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ANALISIS PSICOLÓGICO DEL ESTÓMAGO PDF Imprimir E-mail
Escrito por CECILIA CAIRO   

Tomado del libro Lenguaje del Cuerpo

El estómago simboliza la forma como  asimilamos la vida y como digerimos las ideas

En la Biblia está escrito: “No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella”. Las personas que se quejan de la vida, rezongan todo el tiempo, se muestran pesimistas, siempre dan su “contra” antes de aceptar una idea, reclaman de los vecinos, del marido, de la esposa, de los hijos, creen en lo peor, etc., son las que provocan fuertes dolores en el estómago, como protección de una “indigestión” mental.

Si tú tienes dudas en relación con tu comportamiento, pregunta a tus amigos, o a las personas de la familia, cómo te comportas. Ellos pueden ayudarte a ver y a percibir tus hábitos. Al comienzo tú no creerás en ellos y dirás que son exagerados o que mienten, pero después percibirás que aquello que estás oyendo refleja exactamente la imagen que los otros tienen de ti.

El miedo de encarar el presente sin poder desahogarte, debido a tu orgullo; la hipersensibilidad, que te provoca disgustos; pensamientos destructivos, que nunca son eliminados de tu mente; todo eso junto hace que tú pienses sin descanso que el mundo es perverso.


Mira cómo te destacas de los demás por no creer y por tu capricho. Todos te están diciendo siempre: “Descansa un poco”, “No te pongas nervioso”, “Tú necesitas distraerte un poco”. Y tantos otros consejos que te masajean el ego. Debes saber que si no quieres desprenderte de algunos hábitos nefastos aunque te causen problemas serios es porque necesitas la atención de ciertas personas. Pues actuando como víctima, tu “muleta” estará garantizada por alguien a quien chantajeas constantemente. Eso demuestra cuánto debes creer y buscar el autoconocimiento, para admitir esa verdad y vigilarte.

Deja de actuar como un niño y siente que para ser feliz es preciso ser alegre y optimista en las opiniones, en las actitudes, en la fisonomía y en todos los sectores de tu vida. Cuando tú conquistes o rescates el coraje, la fuerza de voluntad, el amor propio, la independencia emocional y financiera, y comprendas que, detrás de tus lamentaciones, se esconde el deseo de “pedir” algo a alguien, entonces tú cambiarás completamente tu postura y asumirás tus problemas con sabiduría y en silencio.

Si estás en conflicto con alguien cercano te causa profundas heridas o rabia, o si estas siempre intentando probar lo contrario de los que tus adversarios afirman, debes saber que nadar contra la corriente hace que pierdas tu tiempo precioso. Deja que las cosas fluyan naturalmente. Lógico que debes luchar por tu ideal, pero presta atención a tus intuiciones y siente el momento de abandonar ciertas conductas y, tal vez, cambia de estrategia.

Detente y analiza tu comportamiento. Deja de lado tu costumbre de analizar el comportamiento de otras personas. Sé sincero contigo mismo y reconoce que tu obstinación es del tamaño de tu dolor de estomago. Exactamente porque eres una persona extremadamente responsable, creativa, eficiente, cautelosa, perfeccionista y sensible es que acabas entrando en fricción, a veces secretamente, con personas que no piensan como tú.

Aprende a ser más tolerante y comprensivo, pues no siempre tu verdad es la verdad de los otros. Lo que a ti te parece correcto puede no serlo para otras personas, y lo que te causa tristeza puede ser considerado por otras personas como exageración de tu parte. Comprende el mundo ajeno e intenta, por lo menos, respetar las opiniones y deseos que son diferentes a los tuyos. Existen varias puertas donde están las respuestas que deseamos más; mientras estemos apegados a viejas ideas, no veremos la salida por ninguna de ellas.

Intenta ignorar los detalles de una cuestión complicada porque acabarás perdiéndote en medio de ellos y sufrirás muchos nervios intentando entender a cada uno. Los detalles representan muy poco en la solución de determinadas cuestiones y lo que realmente importa en el proceso de resolver algo es un comportamiento recto, decidido y resuelto. Muchos detalles llevan a la neurosis. ¡Cuidado!
Sé más flexible contigo mismo y con las ideas de los otros. Eso te ayudará a encontrar el equilibrio emocional y la vieja modestia, que tanto enaltece a los seres humanos.

Destruye esa postura de víctima, encara el mundo de frente y con deseos de progresar, sin depender de nadie para nada.

Gastritis.

Es la señal de incertidumbres arrastradas por mucho tiempo. Tú precisas ser comprendido, amado, confortado y ayudado. Eso es maravilloso, pero en la práctica nada cae del cielo. Ayúdate, primero, decidiendo tu vida, pues nadie puede pasar por ninguna situación en tu lugar. Siéntete libre para actuar y decidir.

Tú necesitas creer en lo mejor y relajarte. Confía en la ayuda espiritual y suéltate. Deja de rumiar pensamientos y angustias, sé más decidido en tu comportamiento y encara tus errores con naturalidad. Entiende que todas las otras personas también están en busca de la felicidad y que ellas también se equivocan para poder acertar. Pierde el hábito de creer que es tu alimentación la que está equivocada, o que, eternamente, tendrás que mantener una dieta especial debido a tu gastritis. Cuanto mayor sea tu miedo a comer, los alimentos más te harán mal. Aliméntate con amor y gratitud y permanece en profunda paz cuando estés almorzando o cenando. Aleja los tumultos de tus sentimientos y pensamientos a la hora de hacer tus reflexiones. Tu estómago solo sufre las consecuencias de los desequilibrios emocionales.

Cuando el pesimismo se torna un hábito, el que sufre de este mal ni se da cuenta de que está absorbiendo este virus de todas partes. Presta más atención en tus frases y corrígete inmediatamente, porque de lo contrario la conducta que adoptes podrá hacer que tu gastritis se transforme en úlcera. Respeta las opiniones de las otras personas porque si intentas cambiarlas obstinadamente, ellas intentarán cambiar las tuyas y las consecuencias de estos son trágicas. Sé una persona de paz y, si tú sientes que ese ambiente no combina con tu modo de vivir, entonces cambia.

Acidez.

¡Acides es miedo! ¡Puro miedo! Pregúntate: ¿Miedo de qué? Vamos a intentar descubrirlo. ¿Estás por empezar un gran negocio? ¿O, tal vez, tengas que tomar alguna decisión muy importante? Ya has tomado una decisión y ahora vas a tener que asumir las probables consecuencias, ¿verdad? ¿O será que la sociedad comercial de la cual formas parte va a ser disuelta y vas a tener que encarar todo eso solo? ¿O por algún motivo tendrás que dejar de hacer aquello que más te gusta? ¿O estás con miedo de, finalmente, tener que hablar con alguien y “poner todo bien en claro”? ¿Será que estás a punto de tener que discutir un asunto desagradable con determinada persona? Puedes tener miedo de volver a hacer aquello que te desagrada, o también puede ser que tengas la necesidad de cumplir ciertas responsabilidades.

Bien, sea como fuere, intenta encontrar una respuesta en tu interior, pero reconoce que tú estás… ¡con miedo!

Realmente no es tan fácil admitir que se está con miedo, porque a nadie le gusta sentirse débil y sin coraje frente a una situación. Cuando consigas relajarte profundamente, sentirte psicológicamente seguro y confiar en ti con plena convicción, entonces estarás definitivamente libre de este terrible mal que “ataca”, principalmente, a empresarios y personas en posiciones destacadas, debido al orgullo fuerte y natural en estas personas. Si la acidez te incomoda nuevamente, busca animarte con tus amigos, distrayéndote, o quién sabe, pensando en la persona que más te proporciona alegrías.

Respira profundo, lentamente, y recúsate a sentir miedo…sea por el motivo que sea. A veces ni percibimos que estamos temerosos frente a una determinada situación, ni que estamos haciendo “una tempestad en un vaso de agua” encima de la realidad. Las ideas fijas sólo te perjudican. Deja fluir, naturalmente, lo que está por ocurrir. Sin dudas, por más que no sea de la forma como esperamos, todo se resuelve, siempre.

 

 



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