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Escrito por BRENDA BARNABY   

Poder amar y ser amado es una condición esencial para una vida equilibrada y feliz. Desde la infancia estamos rodeados de seres próximos, como los padres, los hermanos, abuelos, y demás familiares, con los que intercambiamos afecto en diversos grados. Abrimos ese mundo hogareño a nuevas relaciones afectivas, como  amigos, condiscípulos y quizás algún profesor o profesora.

Según la historia y el ambiente de cada uno, puede haber otras personas que intervengan en nuestra experiencia afectiva. Esos afectos no suelen ser siempre simétricos, y es posible que nos sintamos poco queridos por algún miembro de nuestra familia, o no correspondido en nuestra atracción por un amigo, al tiempo que no sentimos interés por otras personas que nos demuestran  su afecto. 

Todo ese mundo entra inconscientemente en juego cuando nos enamoramos. El  punto más alto, y también más conflictivo, de nuestra vida afectiva es el surgimiento del amor pasión, entendido como la obsesión casi exclusiva por una persona en la que depositamos toda nuestra apetencia de afecto. Si el ser amado nos corresponde, ambos seremos responsables de lo que suele llamarse una relación de pareja.  Pero si nos ignora o nos rechaza, se abre ante nosotros un abismo que puede poner entredicho al amor en sí mismo como componente de nuestra vida.

Como suele ocurrir en otros campos, la mayoría de los problemas afectivos no son por culpa de otras personas, sino de nosotros mismos. Son nuestros propios pensamientos negativos, nuestra falta de auto estima, o nuestras tendencias autodestructivas, lo que nos hace poco atractivos y nos bloquea en la manifestación adecuada de nuestros afectos. No obstante, ese ser malquerido no es toda tu personalidad. Existe en ti otro ser subyacente, que confía en sí mismo, que se sabe capaz de amar y ser amado y se siente digno de admiración y aprecio. Un ser que solo puede ser revelado por tus propias energías mentales adormecidas.

El amor, que es seguramente la emoción más positiva de todas, puede hacer que nos sintamos mejor física y emocionalmente. Existen muchos tipos diferentes de amor, y cada uno de ellos es importante. Aunque puede que no seamos lo bastante afortunados para experimentarlos todos al mismo tiempo, existen en abundancia a nuestro alrededor y cuanto más demos, más es probable que recibamos  a cambio. Markham prosigues sus consejos señalando que el amor que recibimos debe poder manifestarse apropiadamente, para así ser merecedor de una respuesta igualmente amorosa:

Aunque sepamos que las personas que nos rodean nos aman, si esa emoción no es expresada, es fácil dudar de ella cuando nos sentimos negativos. Teniendo esa expresión en cuenta, ha de ser importante para nosotros el recordar a los demás que los amamos: con palabras, con caricias, ofreciéndoles nuestra atención y nuestro tiempo. Tratándose de una experta en la aplicación de las energías mentales, Markham recurre a ellas proponiendo la visualización que producimos textualmente a continuación.

VISUALIZACION PARA EL AMOR
(Úrsula Markham)
Mientras me voy relajando, dejo que mi mente vague hasta mi infancia y piense en el amor que entonces sentía. Quizás en el amor que sentía hacia los miembros de mi familia, quizás hacia un animal doméstico, o incluso por una muñeca o un osito de peluche. En la niñez no me preocupaba si ese amor era o no correspondido, lo daba de modo incondicional. Ahora permito que esa sensación de amor cálido y tierno inunde todo mi ser. Sigo siendo esa misma persona; tengo todavía una gran cantidad de amor para dar.

También he recibido amor en mi vida: el amor de mis padres, mi familia, mis amigos o de una relación sentimental. Tanto si estas personas están ahora cerca de mí o no, ese amor no ha cambiado, sigue rodeándome. Conservo el recuerdo de su amor, que mantiene mi sensación de afecto. No hay ninguna razón para que los que están lejos tengan que dejar de amarme, solo porque no podemos vernos.

Como comprendo la importancia de saber que uno es amado, me asegurare que siempre comunico mis sentimientos a los que amo. Se los diré con mis palabras, se los demostrare con mis gestos, y ofreciéndoles siempre tiempo y mi atención. Comprendo que, cuanto más amor soy capaz de dar, más probable es que yo lo reciba a cambio.

No olvidare amarme a mí mismo. Es una forma muy importante de amor y, no obstante, olvidada muy a menudo. Sé que, al igual que todos los seres humanos, tengo mis defectos, pero no amamos solos lo que es perfecto. El verdadero amor se da de manera incondicional, sin importar los defectos. Así que puedo amarme a mí mismo con todas mis imperfecciones, porque gracias a ese amor seré más capaz de trabajar en el cambio de cualquier aspecto de mi persona que considere pernicioso.

Me ocurra lo que me ocurra durante mi vida, siempre tendre esta reserva de amor al que recurrir, amor hacia  mi mismo y amor dado libremente. Esto  me ayudara a hacer frente a las ocasiones negativas y a incrementar las positivas. La autora sugiere acompañar esta visualización con las siguientes afirmaciones:
*Sé lo que es ser amado.
*Me amo a mi mismo.
*Daré mi amor siempre que pueda.
*Me aseguraré de decir y demostrar a los demás que los amo.
 



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