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QUÉ DICE TU CARA? Imprimir E-mail
Escrito por Wataru Ohashi   

Extraído del libro Cómo leer el cuerpo


La cara es la parte más reveladora del cuerpo humano cuando se trata de leer los sentimientos de otra persona o percibir su carácter. La cara es la parte más sensible del cuerpo y la que más reacciona.

¿A qué se debe esto? Un motivo es que la cara es una compleja red de músculos. Sólo en la cara y la cabeza hay diez sistemas de músculos con un total de casi cuarenta músculos individuales. Estos músculos dan a la cara una gran flexibilidad y expresividad. Además de sus sistemas de músculos, la cara tiene una increíble combinación de rasgos (ojos, nariz, boca, cejas y mandíbulas), cada uno capaz de un abanico de movimientos y matices. Con una simple mirada, la cara puede decir una infinidad de cosas, sin pronunciar una palabra.

En oriente hay un dicho de la sabiduría popular que dice que a los cuarenta años uno ya es responsable de su cara. Esto significa que mientras uno es niño, adolescente e incluso adulto joven, la cara es todavía el resultado de la herencia familiar y el entorno, pero a los cuarenta años ya ha vivido su propia vida lo suficiente como para haberse creado a sí mismo. En las caras de las personas podemos percibir todo tipo de características: inteligencia y torpeza, carisma y odio a sí mismo, honradez y deshonestidad. Percibimos estas cosas aun cuando no sabemos nada de la persona a la que estamos mirando.

¿Cómo es posible decir algo sobre el rostro humano excepto que cada uno es único?  El cuerpo humano está formado por una ley universal. Sabemos que el ADN asegura la integridad de la forma humana básica. Pero ¿qué es lo que asegura la integridad de la forma básica del ADN? La respuesta es: la ley invisible que da forma al Universo. En Oriente, a esta ley subyacente o espíritu suele llamarse Tao. En Occidente, por supuesto, se le da el nombre de Dios. Ni Tao ni Dios se pueden describir; superan la comprensión humana. Lo que podemos describir es la ley por la cual se rige. En Oriente llamamos a esta ley Yin y Yang.

Lo primero que se debe comprender es que la mayoría de nosotros somos combinaciones de ying y yang. En el lado yin del espectro tenemos grados de pasividad, receptividad y desarrollo intelectual, mientras al mismo tiempo tenemos características yang, como la agresividad, la automotivación y el enfoque. Sin embargo, por lo general nuestras constituciones están desequilibradas a favor de uno u otro.

LA CARA Y EL CARÁCTER YIN. La forma de la cara yin suele semejar una lágrima invertida, ancha en la zona de la frente y estrecha en la barbilla. La frente es alta y ancha. La persona yin tiene ojos grandes y cejas redondeadas que suelen arquearse hacia arriba por encima de la nariz y bajar hacia los extremos de la cara. Las cejas suelen estar bastante separadas. La cara yin suele ser estrecha. Estrechos son también el puente y las ventanillas de la nariz. La cara yin tiene la piel pálida; los pómulos no son muy pronunciados ni desarrollados.

La boca de una cara yin es moderadamente ancha, de labios más bien pálidos debido a la falta de circulación. En general, las personas yin tienen mala circulación sanguínea, lo cual les hace tener el cuerpo más frío; en consecuencia, no les gusta el tiempo frío y tienen propensión a permanecer dentro de casa. Detestan el trabajo físico duro.  El cuerpo yin es delgado y a veces frágil. Una persona yin raramente es obesa.

Las personas yin suelen tener poco apetito, pero su actitud ante la comida suele inclinarse hacia uno de dos extremos: o bien se convierten en apasionados gastrónomos, conocedores de alimentos y vinos, o bien son indiferentes, considerando el alimento desde el punto de vista puramente utilitario. Normalmente prefieren los alimentos dulces y más ligeros. En general tienen una digestión débil y suelen sufrir de diarreas.

La persona yin tiene una disposición refinada, una voz suave y un comportamiento por lo general amable. Los tipos yin son muy sensibles, sobre todo ante sus propias emociones. Aunque suelen ser personas muy emotivas, tienen cierta dificultad para expresar sentimientos. Son muy intelectuales, ven la vida a través de la mente.

Disfrutan quedándose hasta tarde por la noche. Son bebedores de café y vino, y disfrutan sobre todo con las tertulias nocturnas. Sus horarios generalmente violan los horarios de la naturaleza; se acuestan tarde y continúan despiertas hasta entrada la madrugada. En consecuencia tienen dificultades para salir de la cama por la mañana. También tienen el sueño ligero y suelen necesitar un tiempo para quedarse dormidos.

Las personas de constitución yin deben cuidar celosamente su salud. Para empezar, suelen tener una constitución frágil, y su amor por los alimentos suculentos, dulces, vino y estimulantes puede acarrearles una diversidad de trastornos digestivos y enfermedades del bazo, sistema linfático y riñones.

LA CARA Y EL CARÁCTER YANG. La cara yang es entre redonda y cuadrada, con un mandíbula ancha que le da apariencia de fuerza. Entre la frente y la mandíbula es más equilibrada que la cara yin. En los casos extremos, la mandíbula puede parecer más ancha que la parte superior de la cabeza.

La persona de cara yang tiene la boca ancha; cuando el tipo yang está sano, los labios son carnosos y rojos. La nariz es ancha, con ventanillas abocinadas. Los ojos tienden a ser entre medianos y pequeños, enmarcados por unas cejas muy pobladas que generalmente se unen sobre el puente de la nariz. La frente puede ser desde normal a estrecha. La cara yang tiende a ser roja; ocasionalmente aparecen venas en la superficie de la piel alrededor de los ojos o de la nariz.

Las personas yang gozan de un excelente apetito, acompañado de una excelente digestión, de lo cual suelen abusar. Comen grandes cantidades de alimentos, son efusivas en sus elogios de la comida y sobre el o la cocinera, y encienden su puro cuando la comida a terminado. Son aventureros del comer: experimentan movidos por la única razón de tener una nueva experiencia. Disfrutan particularmente de los platos condimentados y suculentos. Las personas yang aman la comida, pero no suelen convertirse en gastrónomas. A la persona yang también le gusta la cerveza y los licores fuertes. Suelen tener la voz fuerte; de hecho, muchos hombres yang poseen un auténtico vozarrón.

Su cuerpo es fuerte, con frecuencia musculoso, pero tiende al sobrepeso. Irónicamente, el gran apetito de las personas yang no las atrae hacia las drogas; les gusta saborear sus excesos, y las drogas tienden a embotar el gusto. Las personas yang son demostrativas de amor. Sus emociones son fuertes, y también su impulso sexual. No tienen problemas para manifestar sus sentimientos, sean de amor o de rabia, y si se irritan lo suficiente pueden llegar a ser violentas.

La persona yang concilia el sueño con facilidad, duerme profundamente y sigue ciclos de la naturaleza. Antes de medianoche les entra el sueño, duerme profundamente y sigue los ciclos de la naturaleza. Antes de medianoche les entra el sueño, y se despierta naturalmente con la salida del sol. Empieza a trabajar temprano y conserva la vitalidad durante todo el día.

Una persona yang pueden convertirse con gran facilidad en adicta al trabajo, centrándose exclusivamente en su objetivo y dejando de lado toda distracción; entre estas distracciones muchas veces están la familia, los amigos, y su propia salud, lo que las hace propensas a crisis nerviosas.

El tipo yang disfruta con el trabajo físico, los deportes, y es amante del aire libre. Le gusta el desafío que supone el aire libre, y ama la naturaleza. Prefiere las temperaturas frescas a las cálidas.

Debido a su amor por los alimentos grasos, las bebidas alcohólicas y el tabaco, las personas yang son más propensas a las enfermedades cardiacas, la hipertensión y las enfermedades del colon, sobre todo el cáncer de colon. He aquí un ejemplo de cómo una fuerza puede transformarse en una debilidad. Los tipos yang tienen una digestión fuerte natural, pero debido a esa fuerza tienden a abusar de sí mismos en la comida y la bebida, produciéndose trastornos digestivos.



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