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LA CONCIENCIA PDF Imprimir E-mail
Escrito por NEVILLE GODDARD   

Extraído del Libro La Fe es tu Fortuna
Neville Goddard

 

“Que cada uno mire cómo construye. Porque nadie puede poner otro cimiento que el que está ya puesto, que es Jesucristo. Y si el hombre construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, maderas, caña o paja, el trabajo de cada cual quedará al descubierto”. 1Cor. 3,10-13

La base de toda expresión es la consciencia. Por mucho que la persona lo intente, no podrá hallar una causa de la manifestación que no sea su consciencia de ser. El ser humano cree que ha encontrado la causa de la enfermedad en los gérmenes, la causa de la guerra en las ideologías políticas opuestas y en la codicia. Todos esos descubrimientos del hombre, catalogados como la esencia de la sabiduría, son tonterías a los ojos de Dios. Sólo hay un poder y ese poder es Dios (la consciencia). Mata; da vida; hiere; sana; hace todas las cosas, buenas, malas o indiferentes.

El ser humano se mueve en un mundo que no es ni más ni menos que su consciencia materializada. Dado que no sabe esto, lucha contra sus reflejos mientras mantiene viva la luz y las imágenes que proyectan esos reflejos. <YO SOY la luz del mundo.> El YO SOY (la consciencia) es la luz. Aquello que soy consciente de ser (mi idea de mí mismo) -<yo soy rico>, <yo soy sano>, <yo soy libre>-  son las imágenes. El mundo es el espejo que magnifica todo lo que YO SOY consciente de ser.


Deja de intentar cambiar el mundo, porque no es más que un espejo. El intento del ser humano de cambiar el mundo por la fuerza es tan infructuoso como romper un espejo y cambia tu rostro. Deja en paz al mundo y cambia tus ideas sobre ti mismo. Entonces, el reflejo será satisfactorio.


Libertad o encarcelamiento, satisfacción o frustración, sólo pueden ser diferenciados por la consciencia de ser. Independientemente de cuál sea tu problema, de su duración o su magnitud, una cuidadosa atención a estas instrucciones, en un periodo asombrosamente corto, eliminará incluso tu recuerdo del problema. Hazte la pregunta: <Cómo me sentiría si fuera libre?> En cuanto te hagas sinceramente esta pregunta, llegará la respuesta. Ninguna persona puede describirle a otra la satisfacción de que se haya realizado su deseo. Cada una debe experimentar en su interior el sentimiento y la alegría de este cambio automático de la consciencia.

 

El sentimiento o la emoción que le llega a uno en respuesta a su pregunta es el estado de consciencia Padre, o la Piedra Angular sobre la que se construye este cambio consciente. Nadie sabe exactamente cómo se va a encarnar ese sentimiento, pero lo hará; el Padre (la consciencia) tiene maneras de actuar que nadie conoce; es la ley inalterable.


Todas las cosas expresan su naturaleza. Cuando vistes un sentimiento, éste se convierte en tu naturaleza. Puede tardar un instante o un año; eso depende enteramente del grado de convicción. Cuando las dudas desaparecen y puedes sentir <YO SOY ESTO>, empiezas a desarrollar el fruto o la naturaleza de aquello que sientes que eres. Cuando una persona se compra un sombrero nuevo o un par de zapatos, cree que todo el mundo sabe que son nuevos, y se siente como parte de ella. Y esto mismo es aplicable al hecho de vestir nuevos estados de consciencia. Cuando te haces la pregunta <Cómo me sentiría si mi deseo estuviera realizado en este momento?>, la respuesta automática, hasta que esté adecuadamente condicionada por el tiempo y el uso, en realidad es perturbadora. El período de adaptación para realizar este potencial de la consciencia es comparable a la novedad de la prenda de vestir. Al no saber que la consciencia está representándose en las condiciones que hay a tu alrededor, tú, como la esposa de Lot, miras atrás continuamente, viendo tu problema y dejándote hipnotizar otra vez por su aparente naturalidad.


Haz caso a las palabras de Jesús (la salvación): <Déjalo todo y sígueme>. <Dejad que los muertos entierren a los muertos>. Tu problema podría tenerte tan hipnotizado por su aparente realidad y naturalidad, que te resulta difícil vestir el nuevo sentimiento o la consciencia de tu salvador. Debes asumir este traje si quieres tener resultados.



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