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LAS HISTORIAS QUE CUENTAN LOS ZAPATOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Wataru Ohashi   

Extraído del Libro Cómo leer el Cuerpo


“Los Zapatos pueden contarle la historia de la vida de su dueño o dueña”

Me gusta contar la historia de un japonés propietario de una posada rural o ryokan. Este posadero era muy listo. Secretamente poseía un gran conocimiento de diagnosis oriental. Así como es costumbre en Japón quitarse los zapatos para entrar en una casa, también la gente se quita los zapatos para entrar en una ryokan. El sabio posadero sabia determinar el carácter de sus clientes examinando sus zapatos, y así decidía en qué habitación colocar a cada uno. Sabía ver, por ejemplo, si un determinado cliente roncaba, en cuyo caso le daba una habitación que quedara retirada para no molestar el sueño de los demás clientes. El posadero sabía ver si un cliente debía estar cerca del baño y si convenía que pagara por adelantado. A juzgar por la calidad de los zapatos, el posadero sabía también cuánto podía pagar el cliente, y de esa manera podía ser generoso con aquellos que necesitaban su generosidad, y cobrar todo el precio a los que se podían permitir ese pago.

Yo también, estudiante de diagnosis oriental durante mucho tiempo, observo constantemente los zapatos para tener pistas sobre el carácter, la salud y la orientación en la vida de una persona. La suela del zapato es por supuesto lo que está menos a la vista. Pero, recuerde, nuestras partes más ocultas son también las más reveladoras.

Para diagnosticar a una persona por la suela de sus zapatos, hemos de ver dónde está desequilibrado el desgaste, es decir dónde se ve excesivamente gastada. Cada persona pone más peso en una parte del pie que en otra. En Japón existe una serie de escalas para determinar en qué parte del pie pone más peso la persona: la punta, el talón, el borde interior o el exterior. Estas escalas están conectadas a un ordenador, que puede analizar el carácter de la persona según sea la parte del pie donde apoya la mayor parte de su peso. En cuanto a usted, simplemente con mirar un par de zapatos puede decir mucho acerca de las deformaciones estructurales generales de una persona: dónde coloca el peso de su cuerpo; si tiene el pie ancho o estrecho, o si tiene sobrepeso o es ligera de pie.

En mis clases divierto a mis alumnos cogiendo unos pares de zapatos al azar y, sin saber a quiénes pertenecen, analizo el carácter de sus dueños. Por ejemplo, si está más desgastada la puntera del zapato, cerca de los dos primeros dedos, sé que el meridiano del estómago de su dueño o dueña está muy activo. Eso significa que la persona siempre tiene hambre. Por lo tanto, está impaciente y nerviosa por saber el resultado de los acontecimientos, por temor a que su deseo o apetito no sea satisfecho. Estas personas tienen buen apetito y tienen hambre de vida, pero su impaciencia las hace propensas a accidentes. <La persona dueña de este zapato se golpea muchísimo en la cabeza>, digo.

Si la suela está excesivamente gastada por la parte de detrás del zapato, significa que los riñones de su dueño o dueña están sobrecargados de trabajo. Probablemente la persona consume demasiado líquido, y es posible que sufra de dolor en la espalda baja. Tal vez se siente perezosa, se cansa fácilmente y teme, vacila ante el futuro y recela de las oportunidades. Esta persona busca seguridad, pero es probable que no pueda encontrarla. Naturalmente, esta persona no se aventura.

La zona cercana al arco revela el estado del bazo y del hígado; ambos meridianos, pasan por el lado interior del pie. Si está gastada esta parte del zapato, probablemente la persona es patizamba, es decir tiene las piernas torcidas hacia fuera y las rodillas muy juntas, y apoya la mayor parte de su peso en la parte interior de los pies, en el arco. El hígado y el bazo están sobrecargados. Posiblemente es una persona poco sociable y tímida, y tal vez esté frustrada, sobre todo en el aspecto sexual. Es probable que tenga problemas en los órganos reproductores, lo cual le complica la relación con el sexo opuesto. Puede sentirse totalmente confundida cuando tiene que tomar decisiones importantes. Tal vez le duelen el cuello y los hombros, debido al desequilibrio de peso y postura.

Se puede controlar la cara hasta cierto punto, y algunas personas lo hacen mejor que otras, pero es muy difícil controlar los dedos de los pies, y la manera de colocar el peso en los pies. Por lo tanto, estas características son más ciertas y reveladoras acerca de quién es uno.

Cuando la parte exterior de la suela está excesivamente gastada, quiere decir que la persona es un poco patiestevada, es decir tiene las piernas algo arqueadas y coloca la mayor parte de su peso en la parte exterior de los zapatos, por donde pasan los meridianos de la vejiga y la vesícula biliar. A esta persona le gustan los alimentos sensuales, muy condimentados, pero come sin discriminación y es probable que tenga sobrepeso. Tal vez es propensa a la rabia, temor y hostilidad, le cuesta tomar decisiones y tiene una naturaleza práctica. Es posible que sufra de dolor en los hombros, debido al desequilibrio del cuerpo causado por la desigual distribución del peso.
A veces se ve que la zona del dedo gordo está más desgastada que el resto. Esto significa que la energía del hígado de su dueño o dueña es excesiva o jitsu. Esta persona es tenaz, orientada hacia objetivos muy determinados, y sufre de adicción al trabajo. La rabia no está nunca muy lejos de la superficie, pero tal vez la persona trata de controlarla.

Cuando los zapatos están limpios, revelan a una persona meticulosa, que cuida mucho los detalles. Cuando los zapatos están moderadamente bien cuidados, significa que la persona está más relajada respecto a su imagen. Es posible que esta persona dé más importancia a la substancia de su personalidad o a la calidad de su trabajo. Si los zapatos están particularmente sucios o descuidados, es probable que la persona sufra de un alto grado de caos en su vida, consecuencia de alguna enfermedad física o mental, o tal vez de problemas económicos.

El olor de los zapatos de una persona refleja su dieta. Si tienen un olor fuerte, repugnante y ácido, es probable que la persona coma demasiados alimentos de origen animal, entre ellos productos lácteos; suda mucho, lo cual indica riñones sobrecargados de trabajo; y tal vez sufre de sobrepeso e hipertensión. Si los zapatos tienen un olor dulce, la persona come demasiados dulces y tal vez sufre de algún problema relacionado con el bazo y el páncreas, como son la hipoglicemia y la diabetes. Un olor salado indica que los riñones están sobrecargados de trabajo; un olor acre (áspero y picante) indica algún desequilibrio en el intestino grueso.

Los zapatos nos pueden decir sobre las ocupaciones de la persona. Si el talón derecho está más gastado que el izquierdo, probablemente la persona se pasa mucho tiempo conduciendo un coche. El desgaste se produce al mantener el pie derecho sobre el acelerador. Una persona que está de pie durante muchas horas tendrá zapatos deformados por los lados, porque el peso del cuerpo los ensancha y aplana.

Siento algo muy especial por los zapatos porque no tuve mi primer par hasta que cumplí siete años. La guerra había dejado algo pobre a mi familia y muchas otras, por lo cual pasó un buen tiempo antes que mis padres pudieran comprarme zapatos. Finalmente, cuando tenía siete años, tuve mi primer par. Me sentí tan feliz, tan enamorado de ellos, que dormí con ellos puestos. No veía la hora de levantarme e ir a la escuela con mis zapatos. Pero cuando por fin llegué a la escuela, vi que no eran muchos los niños que llevaban zapatos y, de pronto, me sentí cohibido, y tan desgraciado que me quité los zapatos y los escondí en mi mochila. Me dio vergüenza tener algo que mis amigos no tenían.

Los zapatos no son distintos de cualquier otra parte del cuerpo. Lo micro refleja lo macro, lo cual quiere decir que en la parte más pequeña del cuerpo se revelan las pistas de la naturaleza total.

No es tan importante <lo que> se lee en los zapatos cuando se los examina, y en ese sentido, tampoco lo que se lee en cualquier otra parte del cuerpo. Lo más importante es <por qué o para qué> se lee.

Siempre me preguntan: <Cómo puedo ser feliz y sano?>, o <Cómo puedo ser iluminado? ¿Debería ir a India o Japón?>. Yo contesto: <Mira tus zapatos. Estás de pie sobre tu respuesta>. Los secretos de nuestra vida están escritos sobre nuestro cuerpo; se están desgastando en la suela de los zapatos. Basta con leerlos. El Universo desea darnos las respuestas que necesitamos. La información nos está llegando continuamente desde muchas direcciones y de muchas formas. Nosotros bloqueamos esa información al no vivir en armonía con ella. Tenemos muchos desequilibrios. Estos desequilibrios actúan como rocas en el río de la vida; bloquean la información que fluye hacia nosotros. Apartemos las rocas, y las respuestas nos llegarán como caídas del cielo. En realidad, las respuestas a nuestros interrogantes más importantes nos vienen del interior. Todo lo que hemos de hacer es aprender a ver; a leer el cuerpo, a escuchar las respuestas y a seguir la orientación que nos ofrece el propio Universo. 
 



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