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PURIFICA TU CORAZÓN PDF Imprimir E-mail
Escrito por HEATHERASH AMARA   

Tu corazón es el musculo más fuerte de tu cuerpo, y latirá 2.500.000 de veces a lo largo de tu vida. Desde el punto de vista de la energía, la capacidad que tiene el corazón de dar y recibir es increíble. Sin embargo, para la mayoría el corazón suele ser una de las zonas más resguardadas. Tendemos a ponerle una coraza a nuestro corazón si no nos sentimos seguras, si tenemos un trauma físico, emocional o sexual y/o si no nos sentimos poderosas. Por eso, purificar tu receptáculo, deshacerte de antiguas historias y apelar a tus fuerzas es tan importante. Si no lo haces, tu corazón se sentirá frágil y vulnerable, y lo que percibimos como vulnerable, lo protegemos.

Protegemos nuestro corazón de muy diversas maneras: físicamente encorvamos la espalda y hundimos el pecho, emocionalmente bloqueamos nuestro acceso a los sentimientos por miedo a sentir dolor, y mentalmente creemos que podemos quebrarnos  o destruirnos a menos que permanezcamos aisladas.Esta clase de protección nos da la sensación ilusoria de que controlamos y estamos a salvo. Las barras de cristal con que rodeamos nuestro corazón son la causa de que tengamos miedo de que nos destrocen.  Pero el corazón es sabio y fuerte, más allá de toda medida, cuando le damos el espacio suficiente para que se desarrolle. Hay estudios científicos que demuestran que el corazón tiene una visión innata de sí mismo que no está conectada a la mente.  En el  libro que ha roto esquemas, the Heartmath Solution, Doc Childe y Howard Martin recurren a más de treinta años de experiencia científica para demostrar que el corazón no solo es un órgano que bombea sangre; es el auténtico centro intelectual de nuestro ser.

El corazón tiene 40.000 neuronas, tantas como el cerebro, y cuando es el corazón quien guía, el cerebro está más centrado  y tranquilo. Cuando activas conscientemente la inteligencia de tu corazón, tu creatividad e intuición se elevan y tu estrés y ansiedad disminuyen. ¿Cómo acceder entonces a la sabiduría de tu corazón? Es un nucleo central, tu corazón es un gran maestro  y amigo. Pero alrededor de este nucleo de verdad, hay una red nudosa de  mentiras y miedos materiales. Cuando llevas la consciencia a la luz de tu autentico corazón, puedes aportar luz a las historias  mentales que lo encierran y abandonarlas.

Una de las creencias primarias que crea coraza en nuestro corazón y que llevamos a cuestas es que las personas pueden herirnos. Sí, es cierto que tu cuerpo físico puede resultar herido. Pero ¿tu cuerpo físico eres tú? Hay muchas  personas que están lisiadas o tienen sufrimientos emocionales, pero su esencia es intocable. Si crees que solo eres tu cuerpo o tus emociones, temerás constantemente el dolor físico o emocional. Tu corazón acorazado se contrae solo de pensar en la más remota posibilidad de sufrir un dolor físico o emocional, ¡aun cuando no esté ocurriendo! Y así es como nos pasamos la mayor parte de la vida, preocupándonos por la manera de evitar el dolor y haciéndonos a los placeres fugaces.

Cuando revivimos una y otra vez nuestros miedos físicos o emocionales, nos quedamos enganchados a la supervivencia. Eso es vital, pero para la mayoría de los seres humanos modernos es algo muy desequilibrado. Imagínate un venado que se asusta al oír un sonido. Con todos los sonidos en alerta, se queda paralizado, mira alrededor en busca del peligro o bien huye para ponerse a salvo. Si no existe una amenaza inmediata, en seguida vuelve a pastar en paz. Cuando vinculamos nuestra supervivencia al hecho de que somos dignas de que nos amen o no,  o si insistimos en un posible dolor físico, nuestro estado de huida o lucha.

Cuando vivimos contantemente en estado de alerta por nuestra supervivencia intentando evitar el rechazo, el abandono o el sufrimiento potencial. Nuestras falsas creencias mentales gobiernan nuestras vidas y nos dicen que somos frágiles o que algo malo sucederá. Cuando nos abrimos a la sabiduría de nuestro corazón, sabemos que siempre seremos sostenidas, amadas y apoyadas por el universo, aun cuando en este momento estemos luchando. La mente puede descansar en el corazón y ayudarnos a calmar nuestro sistema nervioso o encontrar soluciones creativas cuando nos sentimos amenazadas.

Otro gran embuste es la noción de ahí fuera hay alguien que es <<él único>>, el que te rescatara o te amara devotamente, o te hará sentir como un ser completo. Tomamos nuestro corazón ilimitado e infinito y le decimos: <<muy bien, solo existe una persona a quien amaras y quien puede amarte de verdad. Espera a encontrar esa persona, y todo saldrá bien>>. Esta ilusión romántica prevalece en nuestra cultura, sobre todo entre las mujeres, aunque sin duda no se limita solo a ellas. Para algunas, esta necesidad de vivir una ilusión romántica es tan fuerte que a veces entramos en relaciones que de nada nos sirven. Dos cosas habituales de hacerlo son buscar una pareja que sabemos que no nos llena o conservar relaciones que hace mucho tiempo que murieron. O bien podemos ir hacia el extremo, y culpar a esta ideología como la causante de impedirnos tener otro tipo de relación porque no hemos encontrado <<al único><, y por eso nos sentimos indefensas y abandonadas (mientras esperamos y esperamos en secreto, albergando grandes esperanzas).

Cuando vives en esta ilusión romántica, pospones tu vida esperando una fantasía. Porque si al final encuentras <<al único>> y no te has liberado de tus miedos y limitaciones, ¡vivirás tu relación (después de que la bendición inicial se haya empañado un poco) preocupándote por cómo vas a conservarla! Sin embargo, lo cierto es que el camino de la Diosa Guerrera solo puedes fusionarte con otro cuando te conviertes en tu propio <<uno>> y liberas tu corazón de la creencia de que necesitas aceptación, amor o apoyo externo para ser completa. Cuando aceptas esa verdad más grande que dice que nada puede herir tu autentico yo, y que no necesitas nada ni nadie para ser completa, sentirás el espíritu ilimitado, inmutable y unificado que eres. Elegirás el tipo de relación que quieres vivir sin basarte en el miedo ni en decisiones del estilo <<tendrías que estar viviendo una relación>>, << vale más que me case para que pueda tener hijos>>  o <<al menos es mejor que estar sola>>, sino más bien es un amor por ti misma que es incondicional y en el que sabrás intuitivamente lo que te conviene más en esta etapa de tu vida. Tu corazón no necesitara encerrarse en sí mismo, porque sabrás que no puede romperse.

Este viaje para abrir el corazón y salvar nuestros  miedos requiere tiempo y perseverancia, porque has dedicado muchos años a formarte en sentido contrario. La próxima vez que sientas que tu corazón empieza a cerrarse o ausentarse, el medicamento que debes tomar es la compasión y el amor por ti misma. A continuación te daré un ejemplo de lo que esto representa para mí. Un día iba con una amiga mía en su coche de camino a un taller. Estaba pasando por un mal momento. Cuando ella me pregunto qué me ocurría, me eche a llorar y le confesé que me sentía supera y asustada por que se avecinaban cambios en mi vida. Su reacción fue la siguiente: <<muy bien Diosa Guerrera, sabes que siempre caes de pie. Es hora de dar el paso y predicar con el ejemplo>>.

En el pasado mi juez habría dicho en boca de mi amiga: <<deja de quejarte y contrólate>> ¿Qué te pasa? Resultado se te cierra el corazón, te tragas las emociones e intentas presionarte a ti misma para provocar el cambio. También habría podido decir en boca de ella <<nadie entiende por lo que estoy pasando. ¡Es demasiado y no puedo hacerlo!>>. Resultado te cierras el corazón y te sientes una víctima, una persona vencida. Elegí tomar el camino de la Diosa Guerrera. Respiré hondo, cerré los ojos y abrí  mi corazón. Desde este lugar de apertura me permití  sentir mis emociones completamente y presencié lo que surgía de  ellas. Me sentí sobrecogida. Sentí la cólera de mi juez y vi que perdía el control. Sentí el terror de mi victima por no estar haciendo las cosas bien. Luego fui hacia mí en interior y calme la parte de mí  que estaba asustada. <<¡Hola, parte asustada! Te están pasando muchas cosas, pero todo saldrá bien.  Estoy aquí contigo. Todo saldrá bien.>> deja de juzgarme a mí misma y elegí estar presente en el momento. El compadecerme de mi misma libero mi ser, y entonces pude encontrarme en lo que estaba trabajando y en los pasos que daría a continuación, todo ello desde el punto de vista del amor. Cuando volví a abrir los ojos, le dije a mi amiga: <<¡muy bien, estoy lista para partir!>>.

Ser una Diosa Guerrera no significa que no vas a tener bajones emocionales o que nunca tengas un día malo, o que puedas impedir que te rompan el corazón. Ser una Diosa Guerrera consiste en enamorarte de ti misma: de tu juez, de tu víctima y de tu sabia Diosa Guerrera. Eres digan de amor, y el corazón sana cuando dejas de buscar ese amor fuera y te abres al amor inmenso que tu corazón tiene destinado para ti.

AMAR A TU JUEZ Y TU VÍCTIMA INTERIORES
La relación mas intima que vas a tener de por vida será contigo misma. Pero si no amas todos los aspectos de tu persona, tu relación esta desequilibrada. Cuando aparece el juez interior, el camino de la Diosa Guerrera te invita a amar también estas partes de ti misma. La compasión es la clave para poder hacerlo. Recuerda que tanto  el juez como la víctima son mecanismos de defensa que nacieron con la mejor de las intenciones:

mantenerte a salvo. Pero el camino de la Diosa Guerrera nos muestra que tanto el juez como la victima operan desde un punto de vista equivocado. Creen que tu corazón es frágil y que puede romperse.

El juez te susurra: <<si te niegas a que te diga lo que tienes que hacer, te van  a herir. Me necesitas para que aleje a los demás, para que te diga lo que está bien y lo que está mal>>.

Junto a tu juez interior está  tu victima interior, que te dice cosas como: <<¡eso no es justo! ¡Siempre me está pasando lo mismo!>>. La víctima es la parte de ti que vive agazapada en el miedo, esperando recibir el siguiente golpe, o bien quejándose o rezando para que llegue alguien que haga las cosas mejor. Cuando mires con profundidad los papeles que cada una de esas parte internas desempeña, te darás cuanta de que cuanto más fuerte sea el juez, más fuerte será tu víctima. Son dos caras de la misma moneda, un ping- pong que se establece entre dos extremos.

El camino de la Dios Guerrera nos llama a ser consciente cuando se pronuncian las voces del juez interior o la victima interior, a darles el reconocimiento que merecen y a liberarnos de ellas con compasión.

EJERCICIOS:

FIJATE EN LOS  MENSAJES DEL JUEZ Y DE LA VICTIMA
Piensa en los últimos meses de tu vida y en las situaciones que han surgido. Identifica un máximo de tres ejemplos en los que tu  juez se hizo cargo de la situación y tres, como máximo en los que tu victima tomara el mando. Para la mayoría, estas  áreas se repiten a lo largo de nuestras vidas (en nuestras relaciones, nuestra profesión, la familia, el cuerpo, etcétera). En otras palabras, nos juzgamos a nosotras mismas o nos consideramos victimas en situaciones similares. Si las escribes en un diario podrás reconocerlas tal como son la próxima vez que surjan, y lo haras de una manera consciente para liberarte de ellas. Esto significa que tienes que amar estas voces como si formaran aparte de ti misma, pero eligiendo que ya no te crees los mensajes que te están contando.

Aquí tienes una lista a modo de muestra (no pienses, ¡solo escribe!):

Juez: 1. Mi juez me dijo que actuaba mal por no haberme mostrado más amorosa cuando me enfade  y me pelee con una amiga la semana pasada.
2. Mi Juez me criticó cuando dejé caer mi vaso favorito y me dijo que era una patosa y merecía tener cosas bonitas.
3. Mi Juez se enfadó conmigo cuando, al no poder tomar una decisión  me compare con mi hermano y lo claras que demuestra tener las cosas: ¿Por qué no eres una persona tan centrada y calmada como Robert?

Victima 1. Mi víctima se sintió superada y derrotada el día que no conseguí un trabajo, y sentí lastima de mi misma por todas las veces que no me eligieron para otros puestos.
2. Mi victima echó la culpa de mis problemas  a la creencia de que mi hermano recibió más apoyo y amor de mis padres, y por eso sigo manteniendo relaciones enfermizas.
3. Mi victima me dijo que me comiera otro trozo de pastel porque me lo merezco por todas las dificultades que estoy pasando en la vida.

Cuando hacemos una lista de lo que dicen exactamente el juez o la víctima, podemos entrar en nuestro corazón y volver a revivir cada situación desde esta inteligencia en lugar de hacerlo  a través de las historias que nos cuenta nuestra mente. ¿Cómo reescribirías cada una de las afirmaciones de víctima y juez? Si quieres, practica con la lista de juez-víctima anterior y luego créate tu propia lista para reescribirla desde el corazón.

Con la práctica, esta nueva manera de ver las cosas en el mundo  centrada en el corazón se convertirá en tu realidad. Hemos aprendido que lo contrario al juicio es el discernimiento. Cuando discernimos, accedemos a la sabiduría clara de nuestra mente y de nuestro corazón trabajando en equipo. Fíjate, en cambio, en lo rápidamente que se cierra tu corazón cuando el juez aparece en cualquiera de sus formas. Así es como hablarás si estás juzgando en lugar de discerniendo: tu corazón de contraerá. Pronunciar abiertamente <<No me gusta su comportamiento>>o <<No ha sido uno de tus mejores momentos, cariño; volvamos a intentarlo>>, es muy distinto a decir <<es un mal nacido>> o << has metido la pata. Otra vez. Lo sabía… No puedes hacer nada bien.>>

Cuando el corazón habla con discernimiento hay compasión, que a veces puede ser suave u dulce, y en otras ocasiones puede ser forzada, directa, un llamada instantánea a la verdad. La compasión es un lugar  pasivo de no acción, sino un poderoso y apasionado abrazo de la vida que surge del corazón. Para soltar los amarres que atan la sabiduría de nuestro corazón y realiza la transición que resulta de pasar de un lugar cerrado que nos juzga a otro lugar abierto, presente y compasivo, se requiere práctica. Si eres consciente del lugar en el que estas cuando utilizas a tu juez interior y exteriormente, aprenderás a emprender una nueva acción.
 



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