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LECCION Y REGALO PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Marci Shimoff   

Extraído del libro Happy for No Reason (Marci Shimoff)

“Los mejores años de tu vida son aquellos en los cuales arreglas los problemas por tu cuenta. No culpas de ellos a tu madre, o a la ecología, o al presidente. Te has dado cuenta que tu controlas tu destino” –Dr. Albert Ellis, Psicólogo
Los estudios confirmar que la queja es un ladrón de Felicidad. Entre más digas “Es culpa de mi mamá, es culpa de mi esposo, es culpa del gobierno, es culpa de mi profesora de piano del sexto grado…”, menos serás feliz.
Los 100 felices tienen un secreto que te permite parar de quejarte. Ellos creen que el universo (ser creador) está ahí para apoyarlos y sienten que cualquier cosa que esté pasando les trae una lección o un regalo.
Si la queja es una de las nubes que oscurece tu felicidad interior. Pruébate. En vez de preguntarte ¿Quién tuvo la culpa? Empieza preguntándote ¿qué puedo aprender de esto? ¿Cuál es el regalo que hay aquí para mí?
El rechazo es la protección de Dios.
Escoger mirar la lección y el regalo en una situación en vez de quedar estancado en quejas y culpas nos libera de esos viejos patrones de señalamientos con el dedo y de recrear la misma situación una y otra y otra vez. 
Buscar la lección puede ser un reto al principio. Créeme, lo sé. Cuando estoy pasando por un mal momento, no es fácil escuchar que alguien me diga, “Para, porque esto se convertirá en algo bueno para ti”. Pero luego me doy cuenta que así era.
Uno de mis amigos siempre me recuerda que “El rechazo es la protección de Dios”. Aunque no siempre soy capaz de reconocer esto cuando me pasa, cuando miro mis desilusiones del año pasado, entonces noto como tantas cosas que deseaba en mi corazón no me hubiesen hecho feliz de todas maneras; y la mayoría de las cosas que pensé que eran malas terminaron siendo las más grandes bendiciones de mi vida.
Esto me ha pasado con mucha frecuencia, empecé a usar una frase que me ha servido mucho. Cuando empiezo a quejarme de alguna persona o circunstancia, paro y me pregunto: Si esto me estuviera pasando para un bien superior, ¿Cuál sería?
Los 100 felices reconocen que en primera instancia, no ayuda en nada colocarle etiquetas de “bueno” o “malo” a las cosas. En vez de eso, ellos eligen confiar en que todo contiene un regalo o una lección, aunque no siempre puedan verlo en el momento.
Hay una historia de un anciano chino que ilustra este punto bellamente:
-Un viejo granjero usaba un caballo para arar sus campos. Un día, el caballo se escapó, y cuando los vecinos del anciano se compadecían de él por su mala suerte, él solo encogió sus hombros y dijo: “Buena suerte? Mala suerte? Quién sabe?”
Una semana después, el caballo regresó con una manada de yeguas salvajes, y en esta ocasión los vecinos felicitaron al anciano por su buena suerte. Éste solo dijo: “Buena suerte? Mala suerte? Quién sabe?”
Después, cuando el hijo del granjero estaba tratando de domar los salvajes caballos, se cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que era muy mala suerte. Pero el anciano solo reaccionó diciendo: “Buena suerte? Mala suerte? Quién sabe?”
Una semana después, el ejército marchó por todo la Villa reclutando a todos los jóvenes que encontraban. Cuando vieron al hijo del granjero con su pierna rota, lo dejaron ir. : “Buena suerte? Mala suerte?...”-
Como ves, nunca se sabe.
Cuando las cosas no salen como deseas, trata creyendote que lo que te está pasando es lo mejor. Recuerda: El universo (ser creador) está ahí para apoyarte. Esto expandirá tu energía instantáneamente. Y con la práctica este proceso se volverá cada vez más fácil.
Aquí hay un ejercicio que te podría ayudar a romper el hábito de quejarte buscando el regalo y la lección:
1.   Siéntate en silencio. Cierra los ojos y toma unas cuantas respiraciones profundas.

2.   Trae a tu mente una situación específica que te haya hecho sentir mal y donde hayas culpado a otros. Imagina a la persona o personas envueltas y que estaban haciendo o diciendo.

3.   Imagínate echando varios pasos hacia atrás y observando la imagen desde la distancia, como si estuvieras viendo una película en pantalla grande.

4.   De qué parte de la escena te podrías hacer responsable? Ignoraste señales que tal vez te daban una idea de que estabas frente a un problema? Actuaste de alguna manera que pudiera provocar esa situación? Tus pensamientos o actos hicieron el problema más grande?

5.   Que lección podrías aprender de lo que pasó? Necesitas más paciencia o mejores límites? Necesitas decir menos y escuchar más?

6.   Pregúntate: Si esto me estuviera pasando para un bien superior, ¿Cuál sería? Puedes ver el regalo?

7.   Como resultado de haber encontrado la lección o el regalo, escribe cual sería la cosa más importante que podrías hacer que hiciera la diferencia en esta situación.


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