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LO QUE ELLOS PIENSAN PDF Imprimir E-mail
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Escrito por MARIA JOSE MARTINEZ   

Tomado del libro El Príncipe Azul se Destiñe con la Primera Lavada

“Dicen que las mujeres hablan mucho. Pero si alguna vez has entrado al Congreso, te darás cuenta de que la charlatanería fue inventada por los hombres” Clare Booth Luce

¿Alguna vez te has preguntado qué tienen ellos en la cabeza? Si eres como yo, de seguro te lo has preguntado muchas veces. ¿Cómo nos ven? ¿Qué les gusta, qué odian de nosotras? Tu novio no te lo va a decir, puedes estar segura de eso, porque ellos nunca te dirán lo que realmente piensan cuando tienen algo contigo. Es más, tu novio pensará que quien te hace confidencias masculinas es porque quiere algo contigo. Si llegas a su apartamento y le comentas que estuviste hablando con un tipo x (cualquier tipo, a ellos les da igual), él seguro te dirá que no seas tonta, que x quiere algo contigo y que sólo te está diciendo lo que te dice por conquistarte (qué cansancio). Creo que a todas nos ha pasado. Sacarles de la cabeza esa idea es un poco menos que imposible, porque los hombres se forman una teoría acerca de ti y con esa se quedan, no la cambian por nada y vas a pasar un rato aburridísimo convenciéndolo de que nada está pasando por donde él se imagina (aunque pueda estar pasando por donde él menos lo piensa).


En mi caso, mi principal fuente de infidencias masculinas es un tipo de mi clase de francés. El tipo es sexólogo, o algo así, y no tiene pelos en la lengua para decirme lo que los hombres piensan. He descubierto cosas asombrosas, por ejemplo las cosas que a ellos más les molestan de nosotras. Es importante saberlas ya que seguramente ni te imaginabas que eran estas. Lo que no puedo es decirte el nombre del sexólogo, ya que muchas son confesiones de sus pacientes. Voy a citar lo que él me dijo tal como lo recuerdo (bueno, tal vez he añadido unas cositas mías, pero en lo básico es pensamiento masculino puro). Adentrémonos en su cerebro:

1.    Las Mujeres hablan demasiado: “La tragedia sucede por lo general cualquier tarde de martes; estás por ahí sentado esperando tu programa, con la mente en blanco (¡Sí, los hombres pueden hacer eso!). Acaban de llegar del trabajo, estás cansado. Logras poner los cojines tal como te gusta y encuentras en la tele ese partido que llevabas días con ganas de ver (Recuerda que este es el man hablando, no yo). De pronto ella se aparece. Se para en el marco de la puerta y te observa por un rato sin decir nada. Para los hombres, el silencio denota falta de problemas, pero para las mujeres, que hablan todo el tiempo y creen que todo se soluciona hablando, el silencio es sinónimo de problemas. Tú puedes ver todo ese bendito partido con tu mejor amigo en silencio sí que de repente el uno se mire al otro y le diga: “¿Algo te pasa?”. Bueno con las mujeres eso no es así, de tal manera que ella te suelta el lingote: “Oye, ¿tienes un ratico para que hablemos de los dos?” Y qué más puede responder uno que: “Sí, claro mi amor, tengo todo el tiempo del mundo” porque la petición es como si acabaras de atropellar a alguien en el carro y la persona te pregunta: “Oye ¿me puedes llevar al hospital?” Cómo negarse… Estamos entonces ahí los dos, tú quieres saber qué está pasando en el partido y ella está comenzando a decir algo que va más o menos por las siguientes líneas: “Es que siento que nos estamos distanciando… tú ya no eres el mismo… no sabría decir en qué sentido…”. No queda más remedio que meterse en el diálogo y conversar. Cuando haces esto descubres que ella en realidad no sabe muy bien qué es lo que la atormenta, que ella requiere de tu apoyo incluso para decirte qué es lo que le molesta de ti. Te ves entonces envuelto en una discusión aburridísima sin motivo o causa aparente.”

Aaaagggghhhhh. Ahí lo tienes, la pura y cruda opinión de ellos. Pero el problema más bien es que ellos no están en contacto con sus sentimientos y todas sabemos que estos no siempre se pueden aclarar fácilmente. A veces sientes justamente esto, que hay algo mal pero que  no se puede decir exactamente qué es. Esto se debe simplemente a que eres más perceptiva que tu hombre, tienes un olfato para los problemas que él no tiene. Nosotras tenemos el poderoso sexto sentido, o mejor, la poderosa Intuición. Ellos no entienden esto, ya que su mente no opera del mismo modo que la tuya.

Hay que saber cuál el mejor momento de plantear esas cosas que para ti son necesarias si quieres obtener una respuesta medianamente coherente y sincera. Para este caso te doy el siguiente consejo: los hombres después de la quinta frase ya no entienden nada.

2.    Las mujeres son contradictorias: “En medio de una pelea ella dice algo como: -no quiero volver a verte en mi vida…-. Uno entonces, con toda la paciencia, comienza a ponerse la chaquetica y se alista para salir y es cuando ella pregunta para dónde vas y uno responde; -me dijiste que no quieres volver a verme-. Ella entonces dice: -me vas a dejar sola acá… fuera de que logras emputarme, ahora te quieres largar, nooooo. Ven y me abrazas-. Por favor, qué inconsistencia; las mujeres son un mar de contradicciones”.

Oooopsss! Bueno, ¿qué te puedo decir? Sí, así somos nosotras. Pero es que los hombres no entienden que uno puede pelear y seguir siendo amigos. No es el fin del mundo, ¿no? Ellos no pueden decir algo reconfortante durante las peleas. Se les cae un pedazo del cuerpo. Ellos se vuelven como témpano al que le da lo mismo cualquier cosa. Si caes ahí muerta, bueno… les da lo mismo, como cuando te acompañan a comprar ropa. ¿No te parece desesperante cuando les preguntas algo como “¿cuál de estas camisas se me ve mejor…?” y ellos te contestan “cualquiera mi amor, ambas se te ven bien…” Grrrrrrr, es como para morirse de la rabia. Pero, ojo, porque de verdad les parece que ambas se nos ven bien, las que notamos el encaje plateadito en la manga somos las mujeres, no los hombres, y si tu novio lo nota… ¡pilassssssss! No es normal.

3.    Las mujeres matan los momentos de alegría:
<Una de las cosas que más les puede molestar a los hombres de las mujeres es que cuando uno está bien contento, ellas por lo general sacan a relucir alguna cosas jartísima. Si uno las llama o las busca en momentos de alegría, lo más seguro es que le bajen la nota a uno. Por eso uno termina no llamándola o no buscándolas o incluso celebrando con otra que no le ponga tanto problema a todo. ¡Descarados! Porque las mujeres, cuando comienzan a salir con uno, toman más que uno, tiran más que uno y, luego de que ya lo tienen entre sus posesiones, se vuelven aburridísimas y no les gusta hacer nada. Un ejemplo: uno la llama a ella a contarle que le acaba de salir ese trabajo que llevaba tanto tiempo esperando o algo así. Al fondo suena música porque claro, eso había que celebrarlo. Uno le dice: “Mi amor, me salió lo que te había dicho, estoy feliz…” Y la única respuesta que a ella se le ocurre es una pregunta, la pregunta maldita: “¿Estás tomando otra vez? Qué pereza…” o “¿A qué horas llegas a la casa que se volvió a bajar el taco de la luz?”. Por favor, unas matapasiones totales. La respuesta que a los hombres nos gustaría es algo así como: “Mi amor, qué alegría, has trabajado duro y tienes derecho a tomarte unos tragos hasta la hora que quieras…”. O mejor aún: “Mi amor, ya voy para allá y si quieres voy con mi amiga, la que te parece bonita”. Pero claro, esto n oes lo que ellas dicen. Entonces, no queda más remedio que celebrar con una de las presentes que no nos va a poner a cambiar bombillos o a recordarnos que estamos tomando porque ella justamente está en lo mismo>. Lo dicho, los hombres no entienden nada. ¡Son unas materassss!

Una de las cosas que a mí más me molestan de los hombres es que se pongan todos creciditos y subiditos cuando están en público, con los amigos o cuando están celebrando algo. Por eso termina uno no asistiendo a los momentos en que están celebrando algo. No saben lo tontos que se ven dándoselas de importantes cuando uno sabe realmente cómo son de inseguros y dependientes. Pero sea como sea, los tipos piensan que si ellos están celebrando y uno, aburrido en la casa, entonces uno tiene que ponerse contento también. Y aparte de eso creen que si uno no está contento, entonces ellos están justificados para echarle los perros a cualquier fulana (por lo general la guaricha de turno) y a terminar con ella en algún motel (¡y lo hacen! ¡Es pa’ matarlos!). Es insoportable que sean como unos bebés a los que hay que celebrarles todo lo que hacen o logran. ¡Y están locos si creen que para alegrarlos les vamos a llevar a la amiga esa que les parece bonita! ¡Descarados! ¿Qué creen? Apenas nos dicen eso, nuestra amiga bonita no vuelve a aparecer ni por las curvas. (Los estudios lo confirman: los hombres son infieles con mujeres de su círculo cercano).
 

 

 



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