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INFIDELIDAD EN EL HOMBRE PDF Imprimir E-mail
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Escrito por JAVIER MARTIN CAMACHO   

Tomado del Libro Fidelidad e Infidelidad en las Relaciones de Pareja

Habitualmente la infidelidad se asocia más con el género masculino que con el femenino. Los varones en todas las culturas y en todos los tiempos fueron más infieles que las mujeres, eso es un hecho, a pesar de que cada vez es más común la infidelidad femenina.

La mayoría de las investigaciones señalan que en las sociedades occidentales urbanas la relación entre la infidelidad en el hombre y la mujer es de 3 a 1 ó 2 a 1, e incluso en algunas se equiparan aun más, estos porcentajes se van ampliando cada vez con mayor intensidad cuando se analizan sociedades de países del tercer mundo o comunidades rurales, llegando a situaciones extremas en países fuertemente religiosos en donde la infidelidad femenina tiene porcentajes muy bajos o es casi inexistente.


Estos datos son muy importantes para evaluar el factor social en la infidelidad del varón. Clásicamente se sostiene que el varón es infiel por naturaleza y que solo le interesa diseminar por el mundo sus genes y tratar de que se perpetúen sus características. Si bien esto puede ser cierto en un sentido, también es verdad que la aceptación social y la permisividad que ciertas sociedades tienen con respecto a la infidelidad del varón promueven la misma.

Es importante saber de qué definición de infidelidad se parte, la mayoría de los estudios comparten la idea de que se entiende a la misma como el acto o relación sexual con una persona ajena a la pareja o matrimonio estable. En este sentido podemos decir que los varones tienen una facilidad mayor desde el punto de vista biológico, ya que pueden prepararse con más rapidez para tener relaciones sexuales que las mujeres. Si bien la disposición sexual varía en forma individual e incluso para la misma persona en diferentes momentos, en general la respuesta sexual, la excitación y la preparación de los genitales para el acto sexual se da con más rapidez en los varones que en las mujeres.

En las respuestas sexuales intervienen diferentes factores tanto psicológicos como biológicos, físicos, químicos, etc., en un proceso complejo que fácilmente puede alterarse. Los cambios físicos se producen tanto en el varón como en la mujer por la vasocongestión de los genitales, o sea la afluencia de sangre a los tejidos genitales y hacia los pechos femeninos. Produciéndose asimismo una intensificación de la excitación, un aumento del ritmo cardiaco y respiratorio. La vasocongestión en el varón se produce con más rapidez que en la mujer, razón por lo cual este se encuentra preparado para las relaciones en un periodo corto de tiempo, esto también permite entender los diferentes tiempos que cada uno necesita para llegar al clímax. Esto no garantiza ni la calidad ni la cantidad de relaciones sexuales, pero es un dato importante ya que un varón puede tener sexo exprés, no solo porque existe una facilitación social, sino porque biológicamente está más preparado para ese tipo de relaciones que la mujer. Teniendo en cuenta estos factores temporales también es entendible porque la eyaculación precoz es un problema masculino que se desconoce en la mujer.

Desde el punto de vista antropológico también se sostiene que el hombre necesitó transmitir sus genes y por eso se vio coaccionado por sus instintos a tener sexo con la mayor cantidad de hembras posibles para perpetuar la especie y en particular sus características. Hoy estamos lejos de aquellos tiempos, el sexo se ha divorciado hace mucho de la procreación, si bien algunas personas tienen sexo solo para procrear lo cierto es que muchas otras solo mantienen relaciones sexuales por placer y no con intenciones de perpetuar la especie. Por eso las respuestas antropológicas y las biológicas si bien son muy importantes tampoco permiten explicar el fenómeno completamente.

Desde el punto de vista social podemos decir que el varón tiene una facilitación social para las infidelidades y los engaños que las mujeres no tienen. Existen prostíbulos desde los tiempos inmemoriales en donde los varones iban para obtener placeres sexuales. Actualmente los varones tienen saunas, cabarets, prostíbulos, cines, etc. en donde pueden encontrar sexo, en la mayoría de los casos, pago. Si bien hay algunos lugares similares para mujeres estos son relativamente pocos y el mayor consumidor de este particular tipo de servicios es el varón. A nivel social existe esta facilitación de lugares y servicios, pero también la imagen del varón infiel suele ser mejor tolerada y en muchos casos valorada, a diferencia de la mujer infiel que suele con frecuencia ser condenada o mal vista. El varón, en general, vive las infidelidades de una manera diferente de la mujer, para ellas el amor y el sexo suelen estar estrechamente relacionados, en cambio para la mayoría de los varones esto no es necesariamente así́. Una mujer raramente engañará a su marido solo “porque se calentó́ con un tipo”, en cambio este motivo puede ser válido y frecuente para muchos hombres. El varón tiene más permisos sociales para disfrutar de su sexualidad, en cambio la mujer todavía tiene ciertas restricciones y si bien se le abrieron las puertas del placer sexual, todavía está confinada en disfrutar de él dentro de una pareja estable o de un matrimonio.

En general el segmento de edades más proclives a las infidelidades entre los varones es el que va de los 30 a los 50 años. Uno de los motivos principales que llevan al varón a ser infiel, es simplemente porque quiere tener sexo, esta causa es muy masculina, pero difícilmente escucharemos a una mujer decir que engaña a su marido porque quiere sexo. Los varones pueden salir a la calle y tener sexo ocasional por una noche, aunque esto no es muy frecuente que ocurra con las mujeres. La pregunta podría ser porqué esto no ocurre y la respuesta debería tener que ver con factores antropológicos, sociales y psicológicos. Los varones socialmente no son condenados por tener este tipo de encuentros e incluso ellos mismos se lo permiten sin tanta culpa, la mujer en general es condenada socialmente por esto, o al menos mal vista, y ella misma suele vivirlo con mucha culpa y cuestionamientos internos si llega a permitírselo.

Los motivos que llevan a los varones a ser infieles son muchos y variados, entre los más frecuentes además del simple deseo de tener sexo, están los motivos relacionados con la búsqueda de aventuras, la necesidad de afirmarse como machos, levantar la autoestima y sentirse validados por sus conquistas, no dejar pasar oportunidades de disfrutar sexualmente, etc. Los varones pueden tener sexo ocasional una vez con alguien, ya sea varón o mujer y no pensar nunca más en esa persona, este tipo de conducta no suele traer cuestionamientos morales, en cambio en las mujeres esto no suele ocurrir, y si pasa, es común que existan sentimientos de culpa, vergüenza o cuestionamientos fuertes por el hecho. La doble vida es un fenómeno típicamente masculino que casi no existe entre las mujeres, lo mismo podemos decir de los casos de bigamia.

La infidelidad en los varones también cuenta con algunos personajes emblemáticos tales como el Don Juan y el Casanova que no tienen contraparte femenina, si bien podemos hablar de Doña Flor, ésta no tiene el peso social ni es tan popular como los representantes masculinos. Cuando una mujer engaña a un varón, no suele resultar fácil para este perdonarla, ni aceptar la infidelidad. Existe una fuerte presión social ya que el varón puede ser juzgado por “no ser capaz de satisfacer a su mujer” y además habitualmente no se espera que la mujer sea la que engaña. La infidelidad de su esposa es frecuentemente vivida por el varón como una humillación por eso suele tener vergüenza y temor de que se haga pública la infidelidad. El orgullo masculino y el machismo tradicional de los varones hace que les resulte difícil superar una infidelidad si fueron engañados, independientemente del afecto y del amor que tengan por su pareja. Si un hombre perdona a su esposa infiel tampoco es tan aceptado socialmente, ya que se lo ve como un signo de debilidad o de permisividad. Ocurre lo contrario en los casos en donde el varón ha sido infiel, se espera que la mujer lo perdone si muestra realmente un arrepentimiento sincero.

Existe un prejuicio bastante extendido, ya que se cree que los varones pueden tener relaciones casuales y amantes sin afectar seriamente la relación de pareja. Por esta razón una gran mayoría de los varones que están felices con su pareja, no rechazarían una oferta de sexo con alguien que les atrajese. Por eso en algunas encuestas o estudios, se ve que aproximadamente la mitad de los varones que fueron infieles consideraban que tenían un matrimonio satisfactorio o muy satisfactorio.

La mayoría de los varones tienen un criterio moral diferente para juzgar a su pareja del que utilizan para ellos mismos. Me acuerdo de un paciente que me contaba como había insultado y humillado a su novia cuando se enteró que ella, en un tiempo que ambos se habían tomado, había salido con otro chico; mientras a su vez en ese mismo periodo él estuvo saliendo con varias chicas. Internamente muchos varones creen que ellos pueden hacer muchas cosas, entre ellas ser infieles y que merecen consideración por sus debilidades, pero ellos no les perdonarían a sus parejas que los engañen.

El varón cuando descubre que su pareja le es infiel es frecuente que agreda al amante de su esposa, este intento de reivindicarse o defenderse, es una forma masculina de limpiar la imagen manchada y recuperar el honor mancillado. En vez de dirigir los reclamos a su pareja con la que sí tenía un pacto de fidelidad, es común que estos recaigan contra el tercero en discordia.


 

 

 



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