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QUE ES UN ALMA GEMELA? PDF Imprimir E-mail
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Escrito por JUDY HALL   

Tomado del libro El Enigma de las Almas Gemelas

“El miedo y el odio son los imanes más poderosos que atraen a las almas entre sí para que completen sus asuntos pendientes”
Pauline Stone

Compañeros de alma, llamas gemelas, socios en el alma, almas paralelas, almas compañeras, almas gemelas. Hay muchos términos para definir a estos seres que nos hacen sentir tan bien, como si hubiésemos estado esperándolos toda la vida… o todas las vidas. Pero, ¿qué es un alma gemela exactamente? Bueno, con hojear tres de los libros más vendidos sobre el tema nos damos cuenta de que los tres nos dicen cosas muy pero muy parecidas:

En su libro Soulmates, Thomas Moore ve al alma gemela como alguien “profundamente ligado” a nosotros en un vínculo nacido por “gracia divina”, no por ningún acto intencional de nuestra parte.


En su libro The Bridge Across Forever. Leslie Bach explica que el alma gemela es quien tiene la cerradura que alberga nuestra llave y nosotros somos los que tenemos la llave que hará girar la esa cerradura. Con esa persona asumimos nuestra auténtica personalidad. Las almas gemelas sacan a relucir lo mejor de nosotros. Con ellas tenemos un propósito en común, avanzamos en una misma dirección y compartimos “nuestros anhelos más profundos”.

En su libro Only Love is Real, Brian Weiss sostiene que un alma gemela es quien atraviesa los tiempos para estar con nosotros, alguien a quien reconocemos con el corazón, por instinto. Alguien ligado a nuestro destino “hasta la eternidad”.

En 1904, cuando Gordon Craig conoció a su alma gemela, la exótica bailarina Isadora Duncan, dijo de ella:

“Nuestro encuentro fue, antes que nada, una conjunción fascinante. Imagínate haber estado, alguna vez, en un mundo con tu otra mitad, en un mundo perfecto y maravilloso; imagina que ese mundo un día se desvaneció y el tiempo avanzó sobre ti, y que luego te despertaste en otro mundo… pero tu media naranja ya no estaba ahí. Seguro te habrías adaptado a esa nueva existencia de la mejor manera posible. Pero entonces, de pronto, sucede lo imposible: tu otra mitad aparece parada al lado de ti; llegó por fin, luego de todos estos siglos y luego de atravesar tantas montañas y ríos y mares… Y ella está aquí y aquí estoy yo. ¿No es maravilloso?... ¡Cómo gritamos de contentos cuando nos vemos!”

Al comentar su encuentro con Craig en Berlín, Isadora dijo que tuvo noción de su presencia toda la noche (él estaba sentado en la primera fila). Cuando terminó la actuación se le acercó “un ser hermoso”. Pero estaba furioso, la acusaba de haberle robado la idea y la puesta en escena, le dijo que era “la encarnación viviendo de todos mis sueños”. Isadora le contestó que no, que de hecho era todo invento de ella, que se le había ocurrido cuando tenía cinco años. Craig seguía insistiendo con que todo eso le pertenecía a él, que ella era la imagen misma de la bailarina que él había soñado para representar su creación. Al parecer, el misterio se develó cuando ella se enteró de que él era el hijo de Ellen Terry, uno de los ídolos que Isadora tuvo en su niñez, su ideal de femineidad. Craig trató de distanciar a Isadora de su familia par que se fuera con él. “Como hipnotizada”, se dejó poner la capa y dejó que él la llevara. Cuando llegaron a su estudio, ella declaró más tarde…

“Henchida de un amor ardiente y repentino, me eché a sus brazos con el impulso y el magnetismo de un temperamento ansioso por estallar. En su persona descubrí la carne de mi carne, la sangre de mi sangre. Apenas empecé a deleitarme con su belleza, ya me sentí atraída hacia él, fundida en su persona. Así como una llama se une con la otra, nosotros ardimos en un fuego esplendoroso. Ahí, por fin, estaba mi compañero, mi amor, mi yo; porque no éramos dos sino uno, ese ser asombroso que menciona Platón en su Banquete, dos mitades de una misma alma… Fue el encuentro de dos almas gemelas.”

Esta es la forma más común de concebir las almas gemelas: un alma, y sólo una, que nos hace sentir completos “para siempre”. Una pareja consagrada hasta la eternidad; una relación ideal (o más bien idealizada). Isadora Duncan descubrió que su destino era “hacer lo posible para conciliar mi carrera con su amor”, una combinación imposible. Cuando se enteró de que estaba embarazada, se puso como loca de contenta. Craig estaba desconsolado: “No… Mi trabajo…”, se lamentaba. A ella, la llegada del bebé le provocó una alegría enorme; a él, una amargura sin igual. A pesar de lo mucho que lo amaba, Isadora sabía que se tendría que separar de él. A algunas almas gemelas les resulta imposible vivir juntas.

Desde mi punto de vista, una definición más acertada de alma gemela podría ser la siguiente: “Un compañero del alma que nos ayuda a crecer”.

Es posible que para crecer haya que aprender lecciones muy penosas y el alma gemela es, tal vez, la que nos va a acompañar por varios infiernos, pero no como castigo sino como una forma de aprendizaje. Un consultante me dijo: “Nuestra alma gemela está para enseñarnos la lección más difícil”.

Yo diría que, más que enseñarnos, nos ayuda a aprender una lección complicada. Y agregaría que el alma gemela es la persona que nos quiere tanto como para hacernos pasar momentos desagradables y la que siempre estará a nuestro lado, aun en las peores circunstancias.

Está claro que los miembros de nuestro grupo de almas (todos pertenecemos a un grupo en el que tenemos muchas almas gemelas) se prestan a estar junto a nosotros. Pero es probable que, una vez encarnados, nos olvidemos de todo esto. De todas maneras, no caben dudas de que muchos pueden enredarse en nuestros dramas espirituales sin darse cuenta de ello y representar un papel que no tenían asignado. A lo mejor los confundimos con nuestra alma gemela, pero ésa es una ilusión engañosa y prematura. Tener un alma gemela falsa es como alimentar los receptores de endorfina que hay en nuestro cerebro con chocolate, Valium, etc. Al principio, parece que funciona, y así se engaña al cuerpo, pero con el tiempo, se va haciendo obvio que la sustancia (la falsa alma gemela) no es vivificante ni buena para la cabeza; al contrario, genera adicción y se torna cada vez más mortal.

En esto nuestras expectativas íntimas tienen mucho que ver. Atraemos lo que queremos atraer, y nos sentimos cómodos por más que nos estemos haciendo añicos por dentro. El miedo, el odio, la cólera y los antiguos resentimientos actúan como imanes potentes que provocan la atracción mutua, porque nos procuran los rencuentros para completar historias inconclusas de nuestras vidas anteriores. Ninguna alma gemela basta por sí sola para satisfacer estos requerimientos. De igual modo, no toda relación con el alma gemela tiene que extenderse “para siempre”. Dura lo que tiene que durar.


CÓMO RECONOCER A UN ALMA GEMELA

“Levanté la vista y ahí entraba Linda. Nos miramos a los ojos y algo estalló en nuestro interior… Ella es el ser humano más dulce, amoroso, fiel… Fue, es y siempre será la amiga y compañera más maravillosa que alguien pueda soñar”
David Icke

  • ¿Cambiaron miradas en algún lugar lleno de gente?

  • ¿Sentiste que el corazón se te detuvo?

  • ¿Descubriste una afinidad inmediata, un amor sobrecogedor?

  • ¿Sentiste una gran antipatía inexplicable?

  • ¿Te vinieron ganas de salir corriendo a algún lado, a donde fuera?

  • ¿Te sentiste atraída/o por un imán gigantesco que te forzara a acercarte?

  • ¿Te vino de golpe una lujuria irrefrenable? ¿O acaso fue aversión?

  • ¿Estás todo el día pensando en alguien?

  • ¿fuiste muy apegado o apegada a uno de tus padres?

  • ¿Sentiste que cuando alguien se fue se llevó un pedazo de tu corazón?

  • ¿Tienes la sensación de que alguien te está castigando por algo?

  • ¿Sientes una necesidad imperiosa de estar con alguna persona en especial, no importa lo que pase?

  • ¿Sientes que morirías si te tuvieras que separar de él o ella?

Si tu respuesta a por lo menos dos o tres de estas preguntas es afirmativa, seguro encontraste un alma gemela.

Muchas vece, cuando experimentamos un “amor a primera vista” nos invade esa sensación de que “ya nos conocíamos de toda la vida”. Tenemos tiempo de detenernos, dar un paso al costado, buscar alguna explicación o simplemente escaparnos. Pero a la larga siempre acabamos metidos en la relación. Otras tantas veces, la relación se torna problemática, ya sea porque nos cuesta amoldarnos a las lecciones que hemos aprendido juntos, o simplemente porque reproducimos nuestras viejas pautas de comportamiento.

De igual modo, quizás nos atraiga sobremanera alguna persona que, bien sabemos, será “mala” para nosotros. A lo mejor en el primer encuentro esa persona nos dio miedo o nos desagradó y no supimos por qué. Pero de algún modo, terminamos involucrados en la relación. Nuestras almas gemelas no son simplemente aquellos seres que más nos quieren. Tal vez debamos aprender a perdonar y tener compasión a alguna alma gemela de otra vida que, por alguna buena razón, nos odie o nos inspire temor.

Puede que estas mismas lecciones o pautas se nos presenten junto con alguien que no sea nuestra pareja. Puede tratarse de un amigo, un superior o un miembro de la familia. Sin embargo, ¡conocer a estas personas fue tan perfecto! ¿Cómo es posible que, en contextos tan variados, podamos reproducir las mismas luchas de poder, relaciones filiales, juegos emocionales, etc? Bien podríamos hallar la respuesta en el pasado, en nuestros contactos previos, o en las expectativas con que encaramos la vida actual.

La clave para reconocer una verdadera alma gemela está en la intensidad de la experiencia, y en saber siempre que la memoria nunca muere.



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