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EL ARTE DE PERMITIR PDF Imprimir E-mail
Escrito por Wayne Dyer   

Extraído del Libro El Poder de la Intención

La mente universal de la Creación es un estado constante de suministro. Nunca se desconecta, no se toma vacaciones ni días libres y da constantemente. Todo y todos, sin excepción, emanan de esa mente universal que llamamos «intención».

Entonces, si todo procede de ese campo infinito de energía invisible, ¿por qué unos participan y otros parecen tan separados de él? Si da continuamente, creando una infinita corriente de abundancia, debe de existir cierta resistencia a que entre en tu vida si experimentas cualquier clase de escasez o carencia. Permitir la entrada de esta Fuente que todo lo da significa tomar conciencia de la resistencia que quizá estés oponiendo a la abundancia que se suministra continuamente.

Si el universo se basa en la energía y la atracción, esto significa que todo vibra con unas frecuencias concretas. Cuando la frecuencia con la que tú vibras es opuesta a la frecuencia del suministro del universo, creas una resistencia y evitas que fluya la abundancia por tu espacio vital. Tus vibraciones individuales constituyen la clave para comprender el arte de permitir. Las vibraciones inarmónicas adquieren en gran medida la forma de tus pensamientos y sentimientos.

 

Los pensamientos que ponen de relieve lo que no crees merecer provocan una contradicción en la energía. Esa contradicción detiene la conexión de energías idénticas, y creas un campo de rechazo. Recuerda que se trata de estar en armonía con tu Fuente. Tus pensamientos pueden surgir de una condición del ser que se comunica con la intención o que está en contradicción con ella.

Ten en cuenta que, como formas parte de la mente universal, sí te ves de un modo armonioso con las siete caras de la intención, la mente universal solo podrá funcionar armoniosamente contigo. Supongamos, por ejemplo, que quieres un trabajo mejor y con más sueldo. Imagínate que ya lo tienes, que sabes que tienes derecho a él, sin albergar dudas de que se te presentará ese trabajo porque lo ves en tu interior. La mente universal no tiene elección, puesto que formas parte de la mente omnicreadora y no existe contradicción en las vibraciones. ¿Qué puede funcionar mal, entonces? El arte de permitir se ve obstaculizado por la costumbre de rechazar.

Existe una larga serie de pensamientos que han creado un campo de resistencia que no permite el libre fluir de la abundancia. Esa costumbre de rechazar surge del sistema de creencias que has cultivado en el transcurso de los años y del que dependes. Además, has permitido que la resistencia de los demás entre a formar parte de la situación, y te rodeas con la necesidad de su aprobación en estos asuntos. Les pides su opinión resistente, lees en los periódicos los relatos de cuantos no han logrado poner de manifiesto el trabajo que habían elegido, los informes del gobierno sobre las escasas perspectivas de trabajo y el deterioro de la economía, ves los reportajes de televisión que censuran el penoso estado de las cosas en el mundo, y tu resistencia se afianza aún con mayor convicción. Te has alineado con los defensores del rechazo.

Lo que tienes que hacer es examinar ese sistema de creencias y todos los factores que siguen manteniéndolo y decir: «Es demasiado trabajo cambiarlo todo. En lugar de eso, voy a empezar a cambiar los pensamientos que activan el rechazo ahora mismo». No importa lo que pensaras antes, ni durante cuánto tiempo, ni a cuántas presiones estés sometido para mantener tu resistencia.

Deja de activar los pensamientos de rechazo hoy mismo, un pensamiento de cada vez. Puedes hacerlo afirmando: «Siento que he triunfado, y tengo intención de sentir la abundancia que está aquí y ahora». Repite estas palabras, o dilo con tus propias palabras, para inundar continuamente tus pensamientos durante las horas de vigilia con una nueva creencia en el éxito y la abundancia. Cuando hayas activado esos pensamientos suficientes veces, pasarán a ser tu forma habitual de pensar y habrás dado los pasos necesarios para eliminar tu resistencia a permitir…

A continuación esos pensamientos se convertirán en lo que te dices a ti mismo en mensajes silenciosos, como oraciones: «Yo soy el éxito; yo soy la abundancia». Cuando eres el triunfo mismo, cuando eres la abundancia misma, te encuentras en armonía con la Fuente omnicreadora, que hará lo único que sabe hacer; dar y ayudar infinitamente a lo que no le opone resistencia, es decir, tú. Has dejado de vibrar con la escasez; cada una de tus vibraciones individuales coincide con la que le pides a tu Fuente. Tu Fuente y tú sois uno en tus pensamientos. Has decidido identificar los pensamientos de resistencia y al mismo tiempo no interponerte en tu propio camino.

Cuando pones en práctica el permitir y vivir la fe de la menor resistencia, el éxito ya no es algo que tú eliges; es algo que eres. La abundancia ya no se te escapa de las manos. Tú eres ella, y ella es tú. Fluye sin trabas, traspasando tu resistencia. Y he aquí otra clave para el libre fluir de la abundancia: no debes apegarte a lo que surja en tu vida ni acumularlo.
 



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