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ESTILO AMOR PARANOICO/VIGILANTE PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Walter Riso   

El Amor Desconfiado
Tomado de “Amores Altamente Peligrosos”

¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?  George Eliot

Si tienes  la mala suerte de estar con una pareja paranoica, serás culpable hasta que no demuestres lo contrario. Para él o ella, no importará tu buena conducta ni las demostraciones de amor. Siempre estarás en la lista negra de los enemigos potenciales, tu proceder siempre esconderá una “segunda intención”. La premisa del paranoico/vigilante es deshumanizante: “La gente es mala y si bajas la guardia, te lastimarán”, familia incluida. Ser recelosos y contraatacar es su mejor forma de sobrevivir en un mundo percibido como hostil y explotador. El amor desconfiado pone al otro bajo sospecha y lo obliga a presentar descargos que demuestren su fidelidad y lealtad. Pero el amor y la desconfianza no son compatibles, no importa cuántos “paz y salvos” presentes. No encajan bajo el mismo techo.

 Vivir con el Enemigo

La inaceptable propuesta afectiva del amor desconfiado gira alrededor de tres esquemas destructivos: “Si te doy amor, te aprovecharás de mí” (inhibición defensiva), “Si no estoy vigilante, me engañarás” (focalización maladaptativa) y “El pasado te condena” (fatalismo afectivo).

“Si doy amor, te aprovecharás de mí”. Como dije antes: “enamorado del enemigo”. ¿Habrá mayor paradoja para un paranoico? Entrar a una relación afectiva implica bajar las defensas y dejar que el otro penetre nuestras barreras, “entregarse” significa quitarse las máscaras y mostrarse libremente como uno es. Pues bien, para alguien que posea un estilo paranoico/vigilante lo anterior es visto como un acto de traición a sí mismo, una forma infame de suicidio psicológico. Amor malicioso y escéptico: “Te amo con reservas y dudas, con prudencia y recato, te amo a la defensiva y a la retaguardia”.  ¿Será un buen amor si los requisitos son tantos y tan mezquinos?

“Si no estoy vigilante, me engañarás”. La lectura de la mente es la distorsión cognitiva preferida del paranoico. Casi siempre está “pensando en lo que el otro piensa que él piense” y escarbando en las intenciones de su pareja. La angustia que genera la suspicacia en estas personas es tal, que algunos sienten alivio si sus hipótesis se cumplen. Prefieren el hecho consumado del engaño, así duela, que la incertidumbre cotidiana.

Si tu pareja coquetea descaradamente con alguien en tus narices y te enfureces, es natural. Los celos patológicos son distintos. Ocurren sin fundamento alguno y el celoso empieza a establecer correlaciones ilusorias y a atar cabos que no están sueltos. Las interpretaciones erróneas se disparan todo el tiempo y pueden llegar a constituir un trastorno celotípico delirante.

“El pasado te condena”. Celos regresivos, exclusividad radical y hacia atrás, incluso antes de existir. ¿Habrá mayor sentido de posesión, una forma de resentimiento más anacrónica e irracional? El estilo paranoico se regodea en la memoria de eventos negativos, extrae conclusiones absurdas y luego censura sin piedad. Para la gente muy celosa y rencorosa, el tiempo no limpia las heridas, las exacerba y las mantiene abiertas.

¿Por qué nos enganchamos en una relación paranoica?
Las ventajas de la suspicacia

Hay gente para todo, incluso para las relaciones paranoicas. No es que se sientan atraídos por el estilo en sí, sino por las ganancias secundarias que se desprenden del vínculo y porque logran compensar algún déficit personal.

Lazarillo social: “Necesito una pareja que justifique y acompañe mi aislamiento”. Las personas introvertidas o con ansiedad social pueden encontrar en los sujetos paranoicos un buen aliado para no estar cerca de la gente, aunque sus motivaciones sean distintas. Lo que tienen en común es el fastidio por los otros y por eso prefieren tomar distancia e incrementar su territorialidad. El paranoico dirá: “Si me conocen, verán mis debilidades e intentarán manipularme o atacarme”. La persona que padece ansiedad social, manifestará: “Con seguridad haré el ridículo”. He conocido más de una pareja que establece este tipo de “alianzas estratégicas”, donde la clave que los acerca es padecer dolencias similares. Amor consolatorio, además de compensatorio.

Sufrimiento confirmatorio: “Necesito que me celes y sufras por mí, para sentir que tu amor es verdadero”. Celos como confirmación. El dolor y la preocupación del otro visto como un indicador confiable de que el amor está vigente: “Tu sufrimiento me excita”, “Tu dolor por mí, me enaltece”. (¿Sadismo amoroso?). Cuando un enamorado afirma: “me perteneces”, y su pareja entra en éxtasis, hay dos trastornos que se retroalimentan entre sí. El depredador y su víctima empiezan a funcionar sincronizadamente: “Poséeme, cuídame y enloquécete por mí” (el dependiente) y “Debo vigilarte porque creo que me dejarás” (el paranoico). ¿Cómo ubicar una pizca de racionalidad en semejante componenda? Sufrimiento confirmatorio de parte y parte: uno porque duda y el otro porque se siente perseguido. Eros enloquecido.

Desconfianza empática: “Necesito que me ayudes a detectar a los enemigos”. Este esquema es una variación del lazarillo social, pero mucho más acentuado. Si allá los miedos eran similares y congruentes, aquí son idénticos y superpuestos: amor desconfiado por partida doble. Recuerdo una pareja amiga con estas características; si sonaba el teléfono, escuchaban un ruido o tocaban la puerta, el reflejo de orientación parecía satelital: “Quién será?”, se preguntaban con gesto de marcada preocupación. Otro momento incomodo era cuando se interrogaban el uno al otro maliciosamente: “Qué quisiste decir con eso?”, “Por qué no me lo habías dicho antes?”.

 Estrategias de Supervivencia Afectiva

1. Acatar la vigilancia paranoica y presentar “paz y salvos” cada vez que se requieran. La gente que utiliza esta estrategia mantiene la ilusión de control de la situación; sin embargo, tal “acople” lo que hace es reforzar la desconfianza del paranoico y perder cada día más autonomía. Veamos algunos comportamientos que definen esta actitud:

• Evitar tomar decisiones para no alimentar suspicacias.
• Evitar las críticas o cualquier tipo de cuestionamiento a la pareja, así sean mínimos y justificados. El paranoico verá allí el origen de una conspiración contra su integridad personal y reaccionará con hostilidad y recelo.
• Evitar las peleas o discusiones, ya que cualquier alegato quedará a fuego en su memoria y la sacará permanentemente a flote como “prueba” a su favor.
• Hay que ser muy claro y específico con cada cosa que se diga y haga para evitar “malos entendidos”.
• Para evitar los celos, es mejor tener solamente uno o dos amigos o amigas (aceptados por el paranoico), salir poco, reportarse con frecuencia y limitar la libertad.
• Manifestarles continuas muestras de respeto y lealtad.
• Brindarles toda la información cuando la pidan.
• Aprender a manejar sus crisis de ansiedad, que serán muchas e intensas.
• No tomar la iniciativa en cuestiones sexuales por que los asaltará la duda.

2. No acatar ninguna exigencia irracional y declararse en desobediencia. No acomodarte  a sus exigencias será visto por él o ella como un acto imperdonable de alta traición, y si antes dudaba de ti, confirmará con creces sus sospechas. Algunos de los comportamientos que definen esta actitud son:

• Si no hay confianza, no hay relación sana. Con o sin ayuda, la pareja paranoica debe aceptar correr los riesgos naturales de cualquier relación.
• Esto implica que la relación debe ser recíproca y equilibrada en el manejo de la libertad de cada uno. El rencor no es aceptable en ninguna de sus modalidades. Si hay resentimientos enquistados, el amor irá extinguiéndose.
• Exigir el derecho a la información sobre los bienes económicos compartidos, que generalmente el sujeto paranoico esconde por miedo a la “estafa marital”.
• Dejar sentado que cualquier intento de agresión o persecución indebida será enfrentada y denunciada ante las autoridades legales.
• Eliminar la mala costumbre de estar reportándose y dando explicaciones molestas y ofensivas sobre la propia conducta.
• No ser cómplice en comportamientos o actitudes paranoicas respecto a otras personas inocentes.
• Señalar los errores y los sesgos cuando corresponda.
• Poner como condición que la pareja asista a consulta psiquiátrica o psicológica.
Cómo reconocer el estilo paranoico antes de enamorarse
Los paranoicos son muy malos simuladores. Como piensan que se están jugando la vida a cada momento y que están rodeados de depredadores, nunca bajan la guardia.
Algunas de las siguientes pautas pueden servir como guía:
• No querrá responder a preguntas relacionadas con su vida personal. Cuestiones normales, como por ejemplo, cuantas novias o novios tuvo, dónde vive, en qué trabaja y cosas por el estilo, serán percibidas negativamente. Sentirá temor a que utilicen esa información negativa en su contra.
• Es probable que quiera destapar personalmente la bebida que vaya a tomar. De manera similar, cuando pida algo de comer estudiará atentamente la comida.
• No accederá a tener sexo en un lugar desconocido, revisará los condones con esmero y tratará de mantener una relación afectivamente distante para que no lo “descubran”.
• Tratará de averiguar mucho sobre tu vida pasada, buscando indicadores sospechosos.
• Estará pendiente de la actitud que asumas ante otras personas del sexo opuesto, para evaluar si eres fiel o no.
• Revisará la cuenta varias veces y no tomará licor para no perder el control o mantener su vigilancia.
• Tenderá a menospreciar sus logros económicos y profesionales para asegurarse de que no estás detrás de su patrimonio.
• Su repertorio verbal estará repleto de “porqués”, tratando de entender tus motivaciones.

Cuando la persona paranoico/vigilante eres tú: algunas consideraciones

Un avance importante sería que pudieras comprender el punto de vista de los demás, y aproximarte a ellos sin tantas prevenciones. No digo que bajes totalmente la guardia, al menos al principio, sino que les des a los demás una oportunidad. Estás atrapado en un círculo vicioso que funciona de la siguiente manera: si eres hostil con alguien porque anticipas que te tratará mal, pues la persona se protegerá de tu hostilidad siendo agresiva y esto confirmará tu profecía. Algo similar ocurre con la infidelidad: las personas desconfiadas, al volverse acosadoras, empujan a sus parejas a caer en los brazos de alguien más sosegado y respetuoso. Corre el riesgo. ¿No es mejor saber con quién cuentas? La fidelidad es una cuestión de decisión, de voluntad y, obviamente, de autocontrol.

Si miras atrás, es posible que en tu pasado encuentres personas extrañas o familiares, que te hayan ridiculizado, que hayan abusado de ti o vapuleado en algún sentido. Las experiencias de vergüenza, de haber tenido una familia poco confiable, o padres que explotaban tus debilidades pudieron haber creado en ti una predisposición a mantenerte alerta y desconfiar de todo el mundo. Si no respetaron tus límites físicos, sexuales o psicológicos, debido al maltrato o la humillación reiterada, tu mente se protegió a sí misma y desarrolló un estado de hipervigilancia que ahora utilizas indiscriminadamente y que te ha alejado afectivamente de tu pareja y tu familia. Les temes a las personas, crees que te lastimarán de nuevo y, por eso, montaste tu logística defensiva. Te sientes frágil. Todo esto es terrible y posiblemente explique tu comportamiento en parte. Y digo “en parte”, porque según los expertos en el tema, también existen factores hereditarios y biológicos que podrían haber incidido en la conformación de tu personalidad.

Mi recomendación es que busques ayuda, no importa qué tan graves sean tus síntomas. Te guste o no, necesitas entregarte a las buenas intenciones de alguien para realizarte como persona. Y con esto no quiero decir que adoptes una postura ingenua o crédula, sino que aprendas a discernir en quién confiar y en quién no. Concéntrate  en las personas que conoces bien, deja que el conocimiento de los meses o años que tienes de ellos te lleven de la mano. Si la persona que amas nunca te hizo daño, pudiendo haberlo hecho, ¿por qué no confiar?.

Kipling decía: “Prefiero creer que los demás son mejores de lo que son: evita muchas preocupaciones”.



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