Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 409 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


Banner

COMO ES ADENTRO ES AFUERA PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Escrito por Allan y Barbara Pease   

El lenguaje del cuerpo es un reflejo externo de la condición emocional de la persona. Cada gesto o movimiento puede ser una clave valiosa para descubrir una emoción concreta que esa persona siente en ese preciso momento. Por ejemplo, un hombre consciente de que está ganando peso se acariciará el pliegue de piel del mentón; la mujer consciente de los kilos de más que tiene en los muslos se alisará el vestido tirándolo hacia abajo; la persona que siente miedo o está a la defensiva se cruzará de brazos o cruzará las piernas, o ambas cosas; y el hombre que habla con una mujer de pecho generoso evitará, conscientemente, mirarle el pecho mientras que, inconscientemente, sus manos adquirirán un gesto de buscar a tientas.


La clave para interpretar el lenguaje del cuerpo está en ser capaz de comprender la condición emocional de una persona y escuchar simultáneamente lo que dice y percatarse de las circunstancias bajo las que lo dice. Esto nos permite separar los hechos de la ficción y la realidad de la fantasía. En tiempos recientes los humanos hemos estado obsesionados por la palabra hablada y por nuestra capacidad oratoria. La mayoría de la gente, sin embargo, no es consciente de las señales del lenguaje del cuerpo y de su impacto, a pesar de que ahora sepamos que la mayoría de los mensajes que se despliegan en cualquier conversación, cara a cara, se revelan a través de señales del cuerpo. Por ejemplo, el ex presidente de Francia, Jacques Chirac; el ex presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan y el ex primer ministro de Australia, Bob Hawke, utilizan sus manos para revelar el tamaño relativo de los problemas que tienen en mente. Bob Hawke defendió en una ocasión los aumentos de sueldo de los políticos comparando sus salarios con los de los ejecutivos empresariales. Afirmó que los sueldos de los ejecutivos habían aumentado mucho y que los aumentos propuestos de los sueldos de los políticos eran relativamente pequeños. Cada vez que mencionaba los ingresos de los políticos separaba las manos un metro de distancia, pero cada vez que mencionaba los sueldos de los ejecutivos las separaba sólo treinta centímetros. Las distancias entre sus manos revelaban que creía que los políticos estaban consiguiendo mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Cuando decimos que una persona es perceptiva, estamos, sin saberlo, refiriéndonos a su capacidad de leer el lenguaje del cuerpo de otra persona y de comparar estas pistas con las señales verbales que emite. Es decir, cuando decimos que tenemos un presentimiento de que alguien nos ha mentido, queremos decir, normalmente, que el lenguaje del cuerpo de esa persona y sus palabras no coinciden. Esto es también lo que los oradores denominan “conciencia de público o de grupo”. Por ejemplo, s un público estuviera sentado de cualquier manera, con la barbilla hacia abajo y los brazos cruzados sobre el pecho, un orador “perceptivo” tendría el presentimiento de que no estaba transmitiendo su mensaje adecuadamente. Se daría cuenta de que necesitaba tomar un enfoque distinto para que el público se implicara. Del mismo modo, un orador que no fuese “perceptivo” seguiría con su ritmo a pesar de lo que tuviera ante sus ojos.

En términos generales, las mujeres son mucho más perceptivas que los hombres, y esto ha dado origen a lo que comúnmente se conoce como “intuición femenina”. Las mujeres poseen una habilidad innata para recoger y descifrar las señales no verbales, además de captar mejor los pequeños detalles. Esta es la razón por la cual tan pocos esposos pueden mentir a sus mujeres y salirse con la suya y por la que, por otro lado, la mayoría de mujeres pueden engatusar a un hombre sin que él se dé cuenta.

Investigaciones llevadas a cabo por psicólogos de la Universidad de Harvard ha demostrado que las mujeres están mucho más alerta que los hombres al lenguaje del cuerpo. El experimento consistió en enseñarles cortometrajes sin sonido donde aparecían un hombre y una mujer conversando, para pedir después a los participantes que descodificaran lo que allí estaba sucediendo a partir de la interpretación de las expresiones de la pareja. La investigación dio como resultado que las mujeres interpretaban correctamente la situación en un ochenta y siete por ciento de las ocasiones, mientras que los hombres llegaban sólo a una exactitud del cuarenta y dos por ciento. Los hombres que trabajaban en servicios comunitarios, así como los que desarrollaban ocupaciones de tipo artístico, enfermería, etcétera, puntuaron casi igual que las mujeres; los homosexuales también. La intuición femenina se hace particularmente evidente en mujeres que han criado hijos. Durante sus primeros años, la madre confía prácticamente sólo en el canal no verbal para comunicarse con su hijo, y este es el motivo por el que las mujeres suelen ser negociadoras más perceptivas que los hombres, porque practican la lectura de signos mucho antes.

TRES REGLAS PARA INTERPRETAR CORRECTAMENTE

Regla 1. Lea los gestos de forma agrupada.  Uno de los errores más comunes es leer un gesto solitario aislándolo de otros gestos o circunstancias. Sólo es posible comprender el completo significado de una palabra cuando esta entra a formar parte de una frase junto con otras palabras. Los gestos se producen en “frases” o grupos e invariablemente revelan la verdad sobre los sentimientos o actitudes de una persona. Un grupo de lenguaje corporal, igual que una frase verbal, necesita de un mínimo de tres palabras para poder definir con exactitud cada una de ellas. La persona “perceptiva” es aquella capaz de leer las frases del lenguaje del cuerpo de una persona y emparejarlas adecuadamente con las frases verbales que pronuncia.

Para demostrar el tema de los grupos, veamos un conjunto de gestos de Valoración Crítica que podría utilizar una persona que no se siente impresionada por lo que está escuchando. La señal principal de Valoración Crítica es el gesto de la mano en la cara, con el dedo índice junto a la mejilla mientras otro dedo tapa la boca y el pulgar soporta la barbilla. Más pruebas de que es persona está sumida en pensamientos críticos sobre lo que está escuchando son las piernas cruzadas con tensión y el brazo cruzado por encima del cuerpo (postura defensiva) mientras la cabeza y la barbilla miran hacia abajo (negatividad/hostilidad). Esta “frase” del lenguaje del cuerpo dice algo así como: “No me gusta lo que estás diciendo”, “No estoy de acuerdo” o “Estoy reprimiendo mis sentimientos negativos”.

Regla 2. Busque la congruencia. Las investigaciones demuestran que las señales no verbales tienen un impacto cinco veces superior al canal verbal y que cuando ambos son incongruentes, la gente confía en el mensaje no verbal e ignoran el contenido verbal. Si usted, como la persona que habla, tuviese que pedirle a la persona que escucha (representada en la imagen de arriba) que le diese su opinión sobre algo que usted ha dicho y le respondiera que no está de acuerdo, las señales de su lenguaje corporal serían congruentes con sus frases verbales, es decir, encajarían, pero si le dijese que está de acuerdo con lo que usted ha dicho, es probable que estuviese mintiendo porque sus lenguajes y sus gestos serían incongruentes.

Sigmund Freud explicó en una ocasión que una paciente suya le expresaba verbalmente la felicidad de su matrimonio mientras, inconscientemente, jugaba con su anillo de casada quitándoselo del dedo. Freud se dio cuenta de la importancia de este gesto inconsciente y no se sorprendió cuando empezaron a salir a la luz los problemas del matrimonio.  La observación de los grupos de gestos y la congruencia de los canales verbales y de lenguaje del cuerpo son la clave para interpretar con exactitud las actitudes a través del lenguaje del cuerpo.

Regla 3. Interprete los gestos en contexto. Todos los gestos deberían ser considerados en el contexto en el que se producen. Si, por ejemplo, un frío día de invierno, una persona estuviera sentada en la terminal de buses con los brazos y las piernas cruzadas y la barbilla hacia abajo, significaría seguramente que tiene frío, no que esté a la defensiva. Pero si esa persona utilizara los mismos gestos estando sentada en una mesa mientras usted, delante de ella, tratara de venderle una idea, un producto o un servicio, sería correcto interpretarlo como que es persona se siente negativa o rechaza su oferta.

 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner