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NO ERES UNA ISLA PDF Imprimir E-mail
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Escrito por SHARON M. KOENIG   

Tomado del libro Los Ciclos Del Alma   

 La mayoría  de nuestros prejuicios surge por las líneas invisibles que dividen y segregan nuestro planeta en las diferentes zonas geográficas, por la variedad de los dialectos, las culturas, las razas, las creencias y los colores. Todas estas divisiones estas divisiones nos hacen creer equivocadamente que el lugar donde nacemos dicta lo que es correcto respecto a los demás. 

  ¿CUAN TOLERANTE ERES?

¿Has pensado que existen miles de culturas, innumerables formas de pensar, de vestir, de vivir; que hay variedad de personas al otro lado del mundo, budistas, hindúes; seres de diferentes colores, fracciones y costumbres? Un ejercicio útil es imaginarse en aeropuertos de distintos países observando a los viajeros en tránsito. Miles de personas caminando hacia sus respectivos destinos, vestidas de diferentes maneras y con rasgos muy dispares. 

Te has preguntado qué piensas cuando ves a alguien diferente a ti. Si eres blanco, ¿Qué piensas de un indígena o de una persona de color? Si eres indígena o de color, ¿Qué piensas de una persona blanca o europea? ¿Qué piensas de un oriental o de un árabe? Si eres pobre, ¿Qué piensas de un rico? Si eres rico, ¿Qué piensas de un pobre? Ten en cuenta en cualquier cosa que pienses sobre personas diferentes a ti, ya sabes bueno o malo es un juicio.  

 ¿ERES UNA PERSONA VERDADERAMENTE <<CULTA>>?

En una conversación con un hombre que ocupaba un alto cargo en la sociedad, el hizo referencia a las personas cultas como seres superiores y civilizados educados en prestigiosas universidades y con muchos medios económicos. Mientras le oía hablar me vino esta imagen: de la misma forma que una persona civilizada se reiría de un indígena que no es capaz de encender una estufa eléctrica, así el indígena se reirá a carcajadas si viera que alguien <<civilizado>> es incapaz de encender una fogata. Probablemente el indio llamara <<inculta>>a esa persona considerada como civilizada. Sin duda, la verdadera persona culta es aquella que tiene una mente abierta y es capaz de aprender con auténtica curiosidad e interés tanto de una persona de la realeza como de un indígena, pues ambos están dotados de cultura; de ese modo de vida especifico perteneciente a su región   <<No puede existir una cultura que pretenda ser exclusiva>> MAHATMA GANHI  

En la vida práctica: no estás solo, reconociendo a Dios en cada persona  En tu día a día, puedes practicar un ejercicio útil y revelador. Por ejemplo, observa a un camarero que sirve en un restaurante, pero míralo esta vez de una forma diferente, desde la unidad. Mírale  a los ojos y descubre que igual que tú está haciendo un viaje, con los mismos problemas, quizás con hijos, seguro con madre y padre. Míralo con simpatía y piensa: << soy parte de Dios, Dios está en mí, también está en ti, somos iguales>>.   Las guerras, los conflictos, los abusos, las competencias vienen de no entender que si el otro no progresa tampoco lo harás tú. Si esto es cierto, entonces nunca estarás solo, pues Dios está en ti como esta en todas las cosas. La tolerancia no es necesariamente estar de acuerdo o compartir la creencia del otro, pero si es aceptar que el otro tiene derecho a su forma de pensar. El respeto se produce al estar dispuestos a escuchar sin juicio y mostrar un genuino interés en aprender sobre otras culturas y sus costumbres. En realidad, en cierta manera mucho de nosotros hemos sido << domesticados>> de diferentes formas, que nos llevan a pensar como los demás, que nos conducen a seguir ciertas instrucciones a ciegas. Aprendimos desde las aulas escolares a aceptar los conceptos de la autoridad de nuestros adultos sin cuestionarnos el porqué de las cosas.   

¿CUAL ES EL TANAÑO DE TU <<ENVASE>> MENTAL?

La autora Muñeca Geigel una vez me conto una valiosa anécdota sobre su familia. Durante generaciones se pasaron una receta de lomo de horno que entre sus instrucciones, especificaba que se cortaba dos pulgadas a lo largo del lomo antes de comenzar a aliñarlo. Sin cuestionarlo, y durante generaciones, la familia continuo esta práctica, ya que la receta exigía que no se cambiara ninguno de los pasos para garantizar su sabor. Hasta que un día Muñeca, llena de curiosidad, decidió cuestionar la receta, y preguntarse porque era necesario cortar dos pulgadas del lomo, dado que a su parecer no influía en el resultado final.   Nadie parecía saber la respuesta, hasta que un buen día una tía abuela le explico a Muñeca que en la época de su abuela el lomo no cabía en el plato de hornear habitual y, por esa razón era necesario cortarle las dos pulgadas. Esta historia nos muestra que hacemos muchas cosas por costumbre, sin darnos cuenta que nuestro <<envase>>, en este caso, nuestra mente sigue siendo del mismo tamaño de otra épocas, pues la mayor parte del tiempo no nos detenemos a preguntar porque hacemos las cosas de la forma en que las hacemos. De otro modo, ¿Cómo se hubieran producido el holocausto, la inquisición, la esclavitud o los grandes crímenes religiosos y de toda índole, que nunca fueron cuestionados en su momento y que aun ocurren en diferentes partes del mundo? Todo lo que sucede por no cuestionarnos, por el juicio, por la falta de tolerancia, o por seguir a ciegas a un a un falso líder  o una causa. Debemos aprender en el momento oportuno a alzar nuestras voces, a decir nuestras opiniones, a cuestionar no con agresividad pero si con asertividad y determinación, muchas veces escondemos nuestras opiniones y callamos por no llevar la contraria,  por ser aceptados, por miedo y por vergüenza. Otras veces no entramos en debate por egoísmo, por comodidad o por no ser rechazados, aceptando  todo tipo de injusticias impensables. 

SENTIDO COMUN

El Dalai Lama, durante una conferencia a la que asistí  en el Emory College de  Atlanta demostró que hasta la tolerancia puede ser mal empleada si no se utiliza el sentido común. Uno de los participantes pregunto al Dalai Lama  como se debía reaccionar para demostrar paz y tolerancia frente a una inminente agresión física. El Dalai Lama con su característica sonrisa contagiosa respondió: << en ese caso, el hecho de no defenderse  no sería una cualidad de tolerancia, ni de paz más bien un acto de estupidez>>.  Como es sabido por todos, el Dalai Lama es conocido por su determinación en la defensa de la no violencia, hecho que ha demostrado al mundo a través de su pacifismo frente a la invasión a su país, el Tíbet. 

Debemos ser tolerantes, pero aquellos derechos humanos como la dignidad, la paz, la seguridad, el amor. La vida, la igualdad, la salud, un techo y el alimento, no son negociables. A veces nos sentimos inseguros de nuestros conocimientos, creemos que no somos importantes, que no podemos marcar una diferencia con nuestra actitud sin embargo, muchos de los grandes cambios del planeta ha sido iniciados por una sola persona, piensa en Gandhi, Jesús , Buda; Abrahán  Lincoln, Mandela, Martin Luther King, o una sencilla mujer como Rosa Parks, quienes cambiaron la historia al cuestionarse y arriesgarlo todo cuando decidió sentarse en la parte del autobús, que durante años estuvo reservada exclusivamente  para los blancos, retando las costumbres racistas existentes. Bien dijo Margaret Mead: << nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado>>. 

En la vida práctica: la tolerancia Voy a compartir una práctica que utilizo a menudo, sobre cuando voy en un taxi en Nueva York.  Al subir al taxi miro discretamente el apellido el conductor. Si su apellido termina en Singh, probablemente sea silkh, y uno de sus maestros probablemente sea el gran gurú Nanak, un santo de la india. Si el conductor es musulmán, en ese caso, he llegado a compartir una de sus oraciones en inglés, y rápidamente he visto como su rostro se iluminaba  al sentir que alguien no lo juzgaba y le mostraba cercanía. Te sentirá igual si alguien lo hiciera por ti en un país lejano.  Entonces la próxima vez que te cruces con alguien de otro país, o algún extranjero que vive en tu entorno, decide compartir un poco con él; ya sea el coreano o paquistaní que tiene un colmado en la esquina, o el chino, dueño de tu restaurante favorito. Cada uno de ellos es un ser humano como tú, y te asombrara saber lo idéntico que puede ser as ti, pues tiene los mismos miedos, los mismos problemas con sus hijos y las mismas preocupaciones e inseguridades. Esta es la verdadera esencia de la lección universal: somos uno.

 

 

 

 

 



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