Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 436 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


Banner

OCUPARSE DE SI MISMO PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Escrito por WALTER RISO   

 Hagamos  este simple ejercicio: sumemos las horas del día en que estamos ocupados en cosas ajenas a la mente (trabajo, comer, aseo, movilizarnos, dormir) y veamos qué tiempo real nos ocupamos psicológicamente de nosotros mismos. El resultado sorprende y preocupa. La mayoría invierte en su autoconocimiento menos de un diez por ciento del tiempo disponible. La consecuencia de este adormecimiento cognitivo u emocional es la automatización. Movernos por el mundo sin conciencia y en la más profunda distracción de lo que hacemos y sentimos. En el mundo actual, este “adormecimiento del alma”, adopta muchas formas.

Recuerdo que en cierta ocasión se atrasó el vuelo en el que iba a viajar y los pasajeros tuvimos que esperar a que el problema se resolviera. En la sala donde estábamos, se sentó a mi lado una mujer de unos veinte cinco años con un teléfono móvil de última generación. En las dos horas que estuvimos allí, nunca se despegó del aparato: no exagero nunca. Jugo, llamo, mando mensajes, configuraba y des configuraba, se reía, en fin estaba totalmente absorbida por el teléfono. Pero había algo más. Se comunicaba con el aparato: lo animaba cuando estaba lento, peleaba con el cuándo se bloqueaba y lo felicitaba si se “portaba bien”. Siguiendo la jerga de los sabios griegos, podría decirse que ella no manejaba el celular, sino que el celular la manejaba a ella. No levanto la cabeza ni supo quienes estaba a su alrededor, lisa  y llanamente, se “desconecto” de cualquier comunicación humana y de ella misma. Como en aquella maravillosa película de Peter  Sellers, desde el jardín, su mundo era una pantalla.

LLEGAR A SER  CADA DIA MEJOR
Si estamos focalizados exclusivamente en las motivaciones externas y olvidamos las internas, nuestro verdadero ser siempre estará a la sombra del ego. A muchos les preocupa más la tarjeta de crédito que el estado de su mente,  y eso ya dice mucho sobre quiénes somos y para dónde vamos. Necesitamos hacer un cambio de dirección en nuestra atención, un giro que nos lleve a mirar más hacia dentro, sin despreciar categóricamente lo de afuera. Lo que sirva para el crecimiento personal se toma, lo que no se hace a un lado.  Cuando se acusó a Sócrates de corromper a los jóvenes y de fomentar la creencia en otras divinidades y se le pidió que renunciara a la filosofía para ser perdonado de la sentencia a morir, respondió que jamás dejaría de filosofar  y buscar la verdad. Y los exhortó a una reflexión: mi buen amigo, siendo ateniense, de la ciudad más grande y prestigiosa en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo  obtendrás las mayores riquezas, la mayor forma y los mayores honores, y, en cambio, no te preocupas ni te interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu  alma pueda llegar a ser cada día mejor?

No creo que hayamos cambiado mucho en este punto. El ideal soñado de un ciudadano promedio es vivir en una gran ciudad, tener un buen empleo, ascender de estatus social, ser reconocido por los demás en fin, como dices Sócrates: “mayores riquezas, mayor forma, mayores honores”, pero muy pocos tienen por objetivo principal ser mejores personas. El auto abandono existe y el organismo lo asume como una perdida: “me he olvidado de mí y no me encuentro”. Debería de existir un “antivirus” para mentes “despreocupadas de sí mismas”, aunque a veces, siento que los maestros de laantigüedad cumplan este papel.

IR FELIZ HACIA LA META
En ciertas ocasiones fue testigo de algo que podríamos llamar una “pedagogía basada en resultados”. Estamos en una piscina, observé a un niño que jugaba con un pequeño avión de juguete. Lo subía y lo bajaba imitando el sonido de los motores, una y otra vez. Incansable y feliz, pasaba entre las personas, esquivándolas como un piloto experimentado. De pronto, se le acerco el padre, lo miro con ternura y le dijo: “¿Quién va ganado? Recuerdo la expresión del niño. Apago motores, detuvo el vuelo y se quedó mirando el aparato tratando degana, tu o los otros?”. El niño busco nuevamente una respuesta, esta vez  a su alrededor, pero lo único que encontró fue el espacio libre para seguir volando. Su padre, vaya a saber si influenciando por algún imperativo de alta competitividad o qué, había intentado agregar una motivación extra al “vuelo artístico” y aparentemente sin sentido del infante. Incluso, busco recrear una mini guerra donde habrían vencedores y vencidos, pero su hijo, afortunadamente, estaba concentrado en el proceso mismo del juego, en la sensación de una acrobacia rebosante de imaginación, sin rumbo y sin interés que el placer por el placer. Estaba ajeno a todo resultado. Epicuro afirmaba que el acto de filosofar poseía el don de ir a la par del disfrute. Decía que en todas las demás ocupaciones la satisfacción llegaba después del trabajo, pero que, en la filosofía, el placer iba surgido al mismo tiempo que el conocimiento, “de tal manera que aprendizaje y placer van juntos”

Procesos más que resultados. Ir feliz hacia la  meta, disfrutar del paisaje, que el objetivo sea el viaje. Si bailamos por bailar, nos divertimos, solo necesitaremos movernos al compás de lo que sentimos: no tendremos que hacerlo ni bien ni mal, solo hacerlo. Pero si nos presentamos a un concurso de baile y queremos obtener el primer puesto, bailar se convertirá en un problema. ¿Alguna vez hemos sembrado arboles sin esperar frutos? Ir feliz hacia la meta: el placer surge mientras vamos andando. Es el gerundio el que nos mueve, el presente que va ocurriendo y no el futuro que nos arrastra. El mundo no está hecho, se está haciendo, y nosotros con él. 
Esculpir la propia estatua.    El crecimiento personal también puede verse como una estética de la existencia: recrearme a mí mismo como una obra, en la que soy arte y parte. Por eso algunos filósofos establecían analogías con ciertas actividades artesanales y sus  destrezas asociadas. La idea radica en ser capaz de moldearse  a sí mismo, ya sea para ser libre o para que asome el verdadero ser que anida en nosotros.

Plotino, un filósofo romano del siglo III d.c., aconsejaba un método para hallar la belleza interior: “regresa a ti mismo y mira: si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que debe llegar hacer hermosa: quita, raspa, pule y limpia, hasta que hagas aparecer un bello rostro en la estatua. Retira también todo lo superfluo, endereza todo lo que sea tortuoso, limpia todo lo que este oscuro, abrillántala y no ceses de esculpir tu propia estatua hasta que aparezca en ti el divino esplendor de la virtud. Hasta que veas la sabiduría en pie sobre su sagrado pedestal. ¿Has llegado a esto? ¿Has visto esto?.

Quizás no estemos acostumbrados a mirar las cosas de este modo. La idea que tenemos es que el aprendizaje implica “agregar” algún tipo de conocimiento, que eliminar y/o depurar el que ya poseemos. ¿Qué le sobra a la mente, qué debemos echar a las papelera de reciclaje? Cuando eliminamos s un miedo, prescindimos de un mal hábito, extirpamos una adicción, sin darnos cuenta, en términos de Plotino, estamos esculpiéndonos a nosotros mismos.
 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner