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LA RESPIRACION PDF Imprimir E-mail
Escrito por DANIEL REID   

Tomado del libro El Tao de la Salud, el Sexo y la Larga Vida

Control respiratorio en cuatro fases.

La mayoría de los ejercicios de respiración taoístas constan de cuatro fases diferenciadas: inhalación, retención, exhalación y pausa.


Inhalación

Tras adoptar la postura de su elección, con el abdomen relajado, los hombros sueltos y la espalda erguida, vacíe completamente los pulmones por medio de una exhalación forzada y una fuerte contracción de la pared abdominal. Acto seguido, deje que el abdomen vuelva a relajarse e inicie una inhalación lenta por las ventanas de la nariz, dirigiendo el aire hacia la parte inferior de los pulmones de forma que el diafragma se dilate hacia abajo y el abdomen se infle como un globo. No es necesario ni aconsejable llenar completamente los pulmones a cada inhalación, ni debe forzar nunca la inhalación más allá de la capacidad que le resulte cómoda. Una buena medida es llenarlos más o menos hasta las dos terceras partes de su capacidad.

Retención

Cuando se realiza correctamente, incluso una breve retención del aliento proporciona profundos beneficios terapéuticos a todos los órganos, glándulas y aparatos funcionales del cuerpo. Los taoístas describen la retención del aliento como «respiración embrionaria» (tai hsi) porque los pulmones no se mueven. En la terminología científica occidental se la llama «reacción de inmersión» (según investigaciones sobre las focas) o «respiración celular». En el interior de la matriz, el feto recibe oxígeno y energía a través del cordón umbilical, no de los pulmones, y por tanto toda su respiración se desarrolla únicamente a nivel celular. Lo que ocurre en el cuerpo durante la retención del aliento es complejo, sutil y de importancia esencial para la eficacia de los ejercicios respiratorios. El pulso cardíaco se reduce a menos de la mitad, la presión de la sangre disminuye considerablemente y la respiración celular queda automáticamente activada. Las células de todo el cuerpo empiezan a «respirar» por sí mismas, descomponiendo espontáneamente los azúcares para liberar oxígeno y excretando automáticamente los residuos celulares al torrente circulatorio para su eliminación. El calor y la transpiración que se experimentan al cabo de 10 o 15 minutos de practicar la respiración profunda son consecuencia directa de esta intensificación de la respiración celular.

La retención del aliento incrementa el nivel de dióxido de carbono en la sangre, lo cual indica automáticamente al centro respiratorio del cerebro que ha de dar la señal para iniciar la exhalación. En ese momento, el adepto hace que su voluntad se imponga al reflejo exhalatorio, y cada vez que sucede esto se refuerza el control voluntario de la respiración.

Exhalación

En los ejercicios respiratorios taoístas, la exhalación tiene más importancia que la inhalación. La respiración torácica superficial deja un residuo permanente de aire viciado y toxinas en el interior de los pulmones, y es necesario vaciar éstos por completo para que puedan llenarse de aire limpio. Luego, lenta y casi imperceptiblemente, comience a exhalar con suavidad por la nariz o la boca, manteniendo la lengua en contacto con el paladar y aumentando poco a poco la intensidad de la exhalación (pero no su velocidad) hasta que se establezca una corriente fuerte y constante. Vacíe los pulmones en orden inverso a la inhalación: comience por la parte superior y termine en el fondo. Al final de la exhalación, encoja la pared abdominal hacia adentro para empujar el diafragma hacia arriba, hacia el pecho, con lo que expulsará los últimos residuos de aire viciado. Esta contracción final del abdomen también comprime los órganos internos y los vacía de la sangre adicional recibida durante la inhalación.

Pausa

Cuando los pulmones estén completamente vacíos, bloquee la garganta con la glotis para que el aire de la atmósfera no se precipite a llenar los pulmones. En este punto, espere unos segundos para que la pared abdominal y el diafragma puedan volver a relajarse y luego comience poco a poco la siguiente inhalación a través de la nariz. Si ha de tomar aire con un jadeo, eso quiere decir que la pausa ha sido demasiado larga.
 

 



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