Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 412 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


Banner

VER CON LOS OJOS DEL AMOR PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Escrito por DR. MIGUEL RUIZ   

Si observas tu cuerpo descubrirás billones de seres  vivos que dependen de ti. Cada célula es un ser vivo que depende de ti, y eres responsable de todos, ya que para ellos, tus células, tú eres Dios.  Le proporcionan lo que necesitan; puede amarlos o bien ser mezquino con ellos. Las células de tu cuerpo te son totalmente leales; trabajan para mantener tu armonía. Hasta se puede decir que rezan por ti. Tú eres su Dios. Es la verdad absoluta. Y ahora qué sabes esto, ¿Qué vas hacer? Y no lo olvides, todo el bosque estaba en perfecta armonía con artemisa, hasta que esta cayó y perdió el respeto por él. Entonces, cuando recobro su conciencia, fue de flor en flor diciendo: <<lo siento; ahora volveré a ocuparme ti>>. Y la relación entre Artemisa y el bosque volvió a ser, de nuevo una relación de amor.

El bosque es tu cuerpo y bastara con que reconozcas esta verdad para decirle: <<lo siento ahora volveré a ocuparme de ti>>. La relación entre tu cuerpo y tú, entre tú y todas esa células vivas que dependen de ti, pueden convertirse en la relación más bella. Tu cuerpo y todas esas células vivas son perfecta en su mitad de la relación, del  mismo modo que el perro es perfecto en su mitad. La otra mitad es tu mente. Tu cuerpo se ocupa de su mitad de la relación, pero la mente es la que abusa del cuerpo y lo trata con tanta mezquindad.

Piensa únicamente en como tratas a tu gato o a tu perro. Si eres capaz de tratar a tu perro de la misma manera, veras que todo esto solo es una cuestión de amor. Tu cuerpo está dispuesto a recibir todo el amor de la mente, pero la mente dice: <<No, no me gusta esta parte de mi cuerpo. Mira que nariz tengo; no me gusta mi  nariz. Mis orejas son demasiado grandes. Mi cuerpo está  demasiado gordo. Mis piernas son demasiado cortas>>. La mente es capaz de imaginar todo tipo de cosa sobre el cuerpo.  Tu cuerpo es perfecto tal y como es, pero todos nosotros tenemos esos falsos conceptos sobre lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo, bonito y feo. El problema reside en que, aunque solo se trata de unos conceptos, nos los creamos. Con esa imagen de perfección en la mente, esperamos que nuestro cuerpo tenga una determinada apariencia, que se comporte de un modo concreto. Rechazamos nuestro propio cuerpo, cuando el cuerpo no es totalmente leal.

Y aun cuando no es capaz de hacer algo, debido a sus propias limitaciones, nosotros lo empujamos, y al menos, lo intentas. Mira lo que haces con tu cuerpo. Si tú  lo rechazas, ¿que pueden esperar de ti los demás? Si lo acepta, serás capaz de aceptar prácticamente a todo el mundo, todas las cosas. Esta es una cuestión de suma importancia cuando se aborda el tema del arte de las relaciones. La relación que tienes contigo mismo se refleja en las relaciones con los demás. Si rechazas tu propio cuerpo, cuando compartas tu amor con tu pareja, te sientes tímido. Piensas: <<Mira mi cuerpo. ¿Cómo puede amarme con un cuerpo como este?>>. Entonces te rechazas a ti mismo y supones que la otra persona te rechazara exactamente por la misma razón. Y cuando rechazas a otra persona, la rechazas por las mismas razones por la que te rechazas a ti mismo.

Para  crear una relación capaz de conducirte al cielo, tienes que aceptar  totalmente tu cuerpo. Tienes que amarlo y permitirle ser libre.  Libre para dar, libre para recibir, sin timidez, porque la <<timidez>> no es otra cosa que miedo. Piensas en como vez a tu perro. Lo miras con amor y disfruta de su belleza. Que el perro sea bonito o feo no importa en absoluto. Eres capaz de extasiarte sólo con mirar la belleza de ese perro, porque no te preocupa poseer esa belleza. La belleza es sólo un concepto que hemos aprendido.

¿Crees que las tortugas o las ranas son feas? Miras una rana y vez que es preciosa. Miras una tortuga y es preciosa. Todo lo que existe es magnífico, todo. Pero piensas: <<Oh, eso sí que es feo>>,  porque alguien te hizo creer en su día que había cosas bonitas y cosas feas, del mismo modo que alguien te hizo creer que hay cosas buenas y cosas malas. No existe el menor problema en ser guapo o feo, bajo o alto, delgado o grueso. No existe el menor problema de ser magnifico. Si al cruzarte con un grupo de gente alguien te dice: <<Oh, eres muy guapo>>, puedes decirle <<gracias, lo se>>, y seguir tu camino. Eso es cambiar las cosas para ti. Pero si no crees que eres guapo y alguien te dice que lo eres, entonces eso sí que afectara. Dirás: <<¿De verdad lo soy?>>. Esta opinión te impresionara, claro, y te convertirá en una presa fácil.

Crees que necesitas esta opinión porque piensas que no eres guapo. ¿Te acuerdas de la historia de la cocina mágica? Si tienes toda la comida que necesitas y alguien te pide que le dejes controlarte a cambio de comida, le dirás: <<No gracias>>. Si deseas ser guapo, pero no creer serlo y alguien te dice: <<te diré siempre lo guapa que eres si me permites controlarte>>, tu responderás: <<Oh, sí, por favor, dime que soy guapo>>. Y permitirás que eso suceda porque crees que necesitas esa opinión.

Lo que verdaderamente importa no son las opiniones que provienen de los demás, sino tus propias opiniones. Eres guapo independientemente de lo que diga la mente. Eso es un hecho. No tienes que hacer nada porque ya tienes toda la belleza que necesitas. Ser guapo no te obliga a nada con nadie. Los demás son libres de ver lo que quieran. Mientras tú seas consiente de tu propia belleza y la aceptes, la opinión y los juicios de los demás  sobre si eres guapo o no, no te afectaran en absoluto.

Quizás creciste creyendo que no eras atractivo y envidias la belleza en otras personas. Entonces, a fin de justificar es envidia, te dices a ti mismo: <<No quiero ser guapo>>. Quizás hasta te asuste serlo. Este miedo puede tener muchos orígenes distintos, y no es el mismo para todas las personas, pero a menudo suele ser el miedo a tu propio poder. Las mujeres que son guapas tienen un poder sobre los hombres, y no solo sobre los hombres, sino también sobre las mujeres. Es probable que otras mujeres que no sean tan guapas como tú te envidien porque atraes la atención de los hombres. Si te vistes de una manera especial y los hombres enloquecen al verte, ¿Qué dirían sobre ti las mujeres?: <<Oh, es una pelandusca>>. Acabas teniendo miedo a todos estos juicios que la gente hace sobre ti. Esto, de nuevo, no son más que falsos conceptos, se trata de falsa creencias que abren heridas en el cuerpo emocional. Y después, claro está, tenemos que cubrir esas heridas emocionales con el sistema de negaciones.

La envidia también es una creencia que puede ser fácilmente demostrada por la conciencia. Puedes enfrentar a la envidia de otras mujeres o de otros hombres porque la verdad es que la belleza está en todos. La única diferencia entre la belleza de una persona y la belleza de otra es el concepto de belleza que la gente tiene. La belleza no es nada más que un concepto, nada más que una creencia, pero si crees en ese concepto de belleza, basaras todo tu poder en ella. El tiempo pasa y compruebas que envejeces. Según tu punto de vista,  tal vez no seas tan bella como eras antes, y aparezca una mujer más joven que, ahora es más bella. Como creemos que nuestra belleza es nuestro poder, ha llegado el momento de la cirugía estética. Nuestro propio envejecimiento empieza a herirnos. <<Oh Dios mío, mi belleza está desapareciendo. ¿Me seguirá amando mi pareja si pierdo mi atractivo? Ahora se fijara en mujeres más atractivas que yo.>>

Nos resistimos a envejecer; creemos que porque una mujer sea vieja ya no es bella. Esta creencia es totalmente errónea. Un recién nacido es bello. También una persona mayor es bella. El problema reside en la emoción que esta tras nuestros ojos cuando percibimos que es bello y que no lo es. Tenemos todos esos juicios, todos esos programas que limitan nuestra propia felicidad, que nos empujan a rechazarnos a nosotros mismos y a rechazar a otras personas. ¿Eres capaz de ver de qué modo presentamos este drama, de qué modo nos preparamos para fracasar con todas esas creencia? Envejecer es algo bello, del mismo modo que crecer es bello. Crecemos y nos transformamos de niños en adolecente y después en hombres o mujeres jóvenes. Es bello. Convertirse en un hombre o una mujer mayor también es  bello. En la vida de los seres humanos existen unos años determinados en los que nos reproducimos activamente. Es probable que, durante esos años, queramos resultar sexualmente atractivo, porque la naturaleza nos hace de esa manera. Desde ese punto de vista, cuando somos mayores, ya no tenemos la necesidad de ser sexualmente atractivos, pero eso no significa  que no seamos bellos.

Eres lo que crees que eres. No hay nada que hacer salvo ser lo que eres. Tienes derecho a sentirte bello y a disfrutar de ese sentimiento. Es posible honrar tu cuerpo y aceptarlo tal como es. No necesitas que te quiera alguien para hacerlo. El amor proviene de nuestro interior y siempre está ahí, pero con ese muro de niebla, no lo sentimos. Solo percibes la belleza que reside fuera de ti cuando sientes la belleza que reside en tú interior. Tienes una creencia sobre lo que es bello y lo que es feo, así que si no te gustas a ti mismo, cambia tu creencia, y entonces tu vida cambiara. Parece muy sencillo, pero no lo es. Quien quiera que controle la creencia, controla el sueño. Y cuando, finalmente, el soñador controla el sueño, el sueño se convierte en una obra de arte.




 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner