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MITO: ES IMPOSIBLE CAMBIAR PDF Imprimir E-mail
Escrito por CAROLINE MYSS   

Extraído del Libro La Medicina de la Energía

Este mito es muy pernicioso porque ejerce un gran poder sobre la psique, independientemente de que uno esté enfermo o no. Creemos que es imposible cambiar por una razón bien simple: a nadie le gusta el cambio, y a nadie le gusta cambiar. Nos gusta que todo siga igual, incluso, paradójicamente, en situaciones adversas. Creemos que «más vale malo conocido que bueno por conocer», y así es como la mayoría de nosotros consideramos el proceso de cambio.

Aunque el cambio es constante e inevitable, preferimos dedicar nuestros esfuerzos a impedir que se produzcan cambios en nuestra vida. Pedir a las personas que inicien un cambio e invoquen al viento para que impulse su embarcación más allá de las protegidas aguas del puerto y hacia el ancho mar, es como pedirles que se sienten sobre carbón ardiente. Pero lo cierto es que la curación y el cambio son la misma cosa. Se componen de la misma energía. No podemos pretender curar una enfermedad sin antes examinar qué patrones de conducta y actitudes debemos modificar en nuestra vida. Una vez que los hayamos identificado, debemos hacer algo con ellos. Esto requiere pasar a la acción, y la acción propicia el cambio.

 

Muchas personas se convencen de que basta con abandonar una adicción o iniciar un programa de ejercicios para curarse. Ciertamente, esos cambios ayudan a la curación pero contribuyen muy poco a eliminar los problemas que nos impiden sanar. La curación requiere un cambio interno y externo. Requiere que nos formulemos preguntas como: « ¿Me satisface la vida que llevo? ¿Presto la debida atención a mis necesidades personales o tan sólo me ocupo de las necesidades de los demás?» Esas preguntas no sólo dirigen nuestra atención hacia nuestra persona sino que nos obligan a cambiar la trayectoria de nuestra vida e incluso a modificar nuestra naturaleza. Llegados a este punto, generalmente empezamos a discutir con nosotros mismos, diciéndonos una y otra vez, que no podemos cambiar nuestra naturaleza. «Así he sido siempre —decimos—, porque yo soy así.»

El mito de que es imposible lograr un verdadero cambio está profundamente enraizado en nuestro ADN. Todo y todos parecen sustentarlo porque no queremos cambiar nosotros mismos, ni creemos que los otros puedan cambiar. Incluso cuando confiamos en que una persona cambie sus características negativas, solemos dudar de que sea capaz, de esa transformación.

Para conseguir que se produzca un cambio en lo más profundo de nuestra naturaleza, debemos hacer frente a esas características personales que tratamos de rehuir. A menudo no nos percatamos de ciertas partes de nuestra personalidad, bien porque no queremos reconocerlas o porque no prestamos mucha atención a nuestro lado oscuro. Sea cual fuere el motivo, debemos afrontarlas de una vez por todas. No es tarea fácil. No nos gusta bucear en nuestro lado oscuro, ni nos gusta analizar nuestros temores y nuestros rasgos negativos.

La creencia de que estamos profunda e inevitablemente dañados suele ir acompañada por la convicción de que no merecemos ningún tipo de ayuda, ni humana ni divina, y que tampoco merecemos aceptar la ayuda que nos ofrezcan. Librarse de esa carga emocional requiere un esfuerzo tremendo, pero no sobre humano. Requiere fuerza de voluntad.\

Preguntas para un auto examen

• ¿Piensa en la necesidad de cambiar pero no hace nada para conseguirlo?
• ¿Supone que el cambio le perturbará y deprimirá en lugar de considerarlo una aventura emocionante?
• ¿Considera el cambio como una experiencia caótica que le hará perder el control sobre su vida?

Rara vez he conocido a una persona que no creyera en este mito. Debido a su difusión, librarse de él y de las formas de pensamientos que lo acompañan es una tarea difícil. Sin embargo, puede parecerle reconfortante saber que no será el único en ese camino. El sendero está más concurrido de lo que pueda imaginar, y la mayoría de sus compañeros lo encuentran tan duro como usted.

No tema al desespero ni al agotamiento que inevitablemente experimentará. Nadie puede mantener una actitud positiva y firme todo el tiempo, ni siquiera en las circunstancias más favorables. En ocasiones las técnicas de curación descritas en los libros le parecerán absurdas: cambie su mentalidad, adopte una actitud positiva, haga ejercicio, coma bien y se curará. ¡Ojalá fuera tan simple! Pero no lo es. Una y otra vez, deberá explorar en su interior, enfrentarse a los mitos en los que cree y eliminar sus temores y patrones negativos.



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