Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 411 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


UNA ESPLÉNDIDA MAÑANA PDF Imprimir E-mail
Escrito por RAMTHA   

Estos momentos que hemos compartido han sido dulces. Venir a  tu vida e incluso haber llegado a tocar quizás el borde de ella, ha sido un gran placer, te lo aseguro. Todo lo que he  compartido contigo, lo he hecho también para mí, porque cada uno de vosotros es el que yo soy: el padre al que amo fervientemente y siempre amare. Cualquier cosa que yo haga para contribuir con la evolución de tu preciso ser, glorifica y magnifica al padre, que es el reino del yo Soy. 

He venido a la humanidad como un hermano, porque una vez fui parte ferviente de ella. Yo viví aquí como hombre y experimente todo lo que tú has experimentado: viví tu desesperación y llore tu tristeza, tuve tus sueños y conocí tu alegría.  Y aunque he estado en todos los nivele, la mas profunda de todas mis experiencias ocurrió cuando estuve aquí entre vosotros como hombre, Dios-hombre, experimentado los peligros, la desesperación y los momentos  fugaces de gloria que todos vosotros habéis conocido. Yo he elegido volver aquí porque te entiendo. Y entenderte es amarte.

He venido, no ha salvarte, pues no hay nada que salvarte realmente. He venido simplemente a recordarte la maravillosa herencia que olvidaste hace mucho tiempo y a hablarte de un futuro glorioso que todos vosotros pronto vais a ver. He venido para ayudarte a ver que tienes opciones más sublimes para la expresión de la vida, y para ayúdate a manifestar el conocimiento que te permite ejercitar esas opciones, si es tu voluntad hacerlo. Todo lo que te he pedido es que apliques en tu vida __ a tu ritmo y  a tu manera__ cualquier entendimiento que sea fructífero para ti en tu propia evolución hacia una vida más armoniosa y llena de alegría.

Mi camino, cuando viví sobre este plano, fue convertirme en el Dios desconocido, el cual descubrí que era yo mismo__ e ir mas allá de las dimensiones para retozar en las aventuras del siempre jamás. Así lo hice y todavía lo hago. He regresado para decirte que esas aventuras están esperándote a ti también, una vez hayas abrazado la totalidad de esa vida, como yo lo hice.   Ve y vive los entendimientos que te he dado. Déjalos vivir dentro de tu ser. Cuando lo hagas, pronto te darás cuenta de que se te ha dado el mayor tesoro que nunca hubieras podido pedir o concebir.

Toma lo que has aprendido, lo que has oído y lo que has leído, y aplícalo con simplicidad. Cuando más simple eres, más poderoso te vuelves. Y si quieres algo, pídelo. Nadie en este plano tiene el poder para decírtelo. Pide desde el señor DIOS de tu ser que el padre te lo conceda, y sabes que ya lo ha hecho, sin importar lo que sea. ¿Y adonde iras a pedir?  Al templo que existe dentro de ti. Simplemente pide en el silencio de tus propios pensamientos; siempre serás escuchado.

Yo sé quién eres. Se lo que haces y lo que sueñas. Cuando creas que nadie te ve, tienes que entender que eres como las estrellas en el cielo de medianoche; estas ahí para que todos te vean. Todas las cosas saben  quién eres y lo que haces, especialmente nosotros, los que vivimos en lo invisible.
Quien tú eres solo te importa realmente a ti. Cuando todo está dicho y hecho no depende de nadie más que de ti  mismo y de esa preciosa luz en tu interior llamada Dios todo poderoso. Sé justo contigo mismo. Sé único. Y ama lo que eres, de modo   que tú y tu modo de ser os veáis como las estrellas de medianoche, muy brillantes y muy hermosas.

Mi gente me llamaba Ramtha el iluminado, y por eso he conservado este nombre hasta ahora. ¿El iluminado? Yo fui una entidad solitaria que se sentaba en una altiplano cuando todos los demás estaban atareados con las cosas de aquellos días. Sin embargo, en la naturaleza, alejado de la vida ordinaria, encontré al Dios Desconocido. El mundo no está en la plaza del mercado, mis amados hermanos. Allí abunda la vida, en verdad, pero la vida grandiosa se encuentra fuera del mercado, en la base de un magnifico árbol, o en la cima de una montaña nevada, donde el viento es frio, limpio y vivificante, en la inmensidad del desierto o en la infinitud del  océano. Hay mucho más en este plano de lo que la mayoría se ha permitido ver. Aun tienes que vivirlo realmente e investigarlo; tu solo has estado en la conciencia opresiva de tu sociedad, con sus juicios e ideales triviales y su loca carrera contra la ilusión del tiempo.

Nunca conocerás realmente la vida hasta que encuentres la soledad en estos lugares, en paz con el cielo de media noche y la luna, creciendo y menguando hasta el resplandor del amanecer. Y a través de todo el conocimiento y los sueños te lleguen, he aquí que tu también te convertirás en un ser iluminado, porque las prioridades allí cambian. La  conciencia de la naturaleza te acepta, mi amado hermano. Te acepta y espera de ti que seas eterno, sin tiempo como es ella. En circunstancias como esas, creces para convertirte en este Dios y mantenerte firme en todos los días de ti vida.

El Dios desconocido es silencioso_ el gran silencio_ y sin embargo, te habla si se lo permites. Extiéndete y se una parte de este continente. Llega a todos sus rincones y sé parte de ellos. Deja tu seda y finas joyas y descálzate. Confúndete en la simplicidad que esta fuera de moda, y ve a experimentar a Dios en  este cielo que has creado. Yo te suplico que hagas esto. No habrás vivido realmente ni habrá entendido el Dios que eres, hasta que hayas estado en todos estos lugares y hayas sido una parte de su conciencia siempre continua y eterna.

Yo deseo desde la totalidad de mí ser, desde el padre ardiente dentro de mí, que conozcas lo valioso que eres y lo mucho que se te ama y se te necesita. Cuando pienses que a nadie le importa si vives o mueres, sabes que a mí me importa. Y siempre que la preciosidad de tu ser empiece a vacilar y sientas que necesitas un compañero, llámame, porque yo estaré ahí. Yo estaré en todos vosotros a lo largo de todos los días de vuestras vidas en este plano, a medida que vuestras preciosas almas__ fecundadas con amor, esperanza y alegría_ se conviertan en magnificas flores de sabiduría, comprensión y el amor para abrazar a toda la vida, visible e invisible. En la tormenta emocional de este florecimiento, habrá momentos en los que desearas nunca haber oído el nombre de Ramtha. Pero mucho, mucho más grandiosos serán, en verdad, los  momentos en que Dios es visto, manifestado y conocido dentro de ti.

Ahora bien, yo te he dicho__ repetidamente y de mil maneras__ la verdad más grande que conocerás: tú eres Dios. Y estas empezando a darte cuenta de quizás esto es, en efecto, una verdad. Saber esto firmemente, amados hermanos, solo puede suceder a través del despliegue de vuestra vida, momento a momento. Pero deseo que sepas esto: una espléndida mañana, justo antes de amanecer, tendido solo en tu lecho, donde el silencio es tan profundo donde que casi se puede escuchar, despertaras de un sueño que no es sueño. Abrirás los ojos en la oscuridad de tu cuarto, te levantaras de tu lecho y caminaras hacia una ventana por donde entra la única luz que puedes ver.

Miras por la ventana, su alfeizar cubierto por las gotas de rocío, al gris de la mañana, y alzaras los ojos hacia el cielo que oculta la promesa de una luz grandiosa y brillante. Y mientras contemplas la luz de todas las diminutas joyas brillantes, destellando en el oscuro telón de terciopelo del siempre jamás, ves que la luna ha crecido y ha menguado, y ahora se siente en el horizonte, silenciosa, esperando una luz más grande.  Solo, estremeciéndote con un sentimiento que está por encima de las palabras, allí estas, contemplando el silencio del despertar de la vida. Pronto oyes el susurro de un pájaro en los matorrales, que como tú, han amanecido y se preparan para saludar a la mañana. Mientras escuchas su dulce y suave melodía de alegría y esperanza, vuelves tu mirada hacia el este y contemplas el horizonte distante. Y ahí ves las montañas color purpura, solitarias, como centinelas de la vida, alzándose majestuosas, fuertes y silenciosas, y una luz pálida y rosa dibuja su silueta. Y las nubes, que hicieran su jornada silenciosa hacia el horizonte, se perfilan en el oro y la promesa del amanecer.

Y al compás de todo este esplendor en la simplicidad de su ser, no escuchas nada, excepto el latir de tu corazón mientras palpita ante la anticipación de un gran suceso que pronto se verá en un resplandor de gloria sobre el horizonte. Y mientras la cortina de la noche se desvanece lentamente en la luz de la mañana, ves las estrellas tomarse  más y más tenues, y la luna con su magia, entrega su belleza al amanecer que se despliega.  Atrapado en la belleza y el éxtasis de este momento, te sobre viene este entendimiento: sin la continuidad de esta mañana, todos tus temores, tus preocupaciones, tus sueños y tus ilusiones, serian cosas inexistentes.

Y en ese instante, por detrás de las montañas doradas, surge el esplendor de una joya incandescente, sus barras de oro penetrando en el valle cubierto de niebla como rayos de esperanza. Y al tiempo que el gran Ra se eleva más y más, el cielo se enciende de colores, azul, lavanda y rosa, naranja y bermellón. Y el pájaro canta más fuerte y emprende su vuelo, mientras el mundo entero despierta a la promesa y al aliento maravilloso de la mañana. Mientras contemplas esta visión espectacular que ha visto todos los momentos del tiempo, y la emoción de esta maravilla embriaga todo tu ser, te elevas con el entendimiento de que tú eres, en verdad, la vida de Ra.  Eres los centinelas fuertes y silenciosos de la vida, alzándote en el horizonte distante, y eres, en verdad, los colores del despertar del amanecer, el movimiento de las ramas del matorral, las gotas de rocío sobre el alfeizar de la ventana, y la dulce y suave melodía de la alegría del pájaro de la mañana.

Y el próximo amanecer que presencies lo contemplaras como He Aquí El Dios Que Yo Soy. Y estarás embriagado con la majestad y la belleza de todo lo que es, pues ahora eres uno con la luz, el poder y la continuidad de esta fuerza que no habla con palabras.  Aprender una verdad es una cosa; convertirse en ella es otra muy distinta. Pero cuando menos lo esperas, te alzaras para contemplar tal esplendor en los cielos, y el conocimiento de esa verdad, a través de la paz del ser, una espléndida mañana se convertirá en una realidad. Entonces, todas las palabras, la confusión, la furia, el rechazo del Yo, las complejidades de entender a Dios, la búsqueda, los libros y los maestros, habrán acabado en silencio, gracias a un profundo entendimiento que no tiene palabras.  Tú mañana está llegando…  como llegó la mía.

 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner