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INFIDELIDAD EN LA MUJER PDF Imprimir E-mail
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Escrito por JAVIER MARTIN CAMACHO   

Tomado del Libro Fidelidad e Infidelidad en las Relaciones de Pareja

Habitualmente se cree que las mujeres son más fieles que los varones, si bien esto está cambiando y en sociedades urbanas occidentales se nota que los porcentajes se tienden a emparejar, todavía los niveles de engaños e infidelidades son menores en las mujeres. Se han dado distintas explicaciones de este fenómeno, desde la antropología podemos decir que la mujer o la hembra en las comunidades primitivas tiende a quedarse cuidando de su prole. La tarea frecuente de las mujeres en la mayoría de las tribus primitivas está relacionada con el cuidado de la descendencia, incluso hoy día el cuidado de los hijos pequeños está más asociado con una labor femenina.


La mujer no tenía tiempo de ocuparse en tener relaciones por fuera de la pareja, ya que debía estar concentrada en las tareas domésticas y el cuidado de sus hijos. Mientras el hombre primitivo era el que habitualmente salía a cazar y posteriormente el varón moderno era quien salía y debía traer el sustento mediante el trabajo, la mujer era la que habitualmente se quedaba en la casa ocupándose de las labores hogareñas y los hijos. Esto obviamente se ha ido modificando, pero todavía hoy esta división de tareas tiene gran influencia y puede generar ciertas dificultades.

Si la mujer no cuida de sus hijos, tarea socialmente esperada, es mal vista, si el varón no se ocupa no es tan señalado; y al contrario si un hombre no trae el sustento a su casa suele ser mal visto, pero si la mujer no lo hace no se la suele acusar. Por eso la mujer sufre mucho cuando no puede ocuparse de sus hijos y el varón cuando no tiene trabajo y no puede llevar el sustento a la casa.

Las mujeres socialmente han avanzado mucho en cuanto al reconocimiento de sus derechos, pero aun hoy existe una discriminación que en algunos casos es marcada y en otras oportunidades es más sutil. Todavía la presión social hace que las mujeres no se permitan vivir la sexualidad tan libremente como el hombre. Las mujeres habitualmente desde los valores sociales tradicionales, sólo pueden disfrutar de su sexualidad dentro de una relación de pareja monógama, por lo que las infidelidades son mal vistas.

Las mujeres tampoco cuentan con facilidades a nivel social para tener sexo rápido o anónimo como los varones, tales como prostíbulos, saunas, etc., esto es así́ obviamente porque tampoco hay una gran demanda, lo mismo ocurre con la pornografía, si bien cada vez más mujeres la consumen, todavía los varones siguen siendo los principales clientes de este tipo de productos y servicios. En general las mujeres no suelen tener aventuras fugaces, pero en el caso de que esto ocurra tienden a ocultarlo porque tienen temor de ser señaladas o juzgadas por sus conductas, con mucho más rigor que los varones. Algunos dicen que las mujeres son tan infieles como los varones, pero que ellas hacen menos alarde que nosotros. Y el motivo es que los varones en general nos vanagloriamos de las conquistas y las mostramos orgullosos como trofeos, en cambio las mujeres no las suelen exhibir por temor o pudor a que las juzguen críticamente.

Para las mujeres que son infieles la principal justificación suele ser el amor y mucho más lejos aparece el sexo, en cambio en los varones ocurre a la inversa. Las mujeres suelen buscar en una relación extramatrimonial amor, contención y cariño y raramente una aventura pasajera. Habitualmente cuando en la pareja ha habido engaños, si la mujer se ha enamorado de otro hombre es probable que quiera terminar con su marido, en cambio los varones incluso enamorados tienden a perpetuar ambas relaciones y son más reacios a terminar con su matrimonio. Parece ser que la mujer tiene mayores dificultades de compartir su amor con dos personas, en cambio a los varones esto les resulta algo más fácil.

A las mujeres en general les afecta más que sus maridos se enamoren de otra, en cambio los varones se sienten más traicionados si su pareja tiene sexo con otro. En general para las mujeres un affaire aparece como el corolario de una larga relación de pareja insatisfactoria. No suele ser común que una mujer sostenga un amante por el sólo hecho de obtener buen sexo de él, sin embargo esto parece ocurrir con algunos varones que mantienen affaires de los que obtienen simplemente gratificación sexual.

Las mujeres que viven en comunidades más tradicionales o aquellas que aún mantienen esquemas de pensamiento conservador tienden a tolerar las infidelidades o los engaños de su pareja, mientras las mismas se mantengan dentro de ciertos límites.

Antiguamente la mujer tradicional era muy dependiente del varón, no se preocupaba por su autoestima y en general su opinión no era tan tenida en cuenta, por eso solía aceptar cualquier condición y muchas veces toleraba en silencio incontables infidelidades de su marido.

Actualmente las mujeres son más independientes, libres y buscan una relación más igualitaria, si bien hay algunas que todavía aceptan ese tipo de condiciones, ya no están tan dispuestas a convivir con los engaños e infidelidades de su marido.

En la mayoría de las sociedades occidentales y en particular en las grandes ciudades los porcentajes de varones y mujeres infieles tienden a equipararse, aunque todavía los hombres lleven la delantera. Esto se explica por varias razones, la mujer como decíamos ya no tiene un rol pasivo en su vida, además está más dispuesta a buscar otros caminos cuando encuentra dificultades en su pareja. También la mujer sale más de su casa, va a trabajar, a estudiar, tiene proyectos personales y profesionales propios, esto hace también que se le presenten más oportunidades que antes, el lugar tradicional de la mujer ya no está́ circunscripto a su casa. Si bien también muchas mujeres se las ingeniaron para ser infieles con el sodero, el vecino o el verdulero, las opciones de conocer a alguien son mayores para las independientes que salen de su casa y tienen sus propias ocupaciones.

Las edades en donde la infidelidad se da con mayor frecuencia en las mujeres es un poco más elevada que en el hombre, entre los 35 y 50 años, si bien tanto en varones como en mujeres las fantasías suelen aparecer mucho antes y coinciden en cuanto a los tiempos, los varones parecen tomarse los permisos y pasar a la acción más tempranamente.

Respecto del perdón, habitualmente las mujeres con más facilidad vuelven a creer en los varones si estos se arrepienten realmente, en cambio a los varones les cuesta más si ellas los engañaron. En general cuando salió a la luz la infidelidad en una pareja, es más fácil superarla si fue llevada a cabo por el varón que si la protagonista fue la mujer.
 

 

 



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