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PATERNIDAD CON EJEMPLO PDF Imprimir E-mail
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Escrito por DR. PHIL MCGRAW   

Tomado del libro La Familia es Primero

“No se preocupe si sus hijos nunca lo escuchan; preocúpese porque siempre lo están viendo” Robert Fulghum

El ejemplo a seguir más poderoso en la vida de cualquier niño es el padre del mismo sexo. (Si usted es el padre del sexo contrario, no se desespere; lo más probable es que sea un segundo lugar muy cercano). Las niñas admiran principalmente a sus madres y los niños a sus padres. Y créanme, los están observando a cada minuto. Puede correr, pero no esconderse. Los niños son muy perceptivos. La frase “Haz lo que digo, no lo que hago”, no le da un pase gratis. No se tragó esa tontería cuando era niño y sus hijos no se la van a creer ahora. Sus hijos lo miran y aprenden de usted desde que llegan al mundo.

Para bien o para mal, observan, aprenden e imitan su comportamiento, sus acciones, sus valores, sus creencias e incluso sus expresiones. Es un hecho que los  hijos aprenden indirectamente al observar el comportamiento de otros y notar las consecuencias de sus acciones. Ven lo que le pasa a los miembros de la familia cuando tienen éxito o fracasan y esas experiencias se convierten en parte de referencia sobre cómo vivir sus propias vidas. En psicología, esto se conoce como modelado. Los hijos son producto de sus historias de aprendizaje y esas historias no están conformadas con lo que observan en usted.

La buena noticia es que usted está en una posición de gran poder, en cuanto a su influencia sobre el desarrollo de su hijo. La mala noticia es que está en una posición de gran poder en cuanto a su influencia en el desarrollo de su hijo. Sus hijos le dan tanto poder como su modelo a seguir en la edad adulta porque usted los protege y nutre y pasa la mayor cantidad de tiempo con ellos. La pregunta es: ¿cómo está aprovechando esta oportunidad? Apuesto que no está consciente ni siquiera de una fracción de ese poder. ¿De cuantas formas su conducta se escribe en el libro qué se convertirá su hijo? Usted es el primer maestro de su hijo y no se puede salir de esta escuela. Desempeñará ese papel por el resto de sus vidas. En los primeros años, por lo menos, sus hijos lo ven como si midiera tres metros. Siguen su guía para ver quien se supone que deben ser y qué se supone que deben hacer. Esto es bueno, porque necesitan de alguien a quien admirar, que los guíe y los ayude a ver más allá de las esquinas.


Las investigaciones dicen que los niños que no tienen un modelo a seguir tienen mayores problemas de comportamiento que quienes sí lo tienen. Ser un ejemplo para ellos es importante, porque es la manera principal en la que los hijos aprenden los valores que llevarán de por vida. Es cierto que los hechos dicen más que las palabras. Sus acciones les enseñan cómo tomar la responsabilidad personal de su propio comportamiento, sus elecciones, acciones, pensamientos y sentimientos. Observar que usted vive apasionadamente les da pasión por la vida. Ese poder no puede ser ignorado o descuidado, no si sueña con construir una vida extraordinaria para su hijo; no si quiere que su familia prospere a niveles fenomenales.

Educar a hijos  perfectos es bastante fácil si usted, como  su ejemplo a seguir, resulta ser perfecto. Desafortunadamente, como padres, estamos lejos de ser perfectos, por lo que nos queda hacer nuestro mejor esfuerzo con una gran sensibilidad con la idea de ser observados en todo lo que hacemos. Si quiere que su hijo sea ordenado, con un cuarto perfectamente ordenado todos los días, entonces usted debe ser ordenado. Si quiere que sus hijos lean, entonces tienen que verlo disfrutar de los libros. Si quiere que sus hijos aprendan a expresarse, entonces debe involucrar a su familia en las discusiones. Si quiere que sus hijos estén sanos y en forma, entonces deben verlo comiendo cosas saludables y creando un estilo de vida para usted y para ellos, que incluya el ejercicio regular y la recreación familiar. Si quiere que manejen el enojo de manera apropiada, entonces no puede maldecir al tipo que tomó “su” lugar en el estacionamiento. Si quiere que sus hijos sean honestos, debe exhibir honestidad en su vida diaria. Si quiere que sus hijos tengan disposiciones dichosas y bien adaptadas, deben verlo actuando, sintiendo y viviendo de esa manera.

 

PATERNIDAD MODELO

Mediante sus acciones, palabras, comportamiento y amor, puede dirigir a sus hijos hacia donde quiere que vayan. Usted les enseña a ser adultos felices, equilibrados y realizados. Pero como no es perfecto, sus hijos también van a adquirir sus imperfecciones. Nuestros hijos también pueden reflejar nuestro lado oscuro, nuestras vulnerabilidades y debilidades. Un renombrado psicólogo llamado Albert Bandura, que fue el arquitecto de lo que se conoce como “teoría social del aprendizaje”, observó que los hijos se desarrollan al aprender de las personas que los rodean. Uno de los famosos experimentos del doctor Bandura consistió en hacer que un adulto pateara a un muñeco Bobo mientras un niño lo observaba. Un muñeco Bobo es uno de esos juguetes inflables de plástico con un peso en la base que rebota cuando se le golpea. Bandura después puso al niño a solas en el cuarto con el muñeco. Apuesto que sabe qué pasó. Obviamente, el niño empezó a patear y golpear a muerte al pobre Bobo, igual que como lo había hecho el adulto. El punto de Bandura en este experimento en particular, era que incluso una personalidad violenta podía adquirirse al mirar y aprender de quienes nos rodean.

No necesita un doctorado en ciencias del comportamiento para saber que demasiados padres en este tiempo de vida acelerada y familias de dos ingresos están fallando como modelo a seguir. Uno de los  resultados son los comportamientos auto destructivos. Tómelo en serio: los hijos son tres veces más propensos a fumar si sus padres fuman. Los adolescentes con sobrepeso tienen una posibilidad del 70 por ciento de convertirse en adultos con sobrepeso u obesos, y esa posibilidad aumenta al 80 por ciento si uno de los padres es pesado u obeso. Un aproximado de 78 millones de personas han sido expuestas al alcoholismo (u otro abuso de drogas) en sus familias, y los hijos de alcohólicos tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar alcoholismo que los hijos de padres no alcohólicos. Debo señalar que, aunque el abuso al alcohol es una enfermedad a la que algunas personas están genéticamente predispuestas, el alcoholismo, o al menos su tratamiento, involucra un elemento de elección personal.

La depresión está también presente en las familias, y no siempre se debe a la estructura biológica heredada. Los padres que sufren de depresión no son buenos ejemplos a seguir. Tienen muy malas aptitudes para lidiar con las cosas y poca habilidad para resolver problemas nimios y tienden a expresar creencias negativas acerca de ellos mismos y de la vida en general. Cuando los hijos son expuestos a este nivel de comportamiento mal adaptado, lo interiorizan, aumentando su propio riesgo  de depresión. De hecho, los hijos de padres deprimidos son tres veces más propensos a sufrir de depresión en algún punto de su desarrollo. También es cierto que el suicidio se está incrementando de manera exponencial. Las personas con una historia familiar de suicidio son dos y media veces más propensos a quitarse la vida que aquellos que no la tienen.

La onda expansiva de la violencia familiar presenciada por los niños es asombrosa. Los niños que crecen en un hogar abusivo empiezan a pensar que el hecho de que papi le pegue a mami es de alguna forma normal. El abuso es un comportamiento aprendido. Sus lecciones violentas se transmiten del padre al hijo.

Aunque el ejemplo a seguir más poderoso de la mayoría de los jóvenes es el padre del mismo sexo, aun así los hijos observan cuidadosamente cómo el padre del sexo contrario trata al otro padre. Las hijas, por ejemplo, observarán de cerca cómo sus padres tratan a sus esposas. Si la hija observa que el padre es condescendiente con la madre, ella esperará esto de los hombres en su vida. Si ve que su padre trata a las mujeres en general y a su madre en particular como objetos sexuales, es probable que desempeñe ese papel en su vida. Si es testigo de abuso mental, físico o emocional, establecerá ese estándar bajo en su vida. Papá, usted también puede modelar para su hija la forma razonable y decente en que los hombres la deben tratar. Si usted la trata con dignidad y respeto, si la trata como a una dama, no sólo está reforzando su relación con ella y haciéndola sentir especial y valorada, también está poniendo un estándar alto según el cual ella medirá a los hombres en su vida. Entienda que si modela frialdad y rechazo emocional y en general la ignora, no sólo pondrá una estándar bajo, sino que también tendrá hambre de atención y validación masculina. Esa hambre fácilmente la hará vulnerable a la explotación de los hombres depredadores.

Los padres necesitan ayudar a sus hijas a entender que los hombres buenos dan apoyo y son respetuosos, no abusivos. Eso también podría implicar abrirle los ojos a su hija a la naturaleza oscura de ciertos hombres. Si un padre ve que su hija se pone en posición de ser presa fácil, necesita levantarse y ayudarla a entender lo que eso podría significar para su reputación y su habilidad de atraer hombres responsables que la apoyen. Las palabras se escuchan, las acciones se experimentan.

¿Qué tal le va como ejemplo a seguir? Cuando se trata de manejar su propio comportamiento y emociones, ¿está entrenando a su hijo a manejar las suyas? Debe ser brutalmente honesto consigo mismo acerca de lo que está exponiendo. Tantos padres dicen: “Yo, simplemente, tengo un hijo malo”. Si esa es su actitud, se ha dado por vencido antes de haber empezado y está ignorando su propia habilidad de ser una influencia poderosa. Parte de este reto es aceptar la verdad: hay cosas que ha hecho o no para contribuir y moldearlos para que sean malos.

No estoy tratando de deprimirlo; estoy tratando de que sea realista porque no puede cambiar lo que no conoce.

 



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