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COMO EL CUERPO OBTIENE, USA Y ALMACENA LA ENERGIA PDF Imprimir E-mail
Escrito por DEEPAK CHOPRA   

El cuerpo humano es una creación tan única y compleja que cualquier metáfora para describirlo sería inadecuada. Pero resulta útil pensar en el cuerpo como  una especie de batería recargable, a modo de primer paso hacia la comprensión del modo en que se obtiene y usa la energía.

Tal como una batería, la filosofía humana recibe la energía de una fuente externa, que luego se almacena en forma  de grasa y músculos o se emplea para satisfacer una serie de necesidades. Tanto resolver palabras cruzadas, correr tras un autobús, clavar un clavo o beber un vaso de agua requieren energía que se origina fuera del cuerpo y se utiliza para realizar estas tareas externas. Pero no en cualquier momento se necesita un porcentaje importante del combustible disponible en el organismo para mantener el proceso interno de la vida. En la medicina occidental, a esta forma de empleo de la energía se le llama metabolismo.

 Más específicamente, la expresión “Metabolismo nasal” se refiere a la cantidad de calorías que se queman en el cuerpo en reposo en un momento determinado, para que se lleven a cabo la respiración, la circulación, la digestión, y otras funciones vitales.A estas alturas, la metáfora de la batería empieza a desmoronarse. Pues una batería no necesita electricidad para seguir siéndolo, pero el metabolismo si tiene necesidades intrínsecas de energía que hay que satisfacer para no morir. Desde el punto de vista ayurvédico, esto es mucho más que una simple serie de procesos físicos y químicos. La conciencia y el conocimiento son componentes importantes para determinar cada aspecto del modo en que el cuerpo gasta la energía, y también como la obtiene. En verdad, el ayurveda considera a la conciencia y al conocimiento como elementos esenciales de la energía en sí misma.

Cuando se enchufa una batería en la toma de electricidad y se la deja recargar, se sabe de donde proviene la energía. Pasa de los cables de la pared a la célula de almacenaje de la batería. Del mismo modo, si uno se  siente débil y agotad, pero se recupera después de ingerir una comida nutritiva, es fácil reconocer la secuencia causa—efecto. Pero la analogía solo sirve hasta cierto punto, como antes. Por ejemplo, seria sorprendente que la batería recuperarse la carga sin ser enchufada. Y sin embargo, hay muchos animales y muchas personas también que pueden sostenerse con poco  o ningún alimento. Un camaleón tendido sobre una piedra puede absorber el calor y la luz del sol, y eso le permite seguir vivo aunque no encuentre comida.

Una rana semisumergida, apoyada en una hoja de lirio de agua, “bebe” literalmente a través de la piel, y el agua contaminada puede envenenarla aunque no le entre en la boca. Y existen muchos casos, algunos bien documentados, de individuos de distintas tradiciones religiosas que vivieron meses, o años casi sin comida, en el sentido literal de la palabra.

Este proceso notable también puede funcionar al revés. Los pacientes de hospital, que suelen tener buenos motivos para deprimirse, no sacan muchos beneficios de alimento blando que reciben, pesen a que cumple todos los “requerimientos de nutrición” estipulados en las normas del gobierno. Tal vez haya que condenar desde el punto de vista médico convencional o los familiares de esos pacientes que ingresan de contrabando alimentos prohibidos, pero se puede afirmar que la medicina convencional tiene un punto de mira muy estrecho de lo que en realidad necesita un ser humano para nutrirse. Quiero ser muy claro con respecto al punto de vista  ayurvédico de la energía proveniente de la nutrición: que es, de donde viene, y como es mejor usarla.

Según el ayurveda, hay una fuente de toda la energía, ya sea que se manifieste en el alimento, en la luz del sol o en las aguas del océano. La única fuente es prana, la naturaleza vital que se activa no solo con cada hecho físico sino también en cada pensamiento y en cada emoción. En la actualidad, la  tecnología accidental no reconoce esta energía fundamental, aunque sea el concepto básico de la medicina china, donde se la denomina Chi, y también de muchas otras tradiciones.

El prana  es mucho más fácil de reconocer por sus efectos, y no puede cuantificarse en calorías o voltios. Pero la realidad del prama se percibe cada vez que uno se siente realmente vivo, cada vez que la mente esta lucida y alerta, y el cuerpo saludable y plenos de vitalidad. El Ayuerveda entiende al prana como la base de la buena nutrición, de un metabolismo sano y de mucho más. Pero esto podría dar lugar a malos entendidos bastante comunes, o sea, que la nutrición en un sentido estricto es exclusiva, o únicamente, comer. En cambio el ayurveda enseña que el prana puede y debe adquirirse  de modos variados. Con respecto al tema del control de peso, tiene importantes consecuencias, pues cuando se reciben los beneficios nutricionales de otras fuentes que no sean comida, la necesidad de comer disminuye. En síntesis, cuando uno adquiere prana por otros medios, depende menos de la comida, no solo en lo que se refiere a nutrición sino también a la satisfacción emocional que a menudo se busca equivocadamente en ella.

Por ejemplo, en Occidente no se le da casi ninguna atención al concepto de respiración equilibrada y, en cambio para ayurveda es una de las funciones más importantes del organismo. La respiración es la principal fuente de prama de la fisiología, y el modo individual de respirar también ejerce influencia sobre otras actividades vitales que,  a su vez se convierten en fuentes de prana. Los pensamientos y las emociones están directamente ligados al ritmo y la profundidad de la respiración, como también el ritmo cardiaco y la producción de hormonas. Más aun, la respiración profunda quema calorías en grandes cantidades, a tal punto que incluso merece reconocimiento, en la tradición occidental, el modo individual de respirar como variable fisiológica importante. Sin embargo, no suele pensarse en prestar atención a la respiración  como un modo de ponerse en contacto con la fuerza de la vida.

Es importante recordar que el prana no es una sustancia  física tangible que puede tenerse a la mano u observarla al microscopio. No se puede ver en un caballo, una silla o un diamante tallado. Y sin embargo, puede “verse” en todos ellos, en todo, porque es la manifestación del universo. Está presente también en cada pensamiento y en cada sentimiento. Cristo dijo: “no solo de pan de vive el hombre”, y en mi opinión es una confirmación de la idea de que la nutrición tiene una dimensión espiritual que es preciso reconocer. Para lograr  salud genuina, el cuerpo necesita la fuerza vital de prana tanto como las calorías de las proteínas y los carbohidratos.¿Cuáles son las consecuencias de este concepto en la vida cotidiana, sobre todo en lo referido al control del peso? A mi juicio, hay varias que no tienen relación con el alimento, pero es necesario señalar una de ellas  que sí está relacionada con la necesidad de comer.

Las características físicas u orgánicas de lo que uno come no pueden separarse del modo en que come en el contexto emocional y espiritual. En una cultura vertiginosa, de comidas rápidas, parecería demasiado forzado decir que comer debe ser una actividad espiritual. Pero es eso exactamente lo que sugiero que haga, si quiere nutrirse con el prana del alimento.

En realidad, esto no tiene nada de complicado. Basta mirar la comida con atención, oler el aroma, saborearla con plena conciencia, para que se active el prana dentro de uno. Y, lo que es importante para el control del peso, se ha demostrado que comer con conocimiento consiente aumenta el metabolismo, en algunos casos hasta el punto de que se consume  más energía consumiendo el alimento que la contiene el alimento mismo. Aun  así, la fuerza de la vida aumenta en lugar de disminuir, pues el estado de conciencia y la emoción positiva no solo influye ene l promedio mensurable del metabolismo, sino también en los canales biológicos a través de los cuales se utiliza la energía metabolizada.

Durante un estudio del colesterol en el conejo, apareció una evidencia indudable de eso. Para estudiar los orígenes de la enfermedad cardiovascular, se alimentó a varios grupos de conejos con comidas con elevado contenido de colesterol.  Los investigadores esperaban que a los conejos se les endureciera las arterias,  cosa que en realidad les ocurrió a la mayoría, pero uno de los grupos de animales pareció inmune. Aunque todos recibieron idéntico alimento, este grupo de conejos no sufrió los problemas físicos que aparecieron en los otros. Los científicos estaban intrigados, hasta que descubrieron una variable en el procedimiento. El asistente de laboratorio que había alimentado al grupo atípico los acariciaba y miraba mientras comían. La sensación de paz y seguridad que brindo a los conejos esta clase de trato supero los efecto de una dieta pesada para hacerlos enfermar. Por lo  tanto, la conclusión es obvia: si bien lo que uno come es importante, los sentimientos y niveles de conciencia que esa persona tiene cuando lo hace son aún más importantes.

Reconozca la importancia del aire que lo rodea. Ya he hablado de los beneficios de la respiración controlada, pero también quisiera subrayar la importancia de lo que se respira. En sentido literal, se puede percibir esta verdad en los pulmones mismos. Recuerde como se siente al inhalar el aire fresca de un bosque de pino comparado con la atmosfera recargada de cualquier calle de una gran ciudad, por ejemplo. En el bosque, automáticamente el cuerpo respira con más lentitud y profundidad y, en cambio, en medio de un embotellamiento se respira por reflejo de modo más rápido y superficial, aunque no sea más que por instinto de conservación. Claro que las características físicas de la respiración también se reflejan en las ideas que pasan por la mente.

Para realzar el prana que se toma del aire que nos rodea, trate de ponerse  en contacto con plantas y vegetación lo más a menudo posible. Con un poco de atención, incluso los habitantes de la ciudad podrán lograrlo. Las plantas de interior, además de transformar el ambiente, también modifican la decoración de una oficina o de un apartamento, y en las grandes ciudades existen jardines botánicos que pueden visitarse con frecuencia. Descubrirás que estar en medio de lozano y verde durante un tiempo brindan beneficios que se prologan mucho después de haberse ido de ese lugar.

Póngase en contacto con el suelo.  Lo digo en  sentido literal. Convendría que haga un esfuerzo para tocar realmente la tierra todos los días. Durante miles de años de la historia de la humanidad, la gente estaba en contacto permanente con la tierra, fuente de vida, a través de los pies, pero hoy, en medio del cemento y el acero es posible pasar una vida entera sin haberse puesto jamás en contacto con el suelo. Si usted vive en una zona que es posible hacerlo, le insto a caminar descalzo  un rato todos los días. Aunque resida en una ciudad, y solo haya un pequeño retazo de suelo sin pavimentar junto a la parada de un autobús a la entrada del edificio en que vive, inclínese y tóquelo. Ponga atención en el prana que siempre está presente en ese trozo de tierra. Si tiene la intención de sentirlo, lo sentirá, porque está en cada átomo y en cada molécula, ya sea que se encuentre llenos de maleza estivales o cubiertos por una capa de nieve o hielo.

Sienta el calor del sol. El sol es la fuente primigenia de vida, y cualquiera que lo haya pensado con cierta seriedad reconocerá esta verdad. La verdad que comenzó bajo la luz y la tibieza de los rayos del sol, fue celebrada por casi todas las religiones adoradoras del sol de casi todos los pueblos antiguos. Reconocer la evidente verdad de las creencias del pasado no significa renegar de los logros de la ciencia moderna ni perder el respeto por las religiones contemporáneas. Al sentir el calor del sol sobre la piel, se pone en contacto directo con fuente prana más poderosa que puede sentirse en la Tierra. Sea respetuoso de ese poder, como lo sería con cualquier otra forma de fuego, y no se exponga “demasiado a algo bueno”.

Contemple con regularidad el océano o algún otro espejo de agua grande que haya cerca de su casa.  Si le resulta posible, deje correr el agua sobre usted, o por lo menos sobre las manos y los pies. Si su contacto con el agua se limita a la que sale de un grifo, le resultara evidente la diferencia de sensación con una corriente descontrolada o marea.En una palabra, esa diferencia es prana. Es la misma diferencia que hay entre el aliento desnaturalizado, producido en cantidad, y el recién cosechado, o entre el aire helado, muerto, de un acondicionador y la brisa fresca de la montaña.

Es una diferencia que usted apreciara cada vez más al ponerse en contacto con  esas fuentes de prana que en un tiempo fueron adoradas, pero que hoy se ignoran con demasiada frecuencia. Por ultimo expresare algo que a estas alturas debe resultar obvio. Del mismo modo que todo el prana es, en esencia, el mismo, también lo son todas las fuentes en que se origina. El vapor que asciende del océano en forma de lluvia, la lluvia que cae sobre la tierra para humedecer el suelo, y el sol que hace crecer las cosechas, son un único sistema total. Al ponerse en contacto directo con los elementos de ese sistema, tal como le sugiero, podrá aumentar la presencia de la fuerza vital en todo su ser. Podrá fortalecer el prana en su cuerpo y engrandecer el amor en su alma.


 



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