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Escrito por Almudena Alameda   

(Observa tu ira y renuncia a la ferocidad)

La agresividad nos permite avanzar en la vida. Por el contrario, la violencia es una extraña reacción de la mente humana, desconectada de los demás
Filósofos, psicólogos y biólogos han rastreado las razones de la violencia humana, forma despiadada e irreflexiva de la agresividad: “La agresividad puede ser detectada en toda la escala animal, no así la violencia, casi exclusiva del ser humano – dice el doctor y profesor de Psiquiatría Carlos De los Ángeles-. Es sumamente raro que un animal inferior ataque a otro de especie diferente, si no es con el fin de alimentarse, o que luche contra otro de su misma especie si no es con el objeto de defender su territorio, la hembra, la cría o el alimento. Inclusive cuando la lucha se presenta, su mayor componente es ritual”
 Pero ¿qué pasa por la cabeza del ser humano en estado violento? “El sujeto en situación de violencia encuentra válida su motivación por más absurda que se presente a los ojos del observador”, explica De los Ángeles. Los nazis decían defender el pan de las generaciones venideras. Y qué decir de los crímenes pasionales, o de las justificaciones políticas de atacar a la población civil en defensa del territorio… En el otro extremo, hay conductas del ser humano que exceden en mucho el comportamiento animal y se aproximan más al angelical entrega, solidaridad, amor incondicional, bondad y compasión, están también en nuestra naturaleza.
4 Técnicas para lograr una agresividad constructiva.
La agresividad nos permite avanzar en la vida. Cierto grado sano de agresividad es necesario incluso para ponernos en pie cada mañana. En su origen etimológico, este término procede del latín gradus, que significa “paso”, y más elaboradamente, de adgressus, “ir hacia alguien”. Negar la agresividad sólo sirve para engordar su sombra y que ésta salte en el momento más inadecuado. ¿Qué podemos hacer para ser dueños de nuestros actos y no arrepentirnos de su hermanastra, la violencia?
1.   POTENCIAR EL LEON INTERIOR.
La no violencia es una cualidad de los fuertes, dijo Gandhi. Hay que ser muy dueño de uno mismo y tener fortaleza interior para no responder con ira o dramatismo a las agresiones externas.
¿Qué hacer?
Cuando sientas aflorar tu ira con violencia, date un tiempo para detectar la debilidad que te hizo reaccionar así. Una vez observada, puedes restablecer la seguridad en ti, la fuerza de tu león interno, renunciar a la ferocidad.
 
2.   DESINDENTIFICARTE DEL PERSONAJE.
Somos más que un personaje. Eckhart Tolle, en Practicando el Poder del Ahora, lo explica así: “Cuando dejas de identificarte con la mente, el hecho de tener razón o estar equivocado es indiferente para tu sentido de identidad; de modo que esa necesidad compulsiva, apremiante y profundamente inconsciente de tener razón, que es una forma de violencia, deja de estar presente”.
¿Qué hacer?
Expresar lo que sientes o crees como lo que es: una idea. “Tu sentido de identidad deriva entonces de un lugar más profundo y verdadero dentro de ti; no de la mente”, concluye Tolle.
 
3.   TRANSFORMAR LOS SENTIMIENTOS.
Son muchos los factores que pueden hacer aflorar emociones, sentimientos, heridas en nuestro interior. La persona consciente y dueña de sí aprende a observarlos. Este reconocimiento de lo que te está pasando y su posible causa tiende a mitigar el poder de la furia.
¿Qué hacer?
Un sencillo y poderoso truco consiste en entrar en la emoción que te enerva y hacerla corresponder con una figura y un color, para a continuación transformar esa imagen en otra figura y otro color que te procuren la sensación contraria. Si lo haces, transmutas el sentimiento a través de la imagen visualizada.
 
4.   DESHACER LOS MEMES DE LA VIOLENCIA.
El etólogo y autor de El gen egoísta, R. Dawkins, introdujo el término meme para definir a los replicantes, al estilo de los genes, que se introducen en nuestros cerebros, contagiándonos comportamientos. Hay que llamar la atención sobre el pernicioso efecto de las películas y sucesos violentos difundidos por los medios.
¿Qué hacer?
Nuestra sociedad está infectada de memes negativos y violentos. Evitemos alimentar nuestro cerebro con esas imágenes; por el contrario, recreémonos en las anécdotas y visiones que inducen a los valores más hermosos del ser humano.


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