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COMO LA COMIDA CAMBIA NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO PDF Imprimir E-mail
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Escrito por DOREEN VIRTUE   

Tomado  del libro Constant Craving

Todo lo que ponemos en nuestras bocas, sea bebidas, comida o pastillas, afecta nuestros cuerpos, niveles de energía, mente y estados de ánimo. Cuando nuestra energía esta baja, tendemos a sentirnos tristes. Si estamos realmente deprimidos, una baja de energía nos hace sentir aun peor. Cuando nuestros pensamientos están dispersos o cuando no estamos pensando claro, es fácil pasarnos a un mal estado de ánimo; comenzamos a albergar miedos de que otras personas no nos quieren o que nuestra vida es un desastre. Y estas ideas equivocadas forman el centro de las emociones negativas.

Ya que los pensamientos y la energía son, al menos parcialmente, afectados por la nutrición, los alimentos que comemos pueden cambiar y afectar nuestros ánimos. Cada alimento contiene minerales, vitaminas y aminoácidos que impregnan nuestro cuerpo entero, y lo cual puede afectar de maneras positivas o negativas.

Propiedades de los alimentos que alteran el estado de ánimo:

1.    La estructura básica de aminoácidos de la comida: Los aminoácidos son los componentes básicos de las Proteínas. Cuando comes proteínas, ella se descompone en aminoácidos dentro de tu cuerpo. Aminoácidos son precursores o catalizadores de otros químicos en el cuerpo. En particular, los aminoácidos son importantes en la producción de químicos en el cerebro llamados neurotransmisores. Estos químicos del cerebro regulan nuestra sangre, nivel de energía, apetito, memoria y deseo sexual. Los aminoácidos esenciales son creados como resultado de los alimentos o suplementos que consumes. Los aminoácidos no esenciales el cuerpo los produce naturalmente. Ambos tipos de aminoácidos son igualmente importantes. Los aminoácidos en el sistema nervioso central y las emociones tienen un comportamiento psicoactivo (alterantes del ánimo) o vasoactivo (alterantes del nivel de energía). Los aminoácidos psicoactivos afectan los neurotransmisores del cerebro. Los aminoácidos vasoactivos influencian la presión de la sangre y ritmo cardiaco, y son vasoconstrictores o vasodilatadores. Los aminoácidos o estimulan o tranquilizan.

a)    Estimulantes. El aminoácido vasoconstrictor reduce el tamaño de los vasos sanguíneos, lo cual presiona el flujo de la sangre e incrementa la presión sanguínea. Esto te hacen sentir energizado. Estos aminoácidos psicoactivos estimulantes incrementan la producción de neurotransmisores de excitación.
b)    Calmantes. Los aminoácidos vasodilatadores incrementan el tamaño de los vasos sanguíneos, desacelerando el flujo de sangre y reduciendo la presión sanguínea. Los aminoácidos psicoactivos calmantes incrementan la producción de neurotransmisores inhibitorios.

2.    La textura de la comida. Si es suave, crocante, cremosa o masticable.

3.    Las propiedades inherentes en la comida: contenido de grasa, sabor, especias y aderezos. El contenido de grasa o de picante en una comida puede alterar nuestros estados físicos y emocionales. Algunas especias, como la canela, azúcar, menta, son por separado, alterantes del nivel de energía.

4.    El olor. Los aromas de la comida afectan nuestros estados de ánimos en dos formas: recordándonos momentos del pasado asociados con un olor, y por estructuras moleculares de los olores que influencian la química de nuestro cerebro.

Serotonina: El controlador de la energía y el ánimo:

Básicamente el cerebro dispara impulsos eléctricos que activan reacciones químicas las cuales impactan nuestro cuerpo. Como ya mencionamos, estos químicos del cerebro, llamados neurotransmisores, regulan nuestra energía, estados de ánimo, memoria, deseo sexual y apetito. Los neurotransmisores son estimulantes o calmantes; la producción de ellos se ve afectada por cosas en el ambiente como la luz del sol, estrés y nuestro régimen nutricional.

Si tienes mucha o muy poca serotonina, te sientes irritable, depresivo, o ansioso y hambriento de alimentos como los dulces y los carbohidratos. Un déficit de serotonina se siente como un terrible guayabo. Tu cerebro produce serotonina diariamente. No puedes almacenarla o guardarla del día anterior. Producimos serotonina durante la noche, mientras soñamos. Durante el estado de movimiento rápido del ojo, estamos ocupados produciendo suficiente combustible para asegurar un buen estado de ánimo y nivel de energía para el día siguiente.

En condiciones normales, cuando mantenemos un razonable nivel de estrés, una nutrición balanceada, nos exponemos unos minutos al sol y hacemos ejercicios, dormimos bien y nos despertamos sintiéndonos renovados. Si te despiertas sintiéndote cansado, la razón detrás del letargo es usualmente un nivel bajo de serotonina. Varios factores pueden provocar bajos niveles de serotonina:

1)    Excesivo nivel de estrés.
Cada persona tolera un nivel de estrés diferente. Bajo estrés, nuestro cuerpo y nuestro comportamiento cambia agotando nuestro nivel de serotonina.

2)    Insomnio. Si no tienes suficiente tiempo de sueño, tu cuerpo no tiene la oportunidad de recargarse del suministro de serotonina.

3)    Hacer dietas por mucho tiempo. Aquellos que son seguidores de dieta crónicos y han restringido su ingesta de calorías por muchos años tienen más bajos niveles de serotonina que los comedores normales. Si has hecho dieta por varios años, tu cuerpo tiene antojos de comida (principalmente carbohidratos) que incrementan tu nivel de serotonina.

4)    Muy baja exposición al sol. Has visto alguna vez a una persona deprimida que cierra todas las cortinas para que la habitación sea tan oscura como su estado de ánimo? Durante el sueño, en el estado de movimiento rápido del ojo, el cuerpo produce serotonina desde un químico en el cuerpo llamado melatonina. La melatonina es producida en respuesta a la exposición a la luz del sol. Al tomar más sol, más melatonina tienes y por ende tu cuerpo es capaz de producir más serotonina. La exposición ocurre a través del iris del ojo. Las personas que no reciben la luz de sol debido a ceguera completa tienen mayores impedimentos para producir serotonina, incluyendo insomnio, desordenes del ritmo circadiano y dificultades de síndrome premenstrual.

5)    Excesos de alcohol, químicos y drogas. Algunos productos farmacéuticos están diseñados para cambiar nuestros niveles de energía o estados de ánimo. Ellos logran esto, afectando los niveles de serotonina. Es muy difícil incrementar los niveles de serotonina a tal grado que pudiera ser negativo para la energía de la persona o su estado de ánimo. Pero muchos antidepresivos si lo hacen.

6)    Ciclos menstruales y fluctuaciones menstruales. Fluctuaciones hormonales, provocadas por el ciclo menstrual, reducen los niveles de serotonina.

7)    Ejercicio. La cantidad de ejercicio que realizas durante un día, particularmente del tipo aeróbico, afecta los niveles de serotonina. Los estudios muestran que el ejercicio aeróbico aumenta significativamente la cantidad de serotonina en el cerebro.

8)    Nuestro actual peso corporal. Un estudio comparó los niveles de serotonina en obesos y en personas delgadas. Los resultados muestra que los niveles de serotonina en obesos es significativamente más bajo que en los delgados.
 

 

 



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