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Escrito por HEATHERASH AMARA   

La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es una criada fiel. Hemos creado una sociedad que honra a la criada y ha olvidado el don. Llegaba tarde a una cita cuando sentí la urgente necesidad de visitar a mi vecino. Mi mente racional me dijo: pasa de largo; no existe ningún motivo para que tengas que ir a ver a Fred.  Pero algo en mi interior seguía diciéndome:  Ve. Vive en la puerta de al lado, ve a ver qué tal le va. Tras debatirme durante un rato, decidí seguir el impulso de ir a ver a mi vecino.

Mientras caminaba por el sendero cubierto de maleza que discurría entre los robles, llame a mi cliente y le dije que iba a llegar un poco tarde.Fred había estado pasando por unas circunstancias especialmente difíciles: su matrimonio se había roto, afrontaba la posibilidad de marcharse de la casa que amaba y su hijo menor estaba viviendo  a muchos kilómetros de distancia. Cuando me acercaba, levanto la vista de la cena que estaba preparando, y se sorprendió al verme.

_ ¿qué estás haciendo aquí? _pregunto. _ he sentido la necesidad de venir a verte _ le conteste mientras me dejaba caer en la silla_ ¿Cómo estás? El siguió sentado en silencio durante un buen rato. _ Bueno… respondió__. En realidad estaba preparando mi última cena. He decidido terminar con mi vida. Me quede en silencio, un silencio profundo, y le abrí mi corazón para decirle lo que necesitaba escuchar. __ me parece un poco drástico_ le dije. Fred se rio. __ creo que no voy a poder soportar esta situación. __ Lo entiendo. Estas pasando una mala época. Pero creo que la vida vale la pena vivirla, y todavía tienes mucho que ofrecer al mundo.

Pasamos la siguiente media hora juntos, mientras yo le escuchaba y estaba presente en cuerpo, corazón y mente. Me olvide  de la agenda y confié en que si había ido allí era por alguna razón. __ me resulta increíble que hayas venido __ confeso Fred después de haber compartido sus miedos y angustias__. Tienes razón no quiero terminar con todo. Sino hubieras pasado por aquí, me habría disparado un tiro esta misma noche.  Gracias por ser mi ángel.

De regreso a casa pronuncie una oración de agradecimiento por haber retazado mi marcha en el tiempo suficiente para escuchar y seguir mi guía interior. Os cuento otra historia. Hace unos años, una querida amiga volvía a casa un domingo por la tarde tras ir de compras cuando tuve la sensación de que debía ir a ver a su padre. Era uno de esos típicos días de verano del sur de Texas, y las temperaturas superaban los 37 grados. Su primer pensamiento fue quitarse de la cabeza la idea de visitarle sin  avisar y regresar a casa para darse un ansiado chapuzón en la piscina.

Pero la sensación, en lugar de abandonarle, se fue acrecentando hasta que ya no pudo ignorarla más. Dio media vuelta al coche y condujo durante 30 minutos hasta llegar a  casa de su padre, que vivía solo desde hacía cinco años, tras la muerte de su madre. Abrió la puerta delantera y entro en la casa.
_ ¡Papa soy yo¡ no recibí respuesta alguna; el silencio reinaba en casa. Echo un rápido vistazo a todas las habitaciones, pero no logro encontrar a su padre.  No obstante, su coche estaba en la parte delantera, y como el hombre era una persona de costumbres, mi amiga comprendió que era muy extraño que tras volver de la iglesia, hubiera vuelto a salir de casa un domingo.

Se dio cuenta de que la puerta corredera de cristal que daba al patio trasero estaba abierta. Salió corriendo y descubrió a su padre boca abajo bajo un sol abrasador. Le dio la vuelta para ver el rostro, y a pesar de su palidez considerable y de estar deshidratado, vio que seguía respirando. Marco el 112, y al cabo de unos minutos ambos se encontraban en una ambulancia de camino a urgencias, donde los médicos le informaron que había sufrido un ataque al corazón. Le dijeron que si hubiera tardado más en llegar, su padre no habría sobrevivido. Sin duda su intuición le salvo la vida.

Nunca he conocido a una mujer que no haya experimentado el poder de la intuición de uno u otra forma. Desde los pequeños detalles, como cuando piensas en una amiga con la que no has hablado desde hace años y al cabo de un momento llama, hasta las anécdotas importantes como las que acabo de contar, vemos que la intuición es una fuerza potente del universo. Nuestra intuición es la prueba de que en la vida hay más cosas de las que pueden pensarse, medirse o cuantificarse de alguna manera en un laboratorio. Las leyes de la ciencia no pueden explicar la intuición, ero todos sabemos que es real basándonos en nuestra experiencia personal. Por definición, la intuición proviene del reino de lo espiritual. 

Íntimamente ligado a la intuición aparece el concepto de sabiduría. No me refiero a la clase de sabiduría que puede obtenerse leyendo un libro, sino más bien un sentido profundo del conocimiento, una sensación que proviene del corazón. Cuando piensas y actúas desde este punto de la sabiduría, avanzas en el camino de la vida y recurres a la fuerza para tratar con todo aquello que aparece en tu camino. Una Diosa Guerrera habla, actúa y se compromete desde este punto de la sabiduría, o lo que los toltecas llaman <<conocimiento silencioso>>.

Escuchar tu intuición y centrarte en tu sabiduría son habilidades vitales para una Diosa Guerrera, y surgen de nuestra capacidad de quedarnos quietas, conectadas y de escuchar más allá de nuestro conocimiento racional. Hay una razón por la que esta es la novena lección de la Diosa Guerrera y es que cuando practicas las lecciones anteriores, penetrar en tu sabiduría y escuchar tu intuición se convierte en una tarea mucho más sencilla. De hecho, convertimos esta actuación en un sistema de vida.

Como ilustran las dos historias que he contado al principio de este capítulo, estar en contacto con tu intuición es un arma poderosa para moverte por el mundo. Es la única manera de poder conectar directamente con el reino espiritual y acceder a ese poder invisible del universo que nos guía en asuntos de vida o muerte en otros tan insignificantes como encontrar aparcamiento.

Cuando perdemos el contacto con nuestra intuición, a menudo nos enganchamos en el mundo de las formas físicas, y como resultado nuestras vidas se vuelven aburridas o muy estresantes, o bien nos consumimos queriendo tener éxito en el plano físico. Nos convertimos esclavos de cosas materiales que pensamos que nos harán sentir  mejor, como ir de compras, comer, beber o abusar de la drogas y del alcohol. En lugar de confiar en nosotros mismos, prestamos atención a los contactos sexuales para sentirnos seguros. En lugar de movernos en armonía con el mundo tal y como es, intentamos utilizar la voluntad para forzar las cosas y que sucedan como creemos que tienen que suceder.

Este no es camino de la Diosa Guerrera. Cuando estamos desequilibrados con la vida de esta manera, podemos terminar escuchando la voz del miedo y confundiéndola con nuestra intuición, o bien podemos dejar de confiar en nuestra intuición y confiar en que los demás sean la voz de la guía divina de nuestra vida. Con atención, podemos desarrollar u nutrir nuestro conocimiento innato espiritual. Podemos reabrir nuestros centros intuitivos y espirituales, aun cuando haga mucho tiempo que se cerraron u ocultaron.

DISTINGUIR LOS HABITOS DE LA MENTE
DE LA INTUICION VERDADERA

¿Cómo sabemos cuáles son los mensajes que provienen de la intuición y cuáles de la mente? Es una pregunta que toda una Diosa Guerrera debería hacerse mientras desarrolla su intuición. Utilizar nuestro derecho de nacimiento intuitivo consiste en aprender a confiar en algo más que solo en nuestro conocimiento histórico. La intuición procede de un lugar donde hay amor, no del miedo. La voz de tu mente puede jugarte una mala pasada y disfrazarse de intuición, pero con el tiempo iras mejorando y reconocerás las diferencias que existen entre las dos. Recuerda que con la intuición, a menudo buscas un sentimiento en lugar de un pensamiento. 

Muchas mujeres lo describen como la clásica sensación de mariposas en el estómago que se origina en plexo solar, mientras que otras sienten un destello de energía que irradia por todo su cuerpo. A algunas mujeres se les aparecen retratos o imágenes en la mente, o bien oyen un sonido o perciben un olor que les aporta información. Cuando empieces a conocerte mejor a ti misma y distingas las señales de tu intuición, tendrás un mayor conocimiento de los signos que aparecen ante ti.

La mente es la suma total de tus experiencias y de tu sistema de creencias, y a menudo opera desde el miedo y el deseo. <<quiero eso. No quiero aquello>> son pensamientos que la mente fabrica. Eso no significa que la mente sea <<Mala>>, sino que es importante ser consciente de estos hábitos y ver que los deseos y los miedos de la mente pueden disfrazarse de intuición. La pericia de la Diosa Guerrera es distinguir los hábitos de la mente de los genuinos mensajes intuitivos.

El primer paso es desenmarañar la intuición y la conexión espiritual de cualquiera de tus antiguas historias y sistemas de creencias. He observado que tanto yo como muchas otras personas tienen profundos sentimientos <<intuitivos>> sobre algo solo para descubrir, tras ahondar en ello, que los sentimientos en realidad no son intuiciones, sino la mente que nos habla.

Mi primer despertar consciente sobre la confusión que existe entre intuición e historia me sobrevino al terminar una relación, tras licenciarme en la universidad. Ted y Yo vivimos un rápido e intenso noviazgo, una relación plagada de largos días de ensueños mirándonos a los ojos y sintiendo esa ebria felicidad del amor nuevo. El vínculo que nos unía era muy fuerte por que ambos estábamos sanando de sendos de maltratos sexuales. Por desgracia, el cariño genuino que sentíamos el uno por el otro no tardo en complicarse con nuestros miedos y heridas inconscientes, y nos separamos cuando Ted decidió que tenía que irse a Nuevo México para encontrarse a sí mismo.

Cuando regreso inesperadamente, descubrí que aunque dijimos que no queríamos seguir con nuestra relación, yo me sentía conectada con él a través de una serie de sincronías innegables. Pensaba en él,  me dirigía a su antigua casa y le encontraba fuera. Sentía la necesidad de ir a pasear de noche y me tropezaba con él. Manteníamos unas relaciones sexuales apasionadas y luego no nos veíamos hasta que volvía a reunirnos la siguiente sincronía. Sentía que era el destino; era obvio que estamos destinados a estar juntos. Creí que estaba siguiendo mi intuición, y urdí toda una historia sobre la pasión inmortal de nuestro amor.

Unos meses más tarde una mujer de la comunidad en la que vivo entro en mi oficina y me  dijo que estaba teniendo una relación con Ted. Me conto que le había dado un ultimátum: él tenía que decírmelo antes de una fecha determinada, y como no lo había hecho, quería asegurarse de que yo me diera por enterada.

Tarde semanas en descifrar porque mi intuición me había llevado por mal camino.  ¿Cómo podría el universo mandarme tantos mensajes diciéndome que Ted era el elegido para mí? Mientras investigaba, empecé  a ver qué había pasado por alto  muchas cosas, pequeñas señales que me  habían dado pistas sobre la verdad. Mis <<indicios intuitivos>> en realidad eran una conexión enfermiza que yo mantenía con alguien que había dejado de estar disponible. Esta experiencia fue muy dolorosa para mí y me ayudo a descubrir las diferencias sutiles que existen entre la intuición genuina y nuestros actos cuando los contemplamos a la luz de las heridas pasadas.

Por eso es tan importante tomarse un tiempo para trabajar todas las lecciones que hay en tu Diosa Guerrera interior, para aprender cuales son las estructuras de tus creencias y como te has retrotraído al pasado. Cuando  vayas clarificando sistemáticamente las distintas áreas de tu vida, tu sabiduría interior se volverá mucho más clara, como un espejo que acaba de limpiar.

EJERCICIO: OBSERVA EL RESULTADO
Construirte tus propias habilidades intuitivas requiere estar dispuestas a equivocarse y a acertar. A prendemos a toro pasado cual es el lenguaje de nuestra intuición innata. He descubierto que la mejor manera es <<Observar el resultado>> con gran curiosidad y aprender lo sutil que es una señal intuitiva comparada con una señal de la mente. <<Observa el resultado>> funciona así: cuando tengas lo que identificas con un sentimiento o una reacción intuitivos, estableces cómo es ese sentimiento. ¿Dónde, en que parte del cuerpo lo has sentido? ¿Cómo sonaba esa voz en tu cabeza? ¿Cómo te sientes emocionalmente? ¿Qué ha pasado con tu cuerpo energético? Revisa todos los aspectos distintos de los que has percibido como tu intuición. Toma la decisión consciente de seguirla o no seguirla.

Recomiendo que empecéis un diario de la intuición y escribas todas las reflexiones/experiencia que tenéis y que creéis que podrían ser una  intuición. Más tarde observad y ved cual es el resultado. A posteriori preguntaos si ese mensaje procedía de vuestra intuición o de vuestra mente. ¿Qué paso después de seguir o no seguir ese mensaje? Escribiendo las cosas y observando el resultado, empezaras a reconocer en que puntos tuviste las cosas claras y donde erraste el tiro. Con el tiempo descubrirás que mejoras mucho más en tu capacidad de identificar los sentimientos que es más probable que sean intuitivos y los que no.

 



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