Suscribete a nuestro Boletín y recibe todas las novedades de nuestra página web.







Banner


Últimos comentarios

Online
Tenemos 325 invitados conectado(s)

Acceso a Universo VIVA


Banner

LA DIMENSION SEXUAL DEL SER HUMANO PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Escrito por ENRIQUE ROJAS   

Tomado del libro La Dimensión Sexual del Ser Humano

El ser humano tiene cuatro dimensiones básicas: física, psicológica, espiritual y cultural. Estas vertientes están íntimamente entrelazadas, formando una unidad sustancial. Todas las actividades humanas pueden quedar reducidas en último término a estas, y aunque sean muy diversas, la experiencia nos dice que son llevadas a cabo por el sujeto al mismo tiempo.

El hombre es una unidad en la diversidad (única y múltiple, a la vez). Unidad y pluralidad. Pero de estas cuatro parcelas se desprenden cuatro dogmatismos: 1) el materialista, que solo ve en él lo puramente biológico; 2) el psicologista, que contempla todo desde una perspectiva sesgada, bien a través del psicoanálisis de Freud, del conductismo, de lo cognitivo o del conexionismo; 3) el espiritualismo, y finalmente, 4) el culturalismo. Estas son visiones reduccionistas. Todas ellas deben integrarse para dar como resultado una concepción más completa del hombre. Lo que nos hace personas no es el cuerpo, sino las otras tres notas que integran la personalidad.

Pero el cuerpo es fundamental, es vehiculo de los otros elementos. Somos nuestros y tenemos nuestro cuerpo. Pero nuestra vida no se agota en él. La persona humana es corporal. Pero el cuerpo humano no es equiparable al animal. En el materia y espíritu se integran en una osmosis reciproca al estilo del dualismo cartesiano, pero interrelacionado, o del hilomorfismo aristotélico, o la teoría de la armonía preestablecida de Leibniz, o del monismo neutro o de doble vertiente de Spinoza o de las tesis de Malebranch, hasta llegar al ciclomorfismo de Von Weizsaecker (para explicar los fenómenos psicosomáticos).

Esta realidad del integral del hombre constituye una totalidad. Totalidad integrada o unitaria. El sexo biológico descansa sobre unas estructuras anatomofisiológicas. Este tiene cuatro apartados: el genético, que se establece en el momento de la concepción; el sexo cromatinico: Barr descubrió hace ya unos años que las células femeninas se distinguen de las masculinas por albergar en un núcleo un corpúsculo de cromatina; el sexo hormonal, constituido por un sistema de hormonas que regulan toda la vida de la sexualidad, y por último, lo que podemos llamar el sexo germinal, constituido por el ovulo y el espermatozoide, que son las células reproductoras femenina y masculina.

El sexo psicológico significa que existen dos rasgos diferenciales, la feminidad y la masculinidad, con una conciencia propia (darse cuenta de la realidad personal de uno mismo) guiada por la libido (fuerza o energía o tendencia que busca la satisfacción y el contacto sexual). El sexo psicológico se va desplegando paulatinamente, no de modo automático, y es el resultado de una suma de experiencias distintas: el desarrollo infantil, la educación, el medio ambiente, el modo de despertar y orientar la adolescencia, el tipo de formación e información recibida en este terreno, asa como los roles materno y paterno que se han tenido enfrente.

Aquí entra de lleno la importancia de la educación sexual, que muchas veces ha sido entendida como mera información de datos sobre la anatomía y la fisiología de la sexualidad, de cómo funciona esta y cuáles son sus principales mecanismos físicos. Pero la educación sexual es mucho más que eso: consiste en ayudar a una persona a que conozca, entienda y gobierne su capacidad sexual, poniéndola al servicio del amor a otra persona. En definitiva, se trata de comunicar conocimientos y promover actitudes para el mejor desarrollo de la personalidad en relación con su propia sexualidad. También pedagogía para ser poco a poco dueño y señor de los sentimientos. Iluminar la inteligencia y fortalecer la voluntad.

Porque para llevar a cabo relaciones sexuales no es necesaria ninguna enseñanza sexual especial, sino dejarse llevar por los impulsos que brotan de uno. La educación es fundamental para hacerse cargo de la trascendencia psicológica, espiritual y sociocultural de la sexualidad. Esto se relaciona directamente con el grado de madurez personal.....Dicho de otro modo, cuando un sujeto sigue sus impulsos sexuales tal y como le llegan de dentro (con los estímulos externos específicos que desencadenan estas respuestas) siguiendo su capricho y diciendo que si a casi todo lo que pide paso en este terreno, al final nos encontramos con que la sexualidad, en vez de madurar a la persona y hacerla más libre, la esclaviza y ejerce una especie de tiranía que acaba por rebajarle. Y si de eso se trata es de ir prosperando hacia una mayor dignidad personal, no podemos consentir que la relación sexual quede convertida en algo trivial, pasajero, degradando el compromiso a nivel solo circunstancial. No eres más libre cuando haces lo que te apetece, sino cuando eliges aquello que te hace más persona.

Hoy existe en algunos ambientes una gran confusión, ya que se identifica amor y sexo y la expresión francesa de <<hacer el amor>> certifica esa postura. Pero hay que señalar que en muchas relaciones sexuales hay de todo menos amor autentico, porque dentro de este plano psicológico, la estructura sexual es sobre todo afectiva. Responde y está impregnada de lo sentimental, el amor es el componente primordial de la vida sexual. En psiquiatría distinguimos tres componentes afectivos básicos: los sentimientos, las emociones y las pasiones.

El sentimiento es el cauce habitual por el que discurre la afectividad. Amar a otra persona significa desearle lo mejor, mirar por ella, tratarla de forma excepcional, lo que inicialmente atrae suele ser la belleza física, que más tarde deja paso a la psicológica y aterriza, por último en la espiritual. No hay felicidad sin amor y amar a alguien quiere decir querer que sea libre, que se acerque lo más posible a la libertad.

La libertad tiene un objeto: el bien. Amar es buscar la libertad, el bien y la felicidad del otro. Esta es su gran meta, llevara hacia arriba para que salga lo mejor que lleva dentro. La vertiente espiritual de la sexualidad podría quedar expuesta así: todo amor autentico encierra una aspiración a lo absoluto. No se puede vivir sin un gran amor en el corazón. Cuando el amor se hace trascendente va más allá de uno mismo, busca elevarse por encima de las propias limitaciones. De ahí que el amor haga más humano al hombre y también más espiritual.

Y por último el sexo cultural, que de alguna manera es aquel que se va imponiendo en cada sociedad, aquí podemos describir una travesía ciertamente interesante. Hemos pasado del tabú de lo sexual de la época victoriana (sexofobia) a la sexocracia con la llegada de regímenes políticos pluralistas a distintos países, hasta descender hacia la sexofilia: la pasión por el sexo y la denominada liberación sexual de hace unos años. De ahí procede la pornografía, la comercialización del sexo, la pornopatía (liberarse consumiendo productos sexuales: revistas, videos, etc.), hasta deslizarnos hacia el sexo trivial (frio, aburrido, de un yo sin barreras que se devora a si mismo buscando paraísos artificiales de placer). Pero hay una sexualidad cultural positiva, que históricamente ha tenido una gran fuerza y un profundo sentido psicológico.

El siglo XVIII propuso nuevos conceptos y abrió la puerta a estilos más racionales e ilustrados y el siglo XIX, con el romanticismo puso sobre el tapete la importancia de la lozanía y frescura de los sentimientos como motivadores de la conducta.

Hay que llamar la atención sobre el peligro del amor light: todo a bajo precio, ligero, inconsistente, voluble, frívolo, sin contenido. Es resultado de la idolatría del sexo, que va produciendo un hombre vacío, que experimenta un placer sin alegría y un bienestar sin felicidad, un hombre sin ideales, instalado en la indiferencia, atento a todas las informaciones que le llegan, pero incapaz de hacer una síntesis que lo mejore. Desde la apoteosis del consumo emerge un hombre sin referentes, que no hace pie y que se hunde.

Si la vida humana es un ensayo, hay que ir buscando lo mejor, apostar por la aventura de un amor completo, un retablo que es una tetralogía en donde se entrelazan ingredientes físicos, psicológicos, espirituales y culturales. El amor es el plato fuerte de esta aventura que es la vida, sin perder de vista que es la vivencia personal más rica, densa y compleja que existe. De ahí la importancia de estar bien pertrechado, con ideas claras, sabiendo descubrir la auténtica grandeza, su fuerza, su belleza, pero también sus exigencias, en una palabra hay que restituir su profundidad y su misterio.

La sexualidad es un lenguaje cuyo idioma es el amor.

 



Añadir esta página a tus sitios web favoritos Social Bookmarking
 
 
Cargando...



Banner