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TE DOMINAN LOS COMPLEJOS? LIBERATE! PDF Imprimir E-mail
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Escrito por PEPA CASTRO   

Extraído de la Revista Psicología en Práctica
 

¿Te asustan las responsabilidades? ¿Crees que los demás son mejores que tú? Comprueba en qué personaje de cuento proyectas tus complejos y atrévete a cambiar el final de la historia.


Los complejos marcan la personalidad de quienes los padecen. Se les denomina con nombres de personajes míticos: Edipo (deseo del niño hacia la madre), Electra (de la niña hacia el padre), Narciso (amor a uno mismo)… Ahora, la corriente viene de EE.UU., donde hacer furor libros como El Síndrome de Peter Pan, de Dan Kiley, o El Complejo de Cenicienta, de Colette Dowling. Muchos psicólogos americanos llaman la atención sobre esos “nuevos” complejos que proyectan la personalidad de los personajes de los libros infantiles al escenario de la vida moderna. Te explicamos cuáles son:

¿QUÉ SON?

COMPLEJOS: percepciones distorsionadas que una persona tiene de sí misma, de sus características y habilidades o de su valía. Ocultan conflictos psicológicos inconscientes relacionados con una baja autoestima y autoafirmación.

SINDROMES: conjunto de síntomas asociados a un determinado trastorno o enfermedad.
 

PETER PAN: Ese niño que no quiere crecer.

Aunque ya ha cumplido los 38 años, Roberto sigue pareciendo un adolescente: la palabra responsabilidad no existe en su diccionario. El problema viene de su negativa a madurar. Ha descubierto que tener adultos a su alrededor es útil, y se sirve de ellos para que le resuelvan los problemas.

Como Peter Pan, le cuesta comprometerse en el amor y no acaba de decidirse: ¿Wendy o Campanilla? Huye veloz cuando detecta que le necesitan. Detesta profundizar y perseverar: pica de todo, pero no acaba nada. A pesar de lo alegre de su carácter, a la larga pocos le toman en serio…

¿QUÉ NECESITA? Alcanzar una sólida estabilidad emocional. Afrontar los problemas y asumir responsabilidades y compromisos.

TEST: ¿ERES MADURO O INMADURO?

1. ¿Cumples casi siempre lo que prometes?
2. ¿Piensas que, entre tus allegados y amigos, todo te está permitido porque te quieren y sabes que te perdonan?
3. ¿Te han dicho alguna vez que confundes la espontaneidad y la sinceridad con los malos modos?
4. ¿Vives a tu aire, sin proyectos personales en los que tienen cabida los demás?
5. ¿Toleras las frustraciones cotidianas sin perder los nervios y con buen ánimo?
6. ¿Valoras la independencia por encima de todo lo demás?
7. ¿Te cuesta enfrentarte a las consecuencias futuras de tu comportamiento actual?
8. ¿Procuras cumplir con tu deber aunque te cueste esfuerzo o no sea placentero?
9. ¿Crees que se puede cambiar de amistades tan fácilmente como de chaqueta?
10. ¿Distingues mal lo que te conviene de lo que te apetece en un momento dado?

Valoración:

Un punto por cada respuesta afirmativa en 2, 3, 4, 6, 7, 9, 10, y negativa en 1, 5 y 8.

• Menos de 4 puntos. Tienes madurez y estabilidad. Pero, cuidado con ser hipercontrolador y perfeccionista, no es nada bueno.
• Más de 4 puntos. Parece que todo te sonríe, pero aún te quedan muchos miedos que perder (a elegir, a comprometerte, a decidir) y bastantes impulsos que controlar.
• Por encima de los 6 puntos, Peter Pan te domina.
 

CENICIENTA: Doncella busca salvador.

Isa siempre esperó que un acontecimiento le cambiase la vida. Cuando empezó a triunfar en el mundo de la publicidad, no se lo creyó. Sí, tenía dinero y autonomía, pero le asaltó un temor: estaba más sola que las mujeres mantenidas. Se sentía poco seductora. Tras su fachada de mujer fuerte se escudaba en realidad una niña que, como Cenicienta, permanecía a la espera de un príncipe que la cubriera de atenciones. Al no llegar, empezó a endeudarse para vivir en una precariedad de la que ser redimida: derivó en víctima de un mito romántico y de un héroe imaginario.

¿QUÉ NECESITA?  Aprender a reconocer los propios méritos y gozar de los mismos, reforzando la autoestima y valorando su esfuerzo.

TEST: ¿ESTÁS ENAMORADO DEL AMOR?

1. ¿Percibes con frecuencia sólo los rasgos positivos de las personas del otro sexo?
2. ¿Te interesa más el físico de una persona que los rasgos de su personalidad?
3. Si una persona que te gusta no te conviene, ¿eres capaz de dejar de verla?
4. ¿Pasas rápida e impulsivamente de la intuición al deseo y de éste a la acción?
5. ¿Crees que por amor han de dártelo todo?
6. ¿Valoras más la amistad que una aventura amorosa?
7. Si apareciese el amor de vida, ¿lo dejarías todo por él?
8. ¿Has tenido fracasos amorosos a causa de las diferencias entre lo que suponías y lo que encontrabas?
9. ¿Te fascina causar admiración al otro sexo?
10. ¿Crees que la vida puede ser satisfactoria sin pareja?

Valoración:

Anota un punto por cada respuesta afirmativa en 1, 2, 4, 5, 7, 8, 9 y negativa en 3, 6, 10.

• Menos de 4 puntos. Tienes buen equilibrio afectivo. Valoras tu vida al margen de las relaciones sentimentales.
• Más de 4 puntos. Idealizas a las personas del otro sexo y al amor romántico, lo que te hace muy vulnerable y lesiona tu independencia y autoestima.
 

CAPERUCITA: Cómeme… pero quiéreme.

Asunción siempre está pendiente de satisfacer a los demás: ya desde pequeña se desvivía por ser servicial. Ahora sigue igual. ¿Hay que hacer horas extra en la oficina? Allí está ella de primera. ¿El gato de tía Tomasa necesita un buen baño? Asunción le llevará al veterinario, aunque tenga que dejar de lado sus propios intereses. Presa del perfeccionismo crónico, es incapaz de proteger su espacio personal, y si no se entrega toda a los demás se siente la peor persona del mundo. ¿Por qué? Está convencida de que cualquiera es mejor que ella. Además, es tal su necesidad de ser querida y aprobada por quienes le rodean que no sabe negarse a nada; el miedo a perderles se lo impide. Se esfuerza tanto en agradar que descuida su propio bienestar. Incluso a la hora de escoger pareja: ha elegido a un tipo de hombre dominador que está encantado de sojuzgarla y utilizarla.

¿QUÉ HACER? Puesto que ser querido por todos es un objetivo inalcanzable –dice la psicóloga Lourdes Díaz-Merino-, hay que saber ejercer los propios derechos y atreverse a decir “no quiero” o “eso no me gusta”. En suma: potenciar el respeto hacia uno mismo y una sana autoafirmación.

TEST: ¿TIENDES A LA DEPENDENCIA AFECTIVA?

1. Cuando tienes que tomar una decisión respecto a tu vida persona, ¿te cuesta hacerlo sin consultárselo a los demás?
2. Si te falla un plan del fin de semana, ¿puedes quedarte en casa con toda conformidad?
3. ¿Crees que, en el fondo, las personas que no tienen pareja son muy desgraciadas?
4. ¿Ir solo al médico, al cine o a una fiesta te desanima tanto que prefieres dejarlo hasta tener compañía?
5. ¿Tienes proyectos personales y valoras mucho tu trabajo y tu intimidad?
6. ¿A menudo sientes una especie de necesidad de que otros te protejan?
7. Cuando hacen un comentario que no te es favorable, ¿lo analizas sin sentirte mal ni irritarte?
8. Si algo sale mal a tu alrededor, ¿lo aceptas y procuras que no vuelva a suceder, sin culparte por ello?
9. ¿Sabes delegar y diferenciar tus responsabilidades de las de los demás?
10. ¿Te hace infeliz creer que has defraudado las expectativas de las personas de tu entorno?

Valoración:

Anota un punto por cada respuesta afirmativa en 1, 3, 4, 10, y negativa en 2, 5, 7, 8 y 9.

• Menos de 4 puntos. Disfrutas de un buen sentido de la autoafirmación y la independencia: no hay peligro de que te sientas una súper complaciente caperucita. Tus relaciones con los demás tienen la importancia justa, pero procura no caer en la insociabilidad o el aislamiento.
• Más de 4 puntos. Tienes tendencia a la dependencia hacia los otros y a la inseguridad en ti mismo.
• Si has anotado por encima de los 6 puntos, cuidado: tu lobo, el peor enemigo del hombre, podrías ser tú mismo, al inmolarte por los demás.


EL PATITO FEO: Miedo a ser un cisne y poder volar.

Luis ha nacido en el seno de una familia demasiado rígida y exigente, saga de ilustres notarios desde hace más de 100 años. Sin embargo, a él lo que le gusta es contemplar las piruetas de los grandes bailarines y, cuando se tercia, darlas él mismo. La burla de sus hermanos y la indignación de sus padres destruyeron su sueño de ser estrella de la danza. Todos en casa le consideran un ser frágil y poco dotado para la lucha diaria. Él mismo no se da cuenta de que no es ningún patito feo, como constantemente le trasmite su entorno, sino un hermoso cisne que tiene que vivir su propia vida y alzar el vuelo. La constante presión ha conseguido destrozar su autoestima y hacerle capitular de sus deseos. Al pasar por encima de su talento, Luis tiene la impresión de no vivir la vida que le corresponde.

¿QUÉ NECESITA? Centrarse en lo que realmente quiere y desea hacer y no en lo que quieren los demás. Se trata del derecho a vivir su propia vida, lo que no supone una ofensa a la familia ni un revés a sus expectativas, sino una necesidad existencial.

TEST: ¿TE VALORAS A TI MISMO LO SUFICIENTE?

1. Cuando te hacen una crítica, ¿modificas tu comportamiento sin comprobar si tienen razón?
2. ¿Crees que hay muchas razones para que te admiren y aprecien?
3. Si fueses un artista desconocido, ¿intentarías exponer tus trabajos?
4. ¿Pasas de tu familia porque nunca te han hecho mucho caso?
5. ¿Valoras en su justa medida los halagos, según de quien vengan?
6. ¿Tiendes a pasar de la idealización a la devaluación extrema?
7. ¿Piensas que si actuases mejor y fueses más inteligente, la vida te iría mucho mejor?
8. En general, ¿te sientes satisfecho con tu trabajo, tus relaciones, tu aspecto?
9. ¿Te consideras una persona interesante a la que vale la pena conocer y tratar?
10. ¿Tener metas, sueños y objetivos te da miedo porque no te ves muy capaz de lograrlos?

Valoración:

Apúntate un tanto por cada respuesta afirmativa en 1, 4, 6, 7, 10, y negativa en 2, 3, 5, 8 y 9.

• Menos de 4 puntos. Tu autoestima parece correcta, no se desvía hacia el exceso ni hacia el defecto. Te aceptas y estás satisfecho contigo mismo.
• Más de 4 puntos. Necesitas bastante la aprobación de los demás, que te recuerden que ni eres pato ni feo, sino una persona con muchos valores. Pero has de ser tú el que se acepte primero.
• Por encima de los 6 puntos puede hablarse de auténtico complejo de inferioridad. Busca el cisne que hay en ti y hazlo volar. Puedes.
 



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