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VICTIMIZACION: CURA PARA LA REALIDAD ACTUAL PDF Imprimir E-mail
Escrito por ARNTZ, CHASSE Y VICENTE   

Tomado del Libro ¿Y Tu Qué Sabes!?

“Ningún Maestro que se precie deja alguna vez que el día le ocurra; por el contrario, crea su día”.  Ramtha

Percibirse a sí mismo como una víctima es posiblemente el rechazo más fuerte de “yo creo mi propia realidad”. Y ocurre todo el tiempo. La víctima dice: “Esta situación me sucedió. Es injusta e inmerecida”. Los corolarios de esto son: “Pobre de mí. El universo es injusto. El Karma es una operación caprichosa, que ocurre parte del tiempo”.

El lado positivo de esta actitud es: usted consigue compasión, logra sentirse bien consigo mismo porque no es usted, y puede anular la experiencia y no lidiar con su parte de ella. El lado negativo es: acaba de apoyar la idea de que usted no crea su realidad (y, por lo tanto, no tiene poder para hacerlo) y recibirá lección una y otra vez… Es también fragmentarse de la realidad. Saca al Creador de la Creación.

Una mirada al reflejo de esta actitud en la sociedad en general, muestra cómo prevalece la victimización. Gran parte de las noticias vespertinas se centra en las víctimas. En los Estados Unidos, la mentalidad de la victima alcanzó proporciones épicas. Si algo le ocurre a alguien, la primera cosa que hace es buscar a alguien a quien demandar.


Como le dijo don Juan a Carlos Castañeda en Viaje a Ixtlán, “Estuviste quejándote toda tu vida porque no asumes la responsabilidad de tus decisiones… Mírame. No tengo dudas ni remordimiento. Todo lo que hago es mi decisión y mi responsabilidad.

El gran cambio.  Así como la victimización es el mayor rechazo de la premisa de este capítulo, “admito la realidad” es la mayor aceptación de dicha premisa. Es un giro monumental en la manera en que alguien enfoca el mundo y sus experiencias en él. La victimización y la impotencia que enjuicia se van de la vida. En cada situación surgen preguntas: “Dónde estoy o qué soy yo en esta situación? ¿Qué se refleja de vuelta, hacia mí? ¿De qué nivel de “yoidad” proviene esto?”.

El cambio de actitud es –en lugar de pedirle al universo que demuestre que usted crea la realidad, para poder sentarse en el cerco y aceptar o rechazar lo que ocurre- aceptar como un hecho que su vida y lo que acontece en ella son creados por usted y, por lo tanto, buscar el significado de ellos. Y por “significado” entendemos no un significado filosófico, cósmico, sino que apuntemos más bien a qué significa esto con respecto a quién es usted, o qué está creando, o qué está negando en su vida. ¿Está buscando un cambio en su vida? Haga este cambio y observe cómo se transforma ante sus numerosos “yos”.

“Las personas siempre están culpando a sus circunstancias por lo que son”, dijo el gran dramaturgo británico George Bernard Shaw. “No creo en las circunstancias. La gente a la que le va bien en este mundo son personas que se levantan y buscan las circunstancias que quieren, y si no las encuentran, las hacen”.

¿Cómo hacemos las circunstancias? ¿Cómo hacemos esas coincidencias que tienen un efecto enorme en el curso de nuestra vida? Parece algo alocado que alguien pueda hacer una coincidencia como: “Bueno, me olvidé el papel, así que tuve que volver corriendo a casa, pero en el camino se pinchó una goma. Así que paré para arreglarla y al inclinarme se me rompieron los pantalones. Así que me envolví con una manta, y pasó manejando esta persona, y era una manta que ella había diseñado, así que paró y luego nos casamos”. Fue sólo una coincidencia. Pero lo que en verdad queremos decir es que fue un co-incidente.

Entonces, ¿nuestro feliz marido creó la goma pinchada? ¿O creó casarse, y el universo se ocupó de los detalles? (En este es el tipo de preguntas que surgen una vez que nos subimos al tren de “soy yo quien crea”). En relación con experimentos realizados para crear un cambio del pH del agua, William Tiller dice: “La cuestión es si hacemos una declaración detallada de intención, o si la hacemos de tal manera que la dejamos abierta para que el universo encuentre una forma de hacerla. Generalmente, es lo segundo”.

En otras palabras, en vez de dictar todos los pasos que tiene que atravesar el agua para cambiar su pH, como la reorganización de enlaces químicos, intercambio de iones, etc., lo que hacen las personas que practican meditación en los experimentos del Dr. Tiller es concentrarse en el resultado y dejar que el universo provea los detalles, pantalones rotos y todo lo demás.

Posibilidades y tiempo. Aún queda la pregunta: ¿Cómo podría funcionar todo esto? ¿Y cómo puede alguien volverse más consciente de las posibilidades de tal manera que la creación misma sea más consciente? Según Amit Goswami: Una hipótesis es que la conciencia es el cimiento del ser. Todo es posibilidades de la conciencia. De estas posibilidades de sí misma, la conciencia elige la experiencia real que manifiesta, que observa… el quantum habla de posibilidades, pero, cuando usted se mira a sí mismo, ¿cuántas veces se pregunta “qué posibilidades”? Su pregunta sobre las posibilidades… [Podría estar] limitada a cosas tan triviales como “Qué tipo de helado voy a elegir esta vez?, ¿vainilla o chocolate?”, lo cual depende totalmente de sus experiencias pasadas. Es así como se pierde la física cuántica de su vida.

 

El Dr. Goswami ve las posibilidades de nuestra vida desplegadas como las ondas de probabilidad de un electrón. Esto significa que esas opciones en su vida son tan “reales” como aquellas ondas predichas por la ecuación de Schrödinger. Stuart Hameroff lleva este concepto un paso más lejos: Cada pensamiento consciente puede ser considerado como una elección, una superposición cuántica que colapsa en una única elección. Así que imaginemos que usted está mirando un menú, tratando de decidir si comer camarones, pastas o atún. Imagine que tiene una superposición cuántica de todas estas posibilidades, que coexisten en forma simultánea. Puede ser incluso que usted entre en el futuro un poquito y pruebe las distintas comidas. Y entonces decida: “Ya sé, comeré tallarines”.

Entrar en el futuro no están de ciencia ficción como suena. Como señala el Dr. Hameroff, “En la teoría cuántica, también podemos ir hacia atrás en el tiempo, y hay alguna sugerencia de procesos en el cerebro relacionados con la conciencia que se proyectan hacia atrás en el tiempo”.

Si todas estas teorías demuestran ser correctas, significa que la conciencia de un individuo está permanentemente escudriñando todas las posibilidades futuras, quizás incluso entrando en el futuro para probar si casarse con alguien o no, y luego enfocando o colapsando esa posibilidad elegida en la realidad. El “cómo” es manejado por el inmensamente interactivo universo superinteligente que, de manera automática, responde a la conciencia porque eso es lo que es. El universo ES la computadora que lleva la cuenta, por eso está allí. Y si puede crear formas de vida autorreplicantes y autoconscientes, puede arreglar una goma pinchada.

¿Y cómo esta visión hace a la creación más consciente? Bueno, para mucha gente el futuro está del otro lado de un gran muro imposible de atravesar. Por lo tanto, esas posibilidades que acechan allá fuera no se ven, y cuando salen a la luz son una sorpresa o una conmoción. Pero darnos cuenta de que esos potenciales son reales y pueden desarrollarse, manipularse y colapsarse, nos lleva del otro lado del muro y nos hace entrar al futuro, donde nos espera el nuevo usted.

Crear nuestro día. Su fuente de realidad creada está delante de usted. Salpicadas a través del paisaje del tiempo, esas posibilidades esperan “el movimiento de la conciencia” para traer el acontecimiento real a la experiencia. Pero digamos que usted es un poco más partidario de la acción, una activista del paisaje, que no está dispuesto a recostarse y dejar que lo alcancen las malezas del universo, sino más bien a sembrar ese paisaje de posibilidades con sus creaciones conscientes.  “Ningún Maestro que se precie deja alguna vez que el día le ocurra; por el contrario, crea su día”.  Ramtha
 



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