedad nos ayudan a protegernos de otros microorganismos y nos ayudan a mantenernos saludables.
·         El ejemplo más significativo ocurre, por ejemplo, en el tubo digestivo, donde se han identificado hasta 200 tipos de bacterias que contribuyen a mantener un ambiente intestinal adecuado, garantizando su funcionamiento y evitando la proliferación y desarrollo de microorganismos patógenos. Podemos entender la importancia que esta flora bacteriana tiene cuando tomamos antibióticos para, por ejemplo, una infección de oído. El antibiótico no distingue entre las bacterias que están causando la infección de oído y las bacterias que conviven con nosotros en el intestino, y las destruyen. La destrucción de las mismas implica un cambio radical en el ambiente del intestino, que deja de funcionar bien y se producen las conocidas diarreas asociadas al uso de antibióticos. Una buena forma de recuperar la flora bacteriana intestinal es la ingesta de alimentos que contienen esas bacterias, como por ejemplo el yogurt.
 
INMUNIDAD INNATA: Como su propio nombre indica es un tipo de inmunidad con el que todos los seres humanos nacemos. Es también un tipo de inmunidad no específica, es decir, su mecanismo de actuación es Independiente del “enemigo” que la estimule. La inmunidad innata está constituida por moléculas y por células, que ante la llegada de un microorganismo generan una respuesta inflamatoria. Esta respuesta inflamatoria se traduce en dolor, enrojecimiento e hinchazón de la zona, desde un punto de vista externo, pero, internamente, esta respuesta es beneficiosa ya que favorece la llegada de más moléculas y más células que van a atacar al microorganismo con el objetivo de intentar destruirlo. Las primeras células en atacar a estos microorganismos cuando se produce una inflamación son los LEUCOCITOS, estos actuarían como verdaderas aspiradoras microscópicas, de tal forma que lo que hacen es “comer” al microorganismo, para digerirlo e identificarlo. Una vez identificado, avisarían a las células del siguiente nivel defensivo, que actuarían más específicamente.
 
INMUNIDAD ACTIVA: Es el siguiente nivel defensivo. Parte de la inmunidad activa está presente en nosotros ya desde el nacimiento, la diferencia con la anterior es que esta se va desarrollando a lo largo de la vida y que el mecanismo de defensa es específico, es decir, depende del microorganismo que nos agreda. Cada vez que un microorganismo entra en contacto con nosotros, genera una respuesta del sistema inmune.
Como vimos, la primera parte de esa respuesta consistía en “ingerir” al microorganismo e identificarlo. Una vez identificado, es presentado a las células de la inmunidad activa, que va a crear una respuesta específica para destruirlo y, además van a “acordarse” de cómo hacerlo, haciendo que la próxima vez el proceso de identificación y destrucción sea mucho más rápido y eficaz. Los principales elementos de esta inmunidad específica son los Linfocitos B y T y los anticuerpos (que serían la memoria de nuestro sistema inmunológico).
SISTEMA INMUNE Y TUMORES
Cuando nos referimos al sistema inmune, siempre lo asociamos a un mecanismode defensa frente agresiones externas, pero hay que tener cuenta, que nuestro sistema de defensa también tiene que protegernos de posibles anomalías que puedan producirse en nuestro propio organismo, es decir, actúa patrullando todo nuestro cuerpo en busca de zonas que no están funcionando de forma correcta, para intentar devolver la normalidad y, de no ser así, destruirlas. El ejemplo más significativo es el papel que desempeña el sistema inmune en el desarrollo de determinado tipo de tumores. Un tumor no es más que una proliferación incontrolada de células.
Para evitar eso, las propias células tienen un reloj biológico que las obliga a destruirse cuando yo no son útiles. A veces, este reloj falla, y en lugar de destruirse siguen dividiéndose. El problema está en que como son viejas y funcionan mal no originan células sanas, sino que originan células malignas que se seguirán reproduciendo y haciendo daño a nuestro organismo. Una de las funciones de nuestro sistema inmune consiste en identificar a estas células malignas y destruirlas. Por lo tanto, debemos entender el sistema inmune como un uno y un todo, en el que cada uno de sus pilares funcione bien y que estos estén perfectamente coordinados entre sí. Si esto no ocurre nuestro sistema inmune falla. De qué formas puede fallar?
1. Nuestro sistema inmune está debilitado: Se favorecen las infecciones y pueden desarrollarse con más facilidad determinado tipo de tumores. (Ejemplo SIDA)
2. Nuestro sistema inmune, en lugar de atacar a los microorganismos, reconoce como extrañas partes de nuestro organismo y las agrede: Aparecen las enfermedades auto inmunes (Asma, Artritis Reumatoide, Lupus…)
3. Nuestro sistema inmune reacciona de forma inadecuada y desproporcionada contra determinadas sustancias contra las que no debería hacerlo: Aparecen las reacciones de hipersensibilidad (dermatitis alérgica, dermatitis de contacto, alergia a medicamentos….).
 
Como puede el Aloe vera ayudarnos a regular y ayudar a un buen funcionamiento del sistema inmune? Pues gracias a su composición.
                      1 LITRO $59.100=
 
De todos los componentes del Aloe Vera (Aminoácidos, Antraquinonas, Enzimas, Hormonas, Minerales, Ácido Salicílico, Azucares, Vitaminas) quizás, los que más ayudan a modular, estimular y regular nuestro sistema inmune son determinados tipos de polisacáridos (azúcares complejos) presentes en su composición, enzimas ( moléculas que permiten la transformación de unas sustancias en otras) y otras moléculas específicas como liginas, saponinas y antraquinonas (moléculas que penetran bien en los tejidos, arrastrando consigo moléculas de nuestro sistema inmune, favoreciendo la llegada de las mismas a la zona de la infección. Además, alguno de estos compuestos, posee por sí mismo, capacidad antiséptica y bactericida). Decíamos, de todas ellas, determinados tipos de polisacáridos presentes en el aloe se han demostrado muy eficaces en la regulación de nuestro sistema inmune, entre ellos ha despertado especial interés en la comunidad científica: el acemanano.
Se ha demostrado su eficacia en coordinar y estimular el sistema inmune e incluso, se está utilizando en determinadas vacunas con el objetivo de aumentar su eficacia).  De todos es sabido los beneficios que el aloe produce en la piel, tanto en la piel sana (para mantenerla saludable) como en la recuperación de las heridas. Si recordamos, la piel es la primera línea de defensa, por lo tanto, una piel sana nos ayudará a mantener un cuerpo también sano.
En resumen, el gel de aloe vera estabilizado producido por FLP®; al contener esencialmente los mismos componentes que la pulpa de aloe natural, a través de varios de sus componentes, pero sobre todo a través de azúcares complejos como el acemanano, contribuyen a estimular cada uno de los componentes del sistema inmune y aún más, ayuda a que cada uno de estos componentes esté perfectamente coordinado entre si. Ayudará, por lo tanto a que nuestro sistema inmune sea un sistema inmune fuerte, a mejorar las enfermedades auto inmunes como el Asma, el Lupus, La artritis reumatoide… y a que la intensidad de las repuestas de hipersensibilidad como las reacciones cutáneas al níquel, el cromo, eccemas… sean mucho menores.
 
Dr. Miguel Ángel Herrero Delicado
Médico Interno Residente Oftalmología

 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner