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LA ENERGÍA PERSONAL DE LOS NIÑOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Kan Li Tang   

Tomado del libro Feng Shui

La energía es el aliento generador de vida y cada ser viviente la tiene, la energía es la que le imprime características personales a cada quien, es quién rige nuestro comportamiento y se percibe a través de nuestros sentidos

Un aspecto importante al tratar el tema de los niños es el impulsar al fortalecimiento y cultivación de su energía personal a través de sus experiencias, percepciones y su entorno.  Algunos aspectos que pueden afectar éste proceso son entornos muy ruidosos, temperaturas y entornos incómodos, mala influencia de las personas que los rodean.

La televisión y el ruido pueden evitar el desarrollo de la confianza en la propia capacidad interna del niño, ruido constante de carros y tráfico pueden generar en un bebé o en un niño actitudes de miedo y tensión, el desorden y exceso de objetos en su espacio lo hará sentir saturado y limitado, manijas de puerta muy altas, anchas o difíciles de abrir lo pueden hacer sentir atrapado y las esquinas agresivas de los muebles lo pueden hacer sentir lastimado.


La sensación de pertenecer a un lugar es importante para un niño, esto se logra diseñando un entorno donde sus muebles sean accesibles a su altura, que en las áreas de casa haya espacio para que él realice actividades en convivencia con el resto de la familia y escuchando con atención cuando manifiesta sus deseos y necesidades así como cuando quiere platicar o comentar algo.

La autoestima y seguridad de un niño se va a fortalecer al proveerlo de la sensación de que el tiene su espacio personal, con muebles y juguetes a su altura, con una puerta fácil de abrir para él y un closet donde él pueda elegir y tomar la ropa y objetos con facilidad. Esto despertará la sensación de “yo puedo” y se sentirá capaz de cubrir sus propias necesidades sin depender de los demás. Un baño donde el niño pueda usar la taza con facilidad generará en él una sensación de independencia y libertad.

El permitirle al niño participar en aspectos como la elaboración de alimentos, adornar la casa en Navidad, pintar paredes y decorar su propio entorno, sembrar y cuidar el jardín, prender y apagar la luz, servirse agua, alimentar a las mascotas, regar las plantas, en fin, infinidad de actividades en las que puede integrarse fortalecerá su capacidad de tomar decisiones, de tener iniciativa y desarrollar creatividad.

El comer en compañía de sus padres, el elegir la ropa que quiere usar, permitirle vestirse sólo, el elegir sus juguetes le permitirá desarrollar su capacidad de confiar en sí mismo. Muebles con cajones que pueda abrir con facilidad, escoger los libros que quiere ver y colorear, permitirle colorear sin elegirle los colores es permitirle manifestar su interior, es permitirle experimentar y descubrir que tiene la capacidad de salir adelante y solucionar conflictos.

Permitirle al niño experimentar diversas texturas como el jugar con tierra, barro o plastilina, percibir distintos aromas como jazmín, menta, hierbabuena, pino, geranio o ciprés, disfrutar del tocar plantas, flores y jugar en el pasto, observar más de tres colores y distintos tipo de dibujos va a enseñarle al niño a conectarse con la energía del mundo, de su exterior. Es estimular sus sentidos y fortalecer su relación y conexión con el mundo.

 

USANDO LOS COLORES EN LOS NIÑOS

El uso de diversos colores puede ser apropiado o inadecuado acorde al comportamiento y necesidades del niño.

Verde: Este color es favorable cuando el niño centra su atención por mucho tiempo en un solo objeto o actividad, cuando es demasiado dependiente en el aspecto emocional, cuando se manifiesta miedoso y temeroso, cuando pasa mucho tiempo rodeado de adultos, cuando queremos motivarlo al cambio. Debemos tener cuidado con el verde cuando el niño espera la llegada de un hermanito ya que se manifestará impulsivo y grosero con él, durante periodos de divorcio o separación de sus padres, cuando es un niño que no mide los riesgos o el peligro.

Rojo: Este color es favorable cuando el niño va a celebrar un evento especial en su vida, cuando queremos centrar su atención hacia un punto en particular, para despertar su sentido de la curiosidad e interés por algo, para proveerle la energía y el dinamismo. Debemos tener cuidado con el rojo cuando el niño sea demasiado inquieto, si tiene problemas de concentración, cuando es un niño con facilidad de enojo.

Azul: Este color es adecuado cuando queremos fomentar en el niño capacidad de investigación, fortalecer su autoestima y confianza en sí mismo, cuando el niño tiene tendencia a ser inquieto y enojón, cuando el niño tiene problemas para dormir. Debemos tener cuidado con este color cuando el niño tiende a ser solitario y tímido, cuando tiene facilidad para entristecerse y deprimirse, cuando el niño es evasivo o si es un niño miedoso.

Amarillo: Este color es adecuado cuando queremos fomentar alegría y convivencia en el niño, cuando le queramos enseñar a compartir, para fortalecer su capacidad de expresión. Debemos tener cuidado con este color cuando tenemos un niño parlanchín, cuando un niño vive sólo con adultos, cuando el niño sea demasiado inquieto.

Naranja: Este color es adecuado cuando queramos fomentar en el niño la intención de cooperar y participar en actividades, para evitar la sensación de soledad, cuando el niño se siente alejado de la familia. Debemos tener cuidado con este color cuando el niño es ansioso e inquieto, cuando el niño es vanidoso, cuando el niño es competitivo.

Morado: Este color es recomendado en casos de niños que están atravesando conflictos, cuando queremos despertar en el niño la fantasía y la imaginación, para reducir dolores físicos. Debemos tener cuidado con este color cuando el niño tiende a ser solitario, cuando tiende a deprimirse con facilidad y tener actitudes negativas, cuando es muy sensible, cuando es orgulloso y vanidoso.

Café: Este color es recomendable cuando el niño es inseguro e inestable, cuando tiene constantes caídas y resbalones, cuando su autoestima es baja, cuando tiene problemas de coordinación motriz y concentración. Este color es de cuidado cuando el niño es encerrado, terco o berrinchudo, cuando el niño es flojo, dormilón o demasiado quieto.

Blanco: Este color es favorable para un niño con problemas visuales, cuando queremos fomentar que el niño esté más alerta, cuando queremos promover actitudes de orden y disciplina, cuando el niño es muy sentimental. Debemos tener cuidado con este color cuando un niño tiene problemas para comunicarse, cuando el niño es inexpresivo, cuando el niño convive con puros adultos.

En espacios infantiles es recomendable utilizar dos o tres colores, esto proveerá de distintas energías para el niño y le dará vida y movimiento a su espacio personal.



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