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EL ESPACIO DE UNO EN UN MUNDO DE DOS PDF Imprimir E-mail
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Escrito por MARIA LOPEZ Y MARIA GONZALEZ   

Tomado del libro Inteligencia en Pareja

Cuando los dos miembros de una pareja pretenden ser “iguales” para evitar los conflictos, lo más seguro es que la relación se vuelva sosa y sin mayor sentido,  pues la  relación se construye sobre la diversidad, al entender y respetar la diferencia  del otro. Dos personas que son completamente diferentes pueden construir un vínculo auténtico y enriquecedor, ya  que el éxito de la pareja   no  se apoya en  la similitud o en la diferencia  de la personalidad de sus integrantes, sino en su capacidad para ver que el otro es un ser diferente, con sus respectivas experiencias y emociones. La clave está en reconocer este hecho y disfrutarlo.


Si en la pareja no se tiene conciencia de la autonomía de sus integrantes, se pueden caer fácilmente en la tentación de perder la fortaleza individual. Y, con el tiempo, esto puede crear un vacío personal.  Es muy común que esta experiencia traiga consigo  malestares  y reclamos que ocasionan conflictos o incluso la imposibilidad  de continuar desarrollándose como pareja. Pero cuando se toman medidas correctivas para recuperar las   actividades que  estimulan el crecimiento individual, la relación mejora notablemente.

Así  pues,   la convivencia de la pareja exige un trabajo en equipo que  está basado en la autonomía y el  desarrollo de cada integrante. Es  muy importante tener en cuenta que las dos personalidades independientes que se conjugan entre sí para dar lugar a la pareja son la materia prima de la relación, es decir, que la unión no implica la despersonalización. La pareja no está constituida por una sumatoria,  sino que   es una creación nueva: se trata de  un “tú” y un “yo” que se conjugan en un “nosotros”. Esta nueva estructura implica movimiento, diferencia, cambio y conflicto, pues constituye un organismo vivo que se orienta hacia el objetivo común del vínculo.

Si cada integrante de la pareja mantiene  su propia  individualidad con límites claros, la relación tiene su soporte bien estructurado y definido. Y cada uno debe continuar con el desarrollo de su autoconocimiento y con el manejo de sus propias experiencias afectivas. Para crecer en pareja, cada uno tiene que asumir primero su propio papel y vivirlo como un aporte a la convivencia. Todo esto debe estar complementado con la suficiente dosis de empatía que permita entender las necesidades del otro y actuar en consecuencia. De esta manera, los dos van a tener la capacidad de reencauzar las dificultades y ponerlas al servicio de su crecimiento personal y de la relación.

El enamoramiento se caracteriza por un deseo de cercanía tal que las  dos  personas  sienten que necesitan fusionarse. En esta etapa, es importante encauzar esta necesidad de conocerse y compenetrarse para construir la relación, pero sin despersonalizarse. Hay que  encontrar un equilibrio adecuado entre las luchas y los logros individuales y los de la pareja. Nada más reconfortante para un individuo que sentir que satisface sus necesidades de crecimiento personal y que éstas tengan lugar en la vida de la pareja.

Cada pareja es un Universo. Así como las características de cada individuo conforman su personalidad, cada pareja construye su propio universo y experimenta los procesos de un modo particular. El universo de la pareja está compuesto por la conjugación de múltiples factores, como las experiencias tempranas, las relaciones familiares, los valores, las características de la personalidad, la educación, la formación profesional y las vivencias en general de cada uno de sus miembros. Esta conjugación determina la personalidad de la pareja, es decir, una manera particular de enfrentar las diferentes etapas, las crisis y las transiciones.

La personalidad de cada pareja debe ser respetada por sus propios integrantes, así como por las personas de su entorno. Cada individuo debe tener claridad sobre sus propios límites, pero también debe tener conciencia sobre los límites de la pareja. Así mismo, hay que saber asumir los cambios y las diferentes experiencias con firmeza y flexibilidad al mismo tiempo.

Para respetar la individualidad de la pareja es imprescindible tener en cuenta que, aunque existen ciertos parámetros, no hay modelos preestablecidos que garanticen el éxito de la relación. Cuando las personas se encasillan en fórmulas determinadas, no sólo irrespetan la individualidad de la pareja, sino que además olvidan o pasan por alto sus mejores fortalezas. Pero lo cierto es que la pareja, como cualquier organismo vivo, está expuesta al cambio. Por eso es tan importante mantener la mente abierta y darle cabida a la reflexión constante, para enfrentar las numerosas situaciones de la vida diaria.

La pareja también es la base para crear una familia, y ésta se inicia cuando nacen los hijos. No obstante, en ningún momento se puede descuidar la pareja como tal. Es importante prestar atención a lo que esto genera tanto en la pareja como en cada integrante. Es bastante común oír quejas por los cambios que se dan con el nacimiento de los hijos: la relación  queda  relegada al último plano y  se deja de trabajar para fortalecerla; se olvidan los detalles, los encuentros íntimos y la capacidad de disfrutar de la vida en pareja. De la misma manera en que se cuidan los proyectos más significativos, la pareja necesita cuidado y dedicación para salir adelante.
 

 



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