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LOS ESTADOS EMOCIONALES Y SU INFLUENCIA EN NOSOTROS PDF Imprimir E-mail
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Escrito por O’connor & Seymour   
Lunes, 11 de Julio de 2011 14:40

Extraído del Libro Introducción a la PNL

<La experiencia no es lo que le suceda a usted, sino lo que hace usted con lo que le sucede> Aldous Huxley

 

Un estímulo que está asociado a y trae un estado psicológico se llama, en PNL (Programación Neurolingüística), ancla. Las anclas normalmente son externas. Un despertador suena y es hora de levantarse; el timbre de la escuela señala el fin del recreo. Estas son anclas acústicas. Una luz roja significa alto; un movimiento de cabeza significa sí. Estas son anclas visuales. Y el olor de asfalto recién puesto le lleva al momento mágico en que lo olió por vez primera en su infancia. Los publicistas intentan que la marca del producto sea un ancla para un artículo en particular.

Un ancla es cualquier cosa que da acceso a un estado emocional, y son tan obvias y están tan extendidas que apenas las reconocemos. ¿Cómo se crean las anclas? De dos maneras. Una, por repetición; si usted ve imágenes repetidas donde el rojo se asocia con el peligro, acabará enlazándolos. En éste aprendizaje sencillo: el rojo significa peligro. Otra, y mucho más importante, es que las anclas pueden establecerse en una sola ocasión si la emoción es fuerte y la cronología correcta. La repetición solo es necesaria si no interviene el plano emocional.

Piense en cuando usted estaba en la escuela (es ésta una poderosa ancla en sí misma), y verá que lo que era interesante y atractivo era fácil de aprender, mientras que las coas en las que no encontraba interés necesitaban mucha repetición. Cuando menos comprometido emocionalmente esté, más repeticiones se necesitan para aprender la asociación.

Muchas asociaciones son muy útiles. Forman hábitos y no podemos funcionar sin ellos. Si usted conduce, usted ya tienen una asociación entre la luz verde que cambia a roja y el movimiento del pie de cierta manera en los pedales. No es ésta una operación sobre la que quiera pensar de forma consciente cada vez que sucede, y si usted no hace la asociación, es posible que no sobreviva mucho tiempo en la carretera.

Otras asociaciones, aunque útiles, pueden ser menos agradables. La vista de un coche de la policía de tráfico por el retrovisor nos hace dudar instantáneamente del estado de las luces del carro y a qué velocidad íbamos circulando.

Otras asociaciones no son útiles. Mucha gente asocia hablar en público con ansiedad y ataques de pánico; pensar en exámenes hace que mucha gente se ponga nerviosa e insegura. Las personas pueden actuar como anclas: la palabra <examen> es un ancla para la mayoría de estudiantes que les hace sentir ansiedad y no ser capaces de dar lo mejor.

En estos extremos, un estímulo exterior puede traer un estado negativo muy poderoso. Es el reino de las fobias; por ejemplo, la gente que padece de claustrofobia ha aprendido una asociación poderosísima entre estar confinado en un espacio y sentir pánico, y siempre realizan esta asociación.

La vida de muchas personas está innecesariamente limitada por miedos de su pasado que todavía no han sido reevaluados. Nuestras mentes no pueden parar de hacer asociaciones. ¿Son las que usted ha hecho y sigue haciendo agradables, útiles y fortalecedoras?

Podemos elegir las asociaciones que queremos hacer. Puede usted escoger cualquier experiencia de su vida que encuentre muy difícil o desafiante, y decidir con anterioridad en qué estado psicológico quisiera usted estar para enfrentarse con ella. Para cualquier situación con la que no se sienta especialmente feliz, puede usted crear una nueva asociación y, por tanto, una nueva respuesta usando las anclas.

Esto se consigue en dos fases. Primero, escoja el estado emocional que usted desea, y luego asócielo con un estímulo o ancla para poder traerlo a la mente cuando quiera. Los deportistas emplean amuletos para dominar sus habilidades y energía. También verá, a menudo, deportistas que realizan pequeños movimientos rituales con el mismo propósito.

Emplear su estado de plenitud de recursos mediante anclas es una de las formas más efectivas de cambiar su comportamiento y el de otras personas. Si usted se enfrenta a una situación en un estado con más recursos que antes, su comportamiento está listo para cambiar a mejor. Los estados de plenitud de recursos son la clave para conseguir la mejor actuación. Cuando usted cambia lo que hace, el comportamiento de los demás también cambiará. Toda la experiencia de la situación cambiará.

Anclaje de recursos. Estos son los pasos para transferir recursos emocionalmente positivos desde experiencias de pasado a situaciones del presente para que le sirva usted ahora.

Siéntese cómodamente en una silla o permanezca de pie en un lugar donde pueda considerar el proceso de forma objetiva. Piense en una situación específica en la que le gustaría disponer en esa situación. Puede ser cualquier estado de plenitud de recursos –seguridad, humor, valor, persistencia, creatividad-, aquello que venga intuitivamente a la mente como lo más apropiado. Cuando esté seguro de qué recurso quiere, empiece a buscar una situación en su vida en que sintió ese recurso. Tómese su tiempo, observe qué ejemplos vienen a su mente y elija aquel que sea más claro e intenso.

Si ha escogido ya un recurso, y es difícil recordar un momento en que lo ha experimentado, piense entonces en alguien que usted conozca o en un personaje ficticio de un libro o película. ¿Qué es lo que pasaría, si usted fuera el otro, al experimentar este recurso? Recuerde que aunque el personaje no sea real, sus sentimientos sí lo son, y esto es lo que cuenta. Cuando tenga usted un ejemplo específico en la mente, real o imaginario, estará listo para pasar al paso siguiente: elegir las anclas que traerán a su mente este recurso cada vez que usted quiera.

En primer lugar, el ancla cinestésica: alguna sensación que pueda usted asociar con el recurso escogido. Tocarse el pulgar y el índice o cerrar el puño de forma especial funcionan bien como anclas cinestésicas. Hay uno muy común entre los jugadores de squash, cuando tocan la pared lateral para tomar confianza de nuevo cuando su juego no va bien.

Es importante que el ancla sea única y no forme parte de su conducta habitual. Precisa de un ancla distintiva que no suceda constantemente y que, por tanto, no pueda estar asociada con otros estados y conductas. También es necesario que el ancla sea discreta, algo que pueda realizar sin levantar sospechas. Hacer la vertical puede funcionar muy bien como un ancla de seguridad, pero le hará ganar reputación de excéntrico si la emplea para que le ayude a hacer discursos después de una comida.

A continuación, el ancla auditiva. Puede ser una palabra o frase que se diga a usted mismo. No importa qué palabra o frase utilice, siempre que esté a tono con el sentimiento. La forma en que diga, el tono de voz en particular que usa, tendrá tanto impacto como la palabra o frase, hágala distintiva y fácil de recordar. Por ejemplo, si la <seguridad> es el estado de recurso que quiere anclar, puede decirse a sí mismo: <Me siento más y más seguro>, o simplemente: <seguro!>. Utilice un tono de voz que denote seguridad. Asegúrese de que el recurso es realmente apropiado a la situación problemática.

Ahora el ancla visual. Puede usted elegir un símbolo o recordar lo que estaba viendo cuando se sentía seguro. Mientras la imagen que usted elija sea distintiva y le ayude a evocar aquella sensación, servirá.

Una vez que haya escogido un ancla para cada sistema representativo, el paso siguiente es revivir estos sentimientos de seguridad recreando de manera vívida la situación a la que recurrimos. Dé un paso adelante o cámbiese de silla a medida que se asocia más completamente con la experiencia. Situar estados emocionales distintos en lugares físicos distintos, ayuda a distinguirlos claramente.

Anclar y emplear los estados de plenitud de recursos es una habilidad y, como todas las habilidades, se hace más sencilla y efectiva cuando más se usa. Para unos esta técnica funciona de forma radical la primera vez; otros ven que necesitan practicar para ir construyendo tanto esta capacidad como la confianza necesaria que marcan la diferencia. Recuerde el modelo de aprendizaje. Si el anclaje es nuevo para usted, felicidades por haber pasado de la incompetencia inconsciente a la incompetencia consciente. Disfrute de este estado hasta que vaya alcanzando la competencia consciente.

El anclaje de recursos es una técnica para aumentar las opciones emocionales. Nuestra cultura, a diferencia de otras, cree que los estados emocionales son involuntarios, creados por circunstancias exteriores o por otras personas. El universo puede repartirnos una variada mano de cartas, pero nosotros podemos escoger cómo y cuándo jugarlas.



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