Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.





Encuesta
Alguna vez haz comprado por internet?
 


Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 386 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


UNA NUEVA MANERA DE LEER LOS LABIOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por WATARU OHASHI   

Tomado del  libro Cómo Leer el Cuerpo

El tracto digestivo  comienza, evidentemente, en la boca y  termina en el ano. Esencialmente es un tubo largo que permite la asimilación del alimento llevándolo al torrente sanguíneo y las células del cuerpo. En mis clases me gusta hacer un dibujo de una persona en forma de una lata de gaseosa, como un tubo con una abertura en ambos extremos. El dibujo revela la unidad esencial del tubo digestivo y la unidad para comprender completamente la manera de hacer la diagnosis de los intestinos.


Los intestinos están constantemente recibiendo alimentos procedentes del entorno y eliminando desechos que vuelven a ese entorno. Este intercambio es similar al funcionamiento de los pulmones, que toma oxígeno, otro elemento esencial de la vida, del entorno y elimina el desecho en forma de dióxido de carbono. Por este motivo los sanadores orientales han considerado órganos relacionados el intestino grueso y los pulmones.

En el Japón tradicional se decía que la boca no debía ser más ancha que la base de la nariz, pero yo digo a mis alumnos que el ancho normal de la boca equivale a la distancia entre las pupilas de los ojos. Si se bajan dos líneas verticales imaginarias desde las pupilas, los extremos de la boca deberían quedar dentro de esas líneas.

Las bocas que sobrepasan esa anchura revelan un tracto intestinal más expandido. Las personas de boca ancha sufren de problemas digestivos, ya sea diarrea o estreñimiento crónicos. Si los labios de una boca ancha están húmedos con frecuencia, la persona generalmente sufre de diarrea crónica; si la boca está permanentemente seca, indica estreñimiento. Los labios deberían ser llenos pero prietos, con una curva agradable, y no deberán aparecer hinchados ni dilatados.

De vez en cuando se ven labios hinchados, lo cual refleja debilidad en la peristalsis y la asimilación de sustancias nutritivas. Las personas que tienen los labios tirantes o delgados suelen comer cantidades excesivas de carne vacuna u otras carnes rojas. Los intestinos de estas personas están obstruidos por desechos no eliminados. Esta tirantez se suele ver en los labios superiores de personas mayores de Estados Unidos. La asimilación está obstaculizada y se está produciendo una degeneración.

El labio superior revela el estado del estómago y del intestino delgado. También indica la fuerza del apetito. El borde del labio superior, donde el labio rojo se encuentra con la piel, revela el estado del estómago. Si el labio está bien definido, el estómago es naturalmente fuerte. Si esa línea no está bien definida, el estómago no es tan fuerte y hay que protegerlo.

La parte inferior del labio superior revela el estado del intestino delgado. A veces se ven manchas blancas allí; estas manchas indican que hay mala circulación en el intestino delgado. Si las manchas son oscuras o de tono púrpura, hay un serio estancamiento de sangre y es preciso tomar medidas para ponerle remedio: un cambio de dieta, ejercicio (Sobre todo de estiramiento en el sector medio del cuerpo), y tal vez acupuntura.

El labio inferior revela el estado del intestino grueso y del colon. También indica la intensidad de asimilación de los alimentos. También el labio inferior ha de ser lleno y bien formado. Muchas veces se ve a una persona con el labio inferior hinchado, lo cual indica problemas crónicos del intestino: la peristalsis es débil y la persona sufre de diarrea o estreñimiento. Examine el labio inferior para ver si hay puntos de color rojo o castaño, lo cual indicaría úlceras o hemorroides. La persona sufre habitualmente de hemorroides si el labio inferior está especialmente hinchado y tiene arrugas. La hinchazón, evidentemente, es un síntoma muy relativo. Observe los labios para ver si hay un lado o parte que esté hinchado.

Las comisuras de los labios revelan el estado del duodeno. Hay personas que sufren de llagas en las comisuras de los labios, lo que se debe a la presencia de demasiada grasa en la dieta, que se acumula en el duodeno y es causa de que el hígado y la vesícula biliar secreten cantidades mayores de ácidos biliares. Los ácidos biliares son necesarios para descomponer las grasas; sin embargo, cuanto más ácidos biliares se secretan, más duro y más tóxico se hace el ambiente intestinal. Numerosos estudios científicos han demostrado que la secreción excesiva de ácidos biliares fortalece las substancias cancerígenas y activa el desarrollo de tumores.

Para digerir bien es esencial masticar. Cada bocado de alimento ha de masticarse entre 30 y 50 veces. Cuanto más masticamos, más saliva secretamos, y la saliva es esencial para la digestión sana. La saliva contiene enzimas necesarios que comienzan el proceso de la digestión. Es también muy alcalina, lo cual prepara el alimento para el estómago y el duodeno, tiene lugar la secreción de ácidos. Los alimentos de base alcalina equilibran el ambiente ácido del estómago, protegiéndolo del exceso de ácido que, de otra manera, daría origen a trastornos gástricos, entre ellos las úlceras. Si no masticamos adecuadamente los alimentos, el ambiente del estómago no tiene ningún tampón alcalino para neutralizar sus ácidos. Estos ácidos actúan sobre el revestimiento interior del estómago y producen innumerables enfermedades estomacales y digestivas. Además de masticar bien es mejor no beber durante la comida ni inmediatamente después. Cuanto más se bebe, más se disuelve y elimina la saliva de la boca.

Todos los grupos étnicos tienen sus dones y sus peculiaridades respecto a la comida. Los japoneses comen con los ojos: todo tiene que ser hermoso para que estén dispuestos a llevarse el alimento a la boca. Los chinos comen con la nariz: el alimento tiene que oler bien para comerlo; además, tienen que olerlo a un kilómetro de distancia para que les despierte el apetito. Los italianos y los franceses comen con la lengua: el alimento tiene que ser muy sabroso; ha de haber muchas salsas, una enorme variedad de sabores.

Los estadounidenses comen con las “tripas”. También les gusta “comer y escapar”. En todo el país veo letreros que dicen “eat and run (coma y corra)”, o “fast food (comida rápida)” o “food to go (comida para llevar)”. Pero yo me pregunto ¿a quién le gusta comer y salir corriendo? Eso no es bueno para nadie. No coma y corra. Coma y relájese; mastique bien y proteja su digestión y su vida. Cuanto más disfrute de  su comida más disfrutará de su vida.
 

 

 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner