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PERDIDOS EN EL TIEMPO PDF Imprimir E-mail
Escrito por PILAR JARAMILLO   

Quien no ha sentido ese corre, corre como si algo o alguien lo estuviera empujando diciéndole al “oído” apúrate que no vas a alcanzar. Corre, corre que nos obliga a defendernos del tiempo porque “NO HAY TIEMPO”.

¿Eres consciente de la escasez que se experimente por la creencia en el no tiempo? Cuanta veces al día oyes decir alrededor tuyo, en la empresa, en la familia, en los amigos, en los círculos sociales, que “no tengo tiempo estoy rendido, agotado… no tengo tiempo para tantas cosas que hacer y estoy literalmente fundido”.

La presión constante con la cual se experimenta hoy en día el trabajo, las relaciones en él, la  defensa contra el tiempo que pareciera que atacara a cada instante. Ese enemigo que se ha inventado la mente para mantenerse súper ocupado y con la delantera del tiempo, hace que cada uno no viva en la presencia del presente, ni con el acceso a la creatividad del momento, sino como si de verdad ese alguien al que llamamos “tiempo” como si fuera una persona que nos persigue diciéndonos a cada momento “apúrate, no alcanzas, hay que hacer más y más y más”. Entonces allí viene el desgaste total. 

¡Para! Detente un segundo y observa si lo que estas experimentando en tu vida es esa sensación de presión contra el tiempo, este corre, corre, este desajuste con los efectos producidos en tu cuerpo que de alguna manera hay que soltarlos pues se adentra cada vez más en ese nivel de estrés, que es simplemente miedo de no alcanzar. El estrés, el miedo de no alcanzar o de tener la cosas… ¿el estrés de no poder? ¿De no ser suficiente? ¿De no saber? Aquí hay que parar un segundo u observar la emoción que sucede cuando NO HAY TIEMPO.

La emoción que da en algún lugar del cuerpo, en el estómago, en la espalda en los hombros, esa química que suelta el cerebro y que corre por el cuerpo llegando a un lugar específico donde se genera tensión, tensión de no alcanzar. Cuando el dinero por alguna razón no llega y debería llegar a tiempo a la hora programada. Observa lo que sucede en ti, observa  la angustia que produce la idea o presión (estrés) del aparente enemigo del tiempo. Se lucha contra él y se corre para ir delante de él. Allí, sin ser conscientes, en lugar de entrar al nivel creativo lo que sucede, es que esa misma presión suelta la rueda del miedo que a veces parece “un miedito” y otra un miedo muy grande  y pesado.

En la sensación del miedo y de no alcanzar, la mente se confunde y quiere hacer todas las cosas  a la vez. Si es el caso del dinero, inmediatamente comienza a pensar esto no se va a poder. Nunca sale bien. Siempre me pasa lo mismo. No voy a alcanzar a reunir la cuota inicial. Me van a botar del colegio. No alcanza para la universidad. Si no consigno a tiempo el sobre giro del banco quien sabe si me lo dan, etc. Es tanta la tormenta eléctrica que se maneja en el cerebro, que dispara todos esos pensamientos los cuales de alguna manera afectan al cuerpo y a la emoción que se siente de limitación hace que haya más presión y presión.

Cuando hay presión  y presión  ésta llega un momento en que explota, ya que la presión acumulada tiene que salir. Cuando no estamos atento en el nivel del  observador, cuando no nos damos cuenta, cuando no estamos presentes sino perdidos en la actividad, esta explota automáticamente, explota no importando quien está alrededor, no importa si con ello salpicamos a los otros en las relaciones laborales. El estrés acumulado o presión, explota y es allí donde no se ha entrado a la sabiduría de permitir que salga de forma natural, sino que explota haciendo daño a la persona que lo siente y a los demás.

Al estar perdidos en la actividad y con el enemigo del “tiempo” detrás, y la sensación de “escasez” escondida debajo, ese es el mensaje subliminal que se recibe y al que la obedece. Ahí muchas veces se entra a renegar y a quejarse nuevamente multiplicando la presión.  Es como si tuviéramos un recipiente lleno a reventar y le pusiéramos más y más sin saber que en cualquier momento lo que se sucedería es que estallaría en recipiente volando en pedazos  tanto el recipiente como los pedazos, los cuales vuelan y le caen al que esté cerca.

UNA SOLA COSA A LA VEZ

Para la mente que tiene el mensaje y la sensación de escasez es muy difícil darse cuenta que al ir resolviendo una sola cosa a la vez se hace sin miedo. Si  el miedo a que el tiempo no alcance, a que no se pueda terminar algo. Simplemente sin miedo.  Es así como el tiempo nos regala una maravillosa lección. Se puede comenzar por verlo de una manera diferente al enemigo que nos persigue o al que perseguimos. Se puede ver el mensaje que trae escondido de creencia en la escasez que es el real que debe liberar.

Después de planear las vacaciones durante muchos meses, como sucede en casi todas las personas que las disfrutan, ese corre corre permanece, hay que hacer mil cosas y NO HAY TIEMPO para descansar. NO HAY TIEMPO. NO HAY TIEMPO QUE PERDER. Y es así como en las vacaciones no se incluye ese espacio de quietud, ese espacio de silencio, ese espacio de creatividad en el que contamos con la no escasez.

Hay que correr y correr para conocer todo rápido; ir de una ciudad a otra tomando fotografías, rápido que se acaba el tiempo. ¿Ves esta frase? Se acaba el tiempo no hay suficiente. Y así vemos el colectivo de los humanos experimentando lo mismo. Nuevamente NO HAY TIEMPO para TI, para tu contacto interior para descubrirte para tu creatividad , para darte cuenta de que es un engaño esa creencia tan fuertemente arraigada de ese enemigo colectivo de esa presión que se experimenta.

Cuando no se saca la presión de forma sabia, a través de la meditación diaria, a través del silencio, a través de la quietud, a través de estar contigo, esta se acumula y se acumula y simplemente explota. He ahí cuando explota haciendo daño como ya lo mencionamos, a veces con una tremenda descarga agresiva – obviamente fortalecida con la culpa – pues como no se tiene el conocimiento de cómo sacar esa presión, hay que pegarle una ayudadita con la culpa para que salga disparada y de una vez por todas.

Otra forma errónea de sacar la presión o el estrés, si no es desde la agresividad, del insulto verbal o físico, las ofensas, los rechazos, las iras, los odios, las tristezas, la persona se hunde en la perdida completa de la conciencia y a través de sustancias químicas externas se desahoga.  Una manera más rustica de hacerlo, y una manera más fuerte de hacerse daño a sí mismo y al entorno. Simplemente la persona no sabe cómo hacerlo y lo hace según lo que ha aprendido. Así que se hunde en alguna sustancia de droga o en algunas sustancias fluidas del alcohol ya sea manifestando su ira o su dolor a través de esta herramienta destructora y “cree” así suelta la presión. Parece que se desapareciera por unas horas quedando en  estado letárgico, pero de lo que no se da cuenta es que es por “unas horas” no más.

Estas ya han sido presiones acumuladas durante la experiencia de vida, presiones fuertes que se fueron acumulando a través de la repetición y de la repetición las cuales se van convirtiendo en adicciones emocionales. Se vive montado en la “patineta” como dice una amiga periodista a millón más rápido que el tiempo sin darse cuenta del mensaje interno que hay es: corre que no alcanzas, no hay suficiente. Al poder ir observando el mensaje oculto que trae la creencia de la falta de tiempo  la continua re-creación del mismo afirmando que es así y repitiendo no sé cuántas veces al día la falta del mismo, la ESCASEZ que allí se asoma se puede ver como se regresa nuevamente a esa emoción que se disfraza de mil maneras la cual tiene atrapado al ser humano en esta experiencia de limitación y formas.

Así como la vida diaria, en las experiencias personales, puedes observar cada vez que digas “no tengo tiempo”, no hay suficiente tiempo o “el tiempo no alcanza” en cualquiera de las actividades diarias,  cuando te ves corriendo utilizando el PRESENTE como trampolín para ALCANZAR lo que tienes que hacer más adelante, dentro de dos horas o mañana… ¡para un segundo y observa que estas experimentando la emoción que se mueve en tu cuerpo! No le pongas inicialmente nombre a la emoción, simplemente observa cómo va llenando el cuenco de la presión, observa y observa también que estás viviendo para el SIGUIENTE MOMENTO.

Si te das cuenta que vives para el SIGUIENTE MOMENTO allí se comienza o romper con la identificación con el tiempo y con la identificación de la escasez. Se abre una pequeña brecha y nuevamente puedes preguntarte. ¿Sera que podre estar presente en todo lo que haga y realizarlo con plena confianza desde la sensación de abundancia? ¿Desde la sensación de Creatividad? ¿Será que es viable la frase sabia de los monjes Budistas ¿UNA SOLA COSA A LA VEZ? ¿Será que dejo de correr como si me estuvieran persiguiendo, como si un enemigo culto me chuzara todo el tiempo y logro detenerme, podría verlo de otra forma? La creencia en “no tener tiempo” es experimentar el desamor. Reflexiona sobre esto, reflexiona un momento: tu sabiduría interna lo sabe.

Si estás  casado o soltero y tienes familia alrededor habrás tenido la experiencia personal o a través de terceros de la respuesta que podemos dar a un niño, o a cualquier persona: AHORA NO; NO TENGO TIEMPO.  ¿Qué escucha el otro? No hay tiempo: hay escasez. No eres tan importante como para que me hagas “perder el tiempo” que es valioso y escasea. Hazte a un lado. Sobre todo en esos hijos pequeños que aprenden este lenguaje y lo repiten en la edad adulta. El lenguaje de la escasez.

El tiempo psicológico de la mente de no alcanzar, de no poder, de que no hay suficiente, genera cansancio, carreras, agresividad y es una defensa todo el tiempo contra el tiempo y si nos damos cuenta es colectivo. Desde allí el darse cuenta, que es colectivo y lo vive la humanidad entera. Entonces podremos preguntarnos si el otro vive y tiene las mismas imágenes que yo ¿no me he dado cuenta que es colectivo? Como locos todos corremos por la persecución del tiempo, pero de lo que no somos consciente es que estamos corriendo de la sensación de ESCASEZ, de no ALCANZAR. Esto está bien escondido detrás de la “falta de tiempo” De esa creencia en la escasez que genera miedo…
 



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