Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 437 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


Banner

AMOR SALUDABLE PDF Imprimir E-mail
Escrito por WALTER RISO   

Extraído del Libro Amores Altamente Peligrosos

El amor saludable es un amor apuntalado en la dignidad humana, en la convicción de que una buena relación favorece el desarrollo del potencial humano y lo reafirma. El amor saludable nace de un sentimiento apreciado y vital que no se corrompe fácilmente. Es fuente de alegría y de ternura, es deseo, admiración y compañía. No es amor perfecto, pero sí valorado y cotizado por lo alto, sin pretensiones celestiales ni astrales. Amor tan terrenal como justo. Amor bien calculado, sin devaluaciones, tasado en su punto, cercano, precioso, respetado, pero no indestructible.

Desafortunadamente, este amor vivaz y alegre se desmorona bajo el peso de la irracionalidad de ciertas maneras de amar. Ningún amor humano es todopoderoso. Los estilos afectivos llevan implícitos un conjunto de antivalores que se oponen al desarrollo normal del afecto, en cualquiera de sus dimensiones. Una meta preventiva y/o reconstructiva apuntaría a reemplazar estos valores negativos por aquellos positivos afines a una buena convivencia amorosa, donde el deseo, la amistad y la sensibilidad (eros, philia y ágape) estén presentes.

El amor saludable no es un amor completo y definido de una vez por todas; más bien se trata de una orientación que nos permite reinventarnos junto a la persona amada. Es una exquisita mezcla de razón y emoción, al servicio de una vida de pareja apacible.

Miremos el núcleo negativo de los estilos afectivos disfuncionales y veamos las cualidades o valores ausentes en cada caso:

1. El carácter hostigante y exhibicionista del sujeto histriónico se opone al valor de la SENCILLEZ. Un amor espontáneo y fluido que se muestra como es, sin adornos innecesarios ni exuberancias, se acepta y se disfruta mejor. La sencillez no busca llamar la atención, simplemente es, ocurre y llega naturalmente al corazón del otro. Esto no implica que debamos eliminar la imaginación y los aditamentos que suelen acompañar los juegos eróticos o el arreglo en general; a lo que me refiero es a no crear adicción por los “accesorios” y que el otro siga siendo un postre, aunque tengamos los aditamentos a mano. El coqueteo es un condimento, un medio, pero no un fin en sí mismo. Cada quien encontrará la forma de representar sus papeles seductores de tal manera que la fantasía sea una excusa para descubrir y encantarse con el otro. El asunto no está en lo que haces, sino en cómo lo haces. Aunque el arte de seducir forma parte de la condición natural e imprescindible del amor, es mejor si se muestra como un regalo que nos llega de sorpresa. La pasión empieza a decaer cuando la persona amada se hace predecible.

2. La desconfianza del sujeto paranoico rompe quizás la única certeza que podemos esperar del amor: la CONFIANZA BÁSICA. Saber que la persona que amas nunca te hará daño intencionalmente. Esa es la seguridad que surge de amar al amigo y no al enemigo. El estilo paranoico nos enseña que un amor plagado de suspicacia se convierte en una tortura. No hay salida para un amor sospechoso. Miguel de Unamano decía: “Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende”. Si tu pareja no cree en ti, estarás fluctuando entre la persecución y el dedo acusador: arresto y juicio.

La prevención se regodea en el engaño anticipado, porque carece de un valor adicional: la BUENA FE, que consiste en poder creer en alguien simplemente porque es creíble, en sentirlo honesto, leal, próximo como los prójimos, compinche, socio o amante solidario. ¿Qué se opone a la paranoia? Amar al amigo, contar secretos como se cuentan ovejas, tumbar las murallas del recelo y achicar los espacios hasta donde el cariño nos lo permita.

3. Las estrategias subversivas del sujeto pasivo-agresivo muestran un conflicto con la autoridad y la incapacidad de establecer una forma adecuada de defender la autonomía, esto es, sin recurrir al sabotaje y al terrorismo psicológico. La falta de franqueza emocional se contrapone al valor de la ASERTIVIDAD, que consiste en la capacidad de expresar sentimientos negativos de una manera socialmente aceptable. Decir “no” amablemente, hacer un pedido con cariño, definir un límite con respeto, no son agresiones, no hay derechos violados, ni imposiciones, ni abuso de poder, sólo sinceridad. Sin el valor de la HONESTIDAD EMOCIONAL, de la franqueza que surge del amor maduro, no hay relación que aguante. Un vínculo bien constituido no prohíbe la discrepancia, no censura las diferencias, no le teme a los disensos, más bien los incorpora inteligentemente a la vida cotidiana y los toma con beneficio de inventario. ¿Cómo aproximarnos a la persona amada si no decimos lo que pensamos y sentimos con libertad?

4. El egoísmo y el egocentrismo del sujeto narcisista lo alejan radicalmente de los valores de la HUMILDAD y la SOLIDARIDAD. No es posible un amor saludable si uno de los dos sufre de grandiosidad y se siente por encima de su pareja. La justicia y la compasión, entre otras virtudes, se hacen añicos cuando el ego se nos va de las manos. La humildad tiene dos caminos que conducen a ella: ser consciente de la propia insuficiencia o el reconocimiento realista y moderado de las propias fortalezas. La humildad permite un acercamiento de igual a igual, sin menosprecio ni actitudes ventajosas. Las tres variantes del ego: egoísmo, egocentrismo y egolatría configuran un gran antivalor que se opone a la faceta pluralista y horizontal del amor. ¿Cómo reconocerte si estoy atrapado en mí mismo?

Dos valores positivos adicionales para batallar contra el narcisismo: el DESCENTRAMIENTO y la AUTOCRÍTICA. Ponerme en tus zapatos y aprender a dudar de mí mismo y, entonces, el amor toma forma y se moldea como debe ser, a cuatro manos.

5. El perfeccionismo y el control del estilo obsesivo configuran una mente rígida, apegada a los “deberías” y a la sistematización. El amor queda asfixiado entre tantas normas y condiciones y no sólo pierde libertad, sino que impide desarrollar el valor de la FLEXIBILIDAD. Un amor rígido se estanca. No puedes crecer en pareja si hay resistencia al cambio: amar es crear.

El estilo obsesivo/compulsivo también se opone a un segundo valor: la ADMIRACION. Puede haber admiración sin amor, pero no amor sin admiración. El gusto por la esencia del otro, por sus logros, por lo que representa como persona, es imposible si la atención está focalizada en sus errores.

6. La violencia que practica el sujeto antisocial es un antivalor que afecta todas las áreas interpersonales. La combatividad, la explotación y depredación que lo caracterizan impiden que se desarrollen valores imprescindibles para el amor, como son la simpatía y la reciprocidad, entre otras. Si hay violencia, el valor del RESPETO desaparece. Existe una incompatibilidad fundamental entre ellos. Fromm decía: “Amor y violencia son contradicciones irreconciliables”. Y no cabe duda.

Hay un segundo valor que se opone al anti-amor que promueve esta forma de amar y es el de la PAZ, que no es ausencia de conflictos, como dice Comte-Sponville, sino de guerra. Yo agregaría que tampoco es la ausencia de cólera, porque algunas son necesarias y justas. Sin embargo, para vivir en paz con alguien no es suficiente “desarmar” los espíritus y sosegar la mente, hay que activar la DULZURA: negarse a hacer sufrir al otro. La dulzura es lo opuesto a la brutalidad y la crueldad.

7. La indiferencia del sujeto esquizoide se opone a la esencia misma del amor. El otro ni se ve ni se siente; por eso, el “amor” aparece desvinculado, frio y distante. Esta apatía emocional se opone al valor de la TERNURA y la EMPATIA en cualquiera de sus manifestaciones. El esquizoide/ermitaño es incapaz de conectarse afectivamente. Una relación sin ternura, sin mimos ni contemplación, sin caricias ni sonrisas, sin abrazos ni halagos, sin los “te quiero” y sin besos, es letra muerta. La expresión de sentimientos positivos es quizás el principal alimento de una relación de pareja y, por ello, una relación afectiva sin empatía, es inconcebible. Al no haber una participación emotiva en la vida del otro, el amor atrofia porque ya pierde su sentido vital. Si no existe congratulación (“Tu alegría me alegra”) ni compasión (“Tu dolor me duele”), no hay conexión. No te leo, no te siento, no te comprendo, sólo alcanzo a vislumbrarte en la periferia de mi ser. ¿Esto es amor?

8. Como vimos, la inestabilidad y la patología que se asocian al estilo limítrofe hacen del amor una experiencia caótica. El torbellino emocional que representa esta manera de amar genera muchos antivalores, como el descontrol, la falta de paz interior y la ira desbordada. Parafraseando a Csikszentmihalyi, el amor no se vive como una experiencia óptima, no fluye ni se constituye en un profundo sentido de alegría. Es un amor entrópico que se perturba a si mismo. La persona limítrofe/inestable no se siente dueña de lo que siente, no hay un orden interior que le permita actuar de forma congruente y tranquila. Esta estructura psicoafectiva errática y confusa carece principalmente de los valores de la AUTODIRECCION y AUTOCONOCIMIENTO. Es decir: la capacidad de hacerse cargo de uno mismo, definir la propia identidad y orientar la vida de manera constructiva. Como ya se dijo, un amor caótico es una supernova emocional donde ocurren infinidad de explosiones afectivas sin sentido ni dirección. El amor saludable se regula a sí mismo, se organiza alrededor del otro y del propio “yo”.

Te habrás dado cuenta que para moverte de que para moverte adecuadamente en la maraña del amor, es tan importante saber lo que quieres como lo que no quieres. Quizás sea por eso que los que han fracasado en sus relaciones anteriores disponen de una información invaluable: han tomado conciencia de lo que no soportan, lo que les disgusta y lo que no están dispuestos a negociar. Es la sabiduría del “no” que nos ayuda a evitar la mortificación y el sufrimiento inútil que surgen de una relación imposible y altamente peligrosa.



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner