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ENERGÍA Y PENSAMIENTO…EXPLICACION CIENTIFICA PDF Imprimir E-mail
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Escrito por CYNDI DALE   

Tomado del libro El Cuerpo Sutil

Tal vez la realidad se puede explicar por medio de una sola afirmación, posiblemente a través de esta afirmación que realizó Steven A. Ross, fundador de la World Research foundation and Library y experto en bioenergía:

Toda la vida se reduce a la acción de la electricidad y el magnetismo en los campos L y T. toda la materia es bipolar y está unida por esos campos invisibles. Todos los cánticos, los mantras y las meditaciones influyen en esas polaridades. Todas las enfermedades, los trastornos, el desarrollo, el deterioro y las emociones están regulados por ellos. Puedes arreglar tu vida interactuando con estos campos subyacentes y, a través de ellos, crear, actuar y vivir más cerca de Dios.


Los campos L son campos físicos sutiles (cuantificados eléctricamente) y los campos T son campos de pensamiento. Cada uno de ellos proporciona una plantilla y un diseño para una cara distinta de la realidad. Estas son las dos caras del espejo, el yin y el yang de la filosofía oriental, la Shakti y Brahma de la religión hindú. También están representadas las frecuencias eléctricas y magnéticas, las dos caras de la materia que se combinan para crear la radiación electromagnética que constantemente nos baña y nos rodea.

Esta fuerza –el electromagnetismo- subyace a todo el universo, pero no puede separarse de los campos sutiles que podrían determinar sus actos. El doctor Harold Saxton burr, uno de los teóricos más importantes en el campo de la energía, lo explicó de esta manera:

El Universo en el que nos encontramos y del cual no podemos separarnos, es un lugar donde impera la Ley y el Orden. No es un accidente, ni un caos. Está organizado y mantenido por un campo electromagnético que es capaz de determinar la posición y el movimiento de las partículas cargadas.

El doctor Burr, que realizó sus investigaciones en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale entre 1916 y los años cincuenta, llegó a la conclusión de que toda forma de vida está moldeada por campos electromagnéticos que se pueden medir con voltímetros. Los llamó “campos de vida” o “campos-L” y los describió en muchos de sus más de noventa escritos científicos, determinando que configuran el anteproyecto arquitectónico de la vida.

A través de una serie de experimentos realizados con animales y plantas, que han sido repetidos por otros investigadores, Burr demostró que todos los organismos vivos están rodeados por estos campos de energía sutil. Los cambios que se produjeron en la capacidad eléctrica de estos campos sutiles dieron lugar a una serie de alteraciones en los campos electromagnéticos. Algunos de estos cambios sutiles se produjeron coincidiendo con ciertas modificaciones que tuvieron lugar en la actividad de las manchas solares o con las fases lunares; otros estaban relacionados con el organismo específico. Respecto a estos últimos, encontró un campo-L específico dentro del huevo de una rana, que más tarde se desarrolló en el sistema nervioso. En el caso de los seres humanos, predijo los ciclos de ovulación de las mujeres, descubrió tejido cicatrizado y diagnosticó la aparición de algunos trastornos físicos, todo ello analizando el campo-L de la persona. Estas y otras observaciones le llevaron a pensar que el campo-L servía de matriz para el desarrollo del cuerpo.

Burr, junto con el doctor Leonard J. Ravitz Jr., del Departamento de psiquiatría de Yale, descubrió que algunas técnicas electrométricas indicaban qué pacientes finalmente serían capaces de reintegrarse con normalidad a la sociedad y cuáles no. En resumen, propuso que estos campos eran morfológicos: que revelaban y tal vez creaban la forma futura de un organismo. Más tarde, Ravitz llegó a la conclusión de que la actividad emocional y otros tipos de estimulación provocan las mismas respuestas eléctricas y, por tanto, que las emociones se equiparan a la energía. Ravitz también descubrió que los campos-L desaparecían por completo tras la muerte, lo cual reforzaba la idea de que podrían originar vida, y no lo contrario.

La teoría de Burr nos trae a la memoria la hipótesis actual sobre el sistema energético. Por ejemplo, el doctor coreano Bonghan llegó a la conclusión de que los meridianos o canales energéticos o sutiles son morfológicos; forman y configuran los órganos y los tejidos. Trabajan dentro y a través del tejido conjuntivo y del sistema eléctrico secundario apuntado por el doctor Björn Nordenström. Por tanto, los meridianos podrían constituir un tipo o una categoría de campo-L que influirían en las frecuencias eléctricas del cuerpo afectando y manteniendo algunas partes del cuerpo físico.

El doctor Burr diagnosticó una mitad de la naturaleza dual de la realidad, pero existe otro campo que se complementa con el campo-L. se trata del campo-T, que también se podría llamar campo de pensamiento.

El término campo-T procede de  la  observación  de  que  “el pensamiento  tiene las propiedades  de  un campo”, dentro   de la  definición aceptada  de  campo. Como hemos visto, un campo actúa a través de un medio, tiene movimiento y puede transferir información. Durante siglos –incluso milenios- los seres humanos han observado que la mente es la que maneja a la materia. La explotación clásica de esta afirmación está en los efectos placebo y nocebo que hemos visto anteriormente: el poder de las creencias para dominar la realidad, ya sea de manera positiva o negativa. Mientras Burr forjaba su teoría de los campos-L, otros investigadores estaban tratando de encontrar “la causa que subyace a los pensamientos”. Si el cuerpo posee un campo originador –que lo esculpe- ¿es posible que la mente tenga algo que lo mantiene en forma? Otra forma de plantear esta cuestión sería: ¿Existe la transmisión de pensamiento?

Muchos investigadores contemporáneos de Burr demostraron después que el pensamiento se puede transmitir de una persona a otra. Los estudios con gemelos separados muestran su curiosa y aguda habilidad por parte de uno para saber los pensamientos, las reacciones y los sentimientos del otro. Los investigadores del Institute of HeartMath revelaron que nuestro corazón se sintoniza con acontecimientos futuros mucho antes que el cerebro, especialmente en las mujeres.

Científicos anteriores, entre ellos los doctores J.B. Rhine de la Universidad de Duke y S.G. Soal de la Universidad de Londres, dejaron un legado de investigaciones en el que daban fe de la existencia de la percepción extrasensorial (ESP por sus iniciales en inglés). Otro de esos investigadores, el doctor Robert Rosenthal, de la Universidad de Harvard, demostró que un experimentador puede influir en la conducta de las ratas de laboratorio: una prueba de que el observador ejerce un efecto en lo que observa, pero ¿cómo ocurre esto?

Entre otras investigaciones que dieron como resultado la teoría de los campos-T está el testimonio de que en 1959 la Marina estadounidense utilizaba ESP para comunicarse con un submarino sumergido. Aproximadamente en la misma época, L.L. Vasiliev, profesor de fisiología en la Universidad de Leningrado, publicó una obra sobre los experimentos que había realizado en el campo de la sugestión mental. En ella describía cuarenta años de colaboración científica donde se revelaba que una persona puede influir, y de hecho lo hace, en otra sin necesidad de que exista ningún contacto físico, afirmando sin la menor duda que “una sugestión o un pensamiento en una mente puede producir un efecto en otra a través del espacio: una demostración clásica de que el pensamiento tiene propiedades de campo”.  Entonces, apareció el concepto del campo-T como una manera de explicar este fenómeno.

La información  intuitiva  -datos mentales no expresados- pasa de una persona a otra. La medicina energética depende en gran medida de que el practicante tenga una imagen, una corazonada o una serie de mensajes internos para dar un diagnóstico y aplicar un tratamiento. Edgar Cayce, un conocido vidente americano, demostró una precisión del 43% en sus diagnósticos intuitivos durante un análisis póstumo realizado en ciento cincuenta casos seleccionados de manera aleatoria. El doctor C. Norman Shealy puso a prueba a la ahora reconocida CAroline Myss, que consiguió una precisión del 93% en sus diagnósticos cuando solo le proporcionaron el nombre y la fecha de nacimiento del paciente. Comparemos estas estadísticas con las de la medicina occidental moderna. Un reciente estudio publicado por el Health Services Research descubrió la existencia de errores significativos en los diagnósticos en los casos que revisaron de entre los años setenta y noventa, yendo desde un índice de error del 80% hasta menos del 50%. Reconociendo que “el diagnóstico es una expresión de la probabilidad”, el artículo de los autores destacaba la importancia de la  interacción entre el  médico y el paciente a la hora de recopilar datos como una forma de mejorar esos índices.

Un campo transfiere información a través de un medio, incluso hasta el punto de que el pensamiento puede producir un efecto físico, insinuando así que esos campos-T pueden anteceder a los campos-L o, al menos, ser causantes de ellos. Por ejemplo, un estudio demostró que los meditadores más consumados eran capaces de grabar sus intenciones en ciertos dispositivos eléctricos. Después de concentrarse en dichos dispositivos, que permanecieron tres meses colocados en una habitación, estos podían crear cambios en ella, como variaciones en el pH y en la temperatura de la misma.

Los campos de pensamiento se comparan muchas veces con los campos magnéticos, ya que debe existir una interconexión para generar un pensamiento, como sucede con dos personas que desean establecer contacto. Según la física clásica, la transferencia de energía se produce entre átomos o las moléculas en un estado de energía más elevado (más excitado) y aquellos que se hallan en un estado de energía más bajo. Y si ambos se encuentran en el mismo estado, si realmente existe la transmisión de pensamiento, podría producirse sin necesidad de que exista contacto físico para que sea “pensamiento” o para que tenga una naturaleza magnética, en lugar de tener una naturaleza eléctrica. Además de las pruebas anecdóticas, existen evidencias científicas de esta posibilidad.

A la hora de estudiar los semiconductores, materiales sólidos que permitan el paso de la electricidad entre un conductor y un aislante, el notable científico Albert Szent-Györgyi, galardonado con el Premio Nobel en 1937, descubrió que todas las moléculas que forman la matriz viva son semiconductoras. Y, lo que es más importante, observó que las energías pueden fluir a través del campo electromagnético sin necesidad de que entren en contacto entre sí. Estas ideas apoyarían la teoría de que, aunque los campos-L proporcionan las plantillas para el cuerpo, los campos-T llevan los elementos del pensamiento y potencialmente modifican a los campos-L, influyendo o incluso dominando al campo-L del cuerpo.

 

 



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