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Escrito por OÇONNOR & SEYMOUR   

Extraído del libro Introducción a la PNL

“No hay nada bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así” William Shakespeare

Nunca podemos estar en ningún otro momento que no sea el <ahora>, y todos tenemos en nuestro cerebro una máquina de tiempo. Cuando dormimos, el tiempo se detiene, y cuando soñamos, despiertos o dormidos, podemos pasar del presente al pasado o futuro sin ninguna dificultad. El tiempo parece volar o no pasar nunca dependiendo de lo que hagamos. Con independencia del tiempo que sea, nuestra experiencia lo cambia continuamente.

Medimos el tiempo del exterior en forma de distancia y movimiento –unas manecillas en un objeto con apariencia de reloj-, pero ¿cómo trata el cerebro el tiempo? Tiene que hacerlo de alguna manera, si no nunca sabríamos si habíamos hecho algo o si íbamos a hacerlo, si pertenece al pasado o al futuro. Sería difícil convivir con una sensación de déjá vu (eso ya lo he visto) sobre el futuro. ¿Cuál es la diferencia en la forma en que pensamos sobre un hecho pasado y otro futuro?

Tal vez podamos sacar algo de las frases hechas que tenemos sobre el tiempo: <No le veo ningún futuro>, <vive en el pasado>, <repasando los hechos>, <esperando tener la ocasión de verle>. Es posible que la visión y la dirección tengan algo que ver.
Ahora, elija un comportamiento sencillo y repetitivo que haga casi todos los días, como cepillarse los dientes, peinarse, lavarse, desayunar o mirar la tele.

Piense en un momento de hace 5 años en que usted hacía eso; no tiene por qué ser un momento determinado: sabe que hace cinco años también lo hacía, puede hacer como que lo recuerda.

Ahora piense en eso mismo, pero hace una semana.

Ahora piense en cómo lo haría en este mismo instante.

Ahora, en cómo lo hará dentro de una semana.

Ahora piense en cómo lo hará dentro de cinco años. No importa que no sepa dónde estará, solamente piénsese realizando esa tarea.

Ahora coja estos cinco ejemplos; probablemente tenga una imagen de cada uno, en forma de película o de una instantánea. Si un geniecillo las mezclara en un descuido suyo, ¿cómo podría decir cuál es cuál?

Mire las imágenes de nuevo. ¿Qué diferencias hay entre cada una respecto a las siguientes modalidades?

¿Dónde están en el espacio?

¿Cuánto miden?

 ¿Qué brillo tienen?

¿Cómo están enfocadas?

¿Están coloreadas de la misma forma?

¿Tienen movimiento o están quietas?

¿A qué distancia están?

Es difícil generalizar sobre las líneas del tiempo, pero una manera normal de organizar las imágenes del pasado, presente y futuro es por ubicación. El pasado estará probablemente a su izquierda; cuanto más atrás en el tiempo, más lejos estarán las imágenes. El pasado <distante y neblinoso> será el más lejano. El futuro se despliega a su derecha, con el futuro más lejano lejos, al final de la línea. Las imágenes de cada línea deben estar apiladas de forma que puedan verse y ordenarse con facilidad. Muchas personas emplean el sistema visual para representar una secuencia de memorias en el tiempo, si bien podrá haber diferencias en las submodalidades de otros sistemas también. Los sonidos pueden ser más altos cuanto más cercanos en el tiempo, y los sentimientos pueden ser más intensos.

Por suerte, esta manera de organizar el tiempo se alía con los signos de acceso visuales normales (y de lectura), lo que explicaría por qué es un modelo normal. Hay muchas maneras de organizar la línea del tiempo, y aunque no haya líneas temporales <equivocadas>, todas tienen consecuencias. Dónde y cómo almacene sus líneas temporales afectará a su forma de pensar…
 
Por ejemplo, suponga que su pasado está desplegado ante usted; siempre lo tendrá a la vista y siempre atraerá su atención. Su pasado será una parte importante e influyente de su experiencia.

Imágenes grandes y brillantes del futuro pueden hacerlo muy atractivo y atraerle. Estará entonces orientado hacia el futuro. El futuro inmediato será difícil de planificar; si las imágenes del futuro próximo fueran grandes y brillantes, los planes a largo plazo podrían parecerle difíciles. En general, todo aquello que sea grande, brillante y lleno de colorido (si éstas son submodalidades críticas para usted) tendrán un mayor atractivo para usted y les prestará mayor atención. Usted puede realmente saber si una persona tiene un pasado sombrío o un futuro brillante.

Las submodalidades pueden ir cambiando gradualmente. Por ejemplo, cuanto más brillante sea la imagen, o más exacto el enfoque, más cercanas estarán en el tiempo. Estas dos submodalidades son buenas para representar el cambio gradual. A veces una persona puede ordenar sus imágenes de forma más discreta utilizando ubicaciones definidas, separando una imagen de otra; esta persona, a la hora de hablar de sus recuerdos, empleará gestos entrecortados en vez de gestos fluidos y amplios.

El futuro puede estar ubicado frente a usted en un gran espacio, ocasionándole problemas para reconocer puntos que parecerán muy lejanos hasta que los tenga encima. Por otro lado, si el futuro está muy comprimido, sin espacio suficiente entre imágenes, podrá sentirse presionado por el tiempo; todo parece que debe hacerse a la vez. A veces es útil comprimir el tiempo, otras veces dilatarlo; depende de lo que usted quiera. Es de sentido común que las personas orientadas hacia el futuro se recuperan con mayor facilidad de enfermedades, y estudios médicos así lo confirman. Una terapia basada en la línea del tiempo puede ayudar a sanar de graves enfermedades.

Las líneas temporales son importantes para el sentido de realidad de la persona, y por ello son difíciles de cambiar, a menos que el camino sea ecológico. El pasado es real de una forma diferente a como lo es el futuro; el futuro existe más como potencial o posibilidad, es incierto. Las submodalidades del futuro lo reflejan de alguna manera. La línea del tiempo se puede dividir en varias ramas, o las imágenes pueden estar borrosas.

Las líneas del tiempo son importantes en terapias; si un paciente no puede ver un futuro para sí mismo, muchas técnicas no van a funcionar. Muchas técnicas terapéuticas de la PNL presuponen una capacidad de moverse por el tiempo, acceder a recursos del pasado o construir futuros atractivos.

A veces la línea del tiempo tiene que ser ordenada antes de poder hacer nada.
 



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