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EL AGUA EN EL CUERPO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Santiago Rojas Posada   
Jueves, 16 de Diciembre de 2010 17:46

“El agua es el elemento y principio de las cosas” Tales de Mileto

En el caso del ser humano, un bebé está compuesto de un 75% de agua, aun mucho más en el embrión, llegando a un 60% en el hombre adulto, y en la mujer a un 50%, disminuyendo cada vez más en la vejez y se agota en la muerte. Sin duda, es el elemento principal en la composición del cuerpo humano.
En condiciones saludables, esta proporción se mantiene gracias al ajuste de los ingresos y las pérdidas de agua junto con los de otras sustancias y nutrientes. Los ingresos vienen del agua tomada por vía oral, la contenida en los alimentos y una fracción menor resultante de la oxidación de los principios inmediatos en el organismo, ,que son compuestos químicos más sencillos a los que se reducen los alimentos que tomamos a través del proceso digestivo (carbohidratos, grasas y proteínas). Las pérdidas se producen principalmente por la orina, la evaporación (sudor y respiración) y la materia fecal.
Según los doctores Davidson y Passmore, el cuerpo de un hombre de sesenta y cinco kilos contiene unos cuarenta kilos de agua, de los que el 62,5% se encuentra en el interior de las células y el 37,5% en el espacio extracelular.
FUNCIONES DEL AGUA
Además de refrescar, humectar y evitar la deshidratación tan grave para la salud, el agua tiene múltiples funciones. En ella pueden disolverse casi todas las sustancias, y se llevan a cabo prácticamente todos los procesos destacables de intercambio y transformación necesarios para la consecución de energía.
Entonces, sirve para disolver los alimentos que comemos para que podamos absorber sus nutrientes. Además, es un medio de transporte efectivo e insustituible, circulando por todo el cuerpo, lleva oxigeno y alimentos diluidos a todos los órganos responsables de su eliminación y transporta CO2 hasta los pulmones, para intercambiarlo por oxigeno. Su función esencial de limpieza depende de la cantidad y calidad del agua que se bebe.
Ayudar a mantener la estructura y la arquitectura celular de nuestro cuerpo. A manera de “pegamento”, el agua une las estructuras fijas dentro de la membrana celular. Sin suficiente agua, las células se secan a mayor o menor velocidad, en mayor o menor grado, alterando además sus funciones vitales. Asimismo, el agua regula la temperatura corporal.
Mediante el líquido cefalorraquídeo, mantiene flotando el encéfalo, a manera de colchón o amortiguador, dentro de la sólida bóveda craneal, atenuando, entre otras cosas, los golpes. Cabe añadir que en medios líquidos con mayor concentración de agua, las proteínas y las enzimas, entre otras moléculas, funcionan mejor que en medios más espesos.
EL AGUA EN LA SALUD
Se sabe que el consumo de agua de buena calidad en cantidad adecuada es esencial en el proceso de desintoxicación, porque ayuda a todos los sistemas naturales de eliminación a que cumplan su función de la manera correcta. Al pulmón, a eliminar mucosidad, al riñón toxinas, combate el estreñimiento, entre otras ayudas más. Para el investigador norteamericano Fereydoon Batmanghelidj, en muchas ocasiones, el cuerpo no está enfermo sino “sediento”. Según él, una deficiencia de aporte de agua al organismo podría ser un factor desencadenante, o por lo menos coadyuvante, de diversas patologías, como la dispepsia y la úlcera gástrica, el reumatismo articular, los dolores lumbares, la hipertensión, las alergias, las migrañas, las enfermedades coronarias, entre muchas más.
El instituto del Agua de Francia, en diversas investigaciones científicas, encontró que el consumo adecuado de agua mejora la circulación arterial y previene así las enfermedades cardiovasculares, que constituyen la primera causa de mortalidad de los países ricos. Este nuevo hallazgo se obtuvo gracias a las tecnologías que permiten evaluar la circulación arterial mediante sondas colocadas sobre la piel.
Las personas mayores no sienten tanta sed como los jóvenes y, muy frecuentemente, se mantienen insuficientemente hidratadas. Además, con el paso de los años, los riñones pierden capacidad para filtrar y eliminar residuos (a los setenta años es casi la mitad que a los treinta). Por eso, conviene beber, por lo menos, dos a tres o más litros de agua a lo largo del día, para ayudar a combatir el estreñimiento, favorecer la desintoxicación del organismo y prevenir una cantidad de enfermedades, aumentando incluso las expectativas de vida.
Además, descubriendo que la hidratación de la madre embarazada influye totalmente sobre la hidratación del bebé. Beber agua en cantidad suficiente evitará problemas en importantes funciones cerebrales, como la memoria y la velocidad de decisión del niño. Los riñones de la futura madre también necesitan mucha agua porque trabajan más en esta etapa. Además, evita infecciones urinarias típicas del embarazo.
El agua es la alternativa a los refrescos o gaseosas, relacionados con los problemas de obesidad por aportar muchas calorías, además de favorecer las caries y contener aditivos innecesarios.*
(Tomado del libro Desintoxícate)


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Última actualización el Miércoles, 27 de Junio de 2012 14:37
 
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