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CÓMO HACER DE LA SEPARACIÓN UN MOTIVO DE APRENDIZAJE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Walter Riso   

Extraído del Libro Manual para no morir de Amor
Walter Riso

 

Por más dolorosa que sea una ruptura afectiva, puedes sacar provecho psicológico de ella. Tomas los aspectos positivos de la experiencia, revisar los errores cometidos y tratar de comprender lo ocurrido, son algunas de las tantas maneras de hacer tu inventario personal.

 
La siguiente guía de seis pasos te ayudará a pensar ordenadamente la cuestión.
 
1) Ten claro por qué te separaste.
Es muy importante que sepas las razones por las cuales tu relación se vino a pique. Aunque parezca extraño, mucha gente no es capaz de explicar por qué se separó, y esa ignorancia respecto a la disolución del vínculo genera incertidumbre y malestar. ¿Cómo puede ser posible tal desconocimiento, si somos los principales implicados? Las parejas se deterioran más fácilmente si uno se queda de brazos cruzados y lo que hoy parece una queja menor, mañana podría convertirse en un problema gigantesco.
 
¿Por qué se separa la gente? Los motivos son muchos y variados:

·         Críticas, evaluación negativa y descalificación
·         Aburrimiento, tedio o rutina
·         Insultos, agresión física
·         Infidelidad y/o celos
·         Proyectos de vida discordantes
·         Dificultades sexuales
·         Discrepancias en la educación de los hijos
·         Adicciones de alguno de los miembros de la pareja
·         Malas relaciones familiares
·         Presión y/o dificultades económicas
·         Relaciones inequitativas
·         Vida social incompatible
¿Te ubicas en alguna de estas posibilidades o en varias? Los motivos no tienen que ser catastróficos o dramáticos; ser infeliz o no ser feliz es suficiente razón para no seguir adelante con una relación, así a la gente no le guste. La causa de tu separación no tiene por qué estar en lo profundo del inconsciente o en algún trauma oscuro y retorcido de la niñez: a veces, sencillamente, no funciona y el síntoma, lo que se nota e impacta, es que la infelicidad va en aumento.
Si localizas errores de tu parte, asúmelos, sin culpa ni autocastigo: hazte cargo de ellos y, de ser posible, enmiéndalos o no vuelvas a repetirlos en el futuro. Vuélvete un experto de tu propia vida, de cada desenlace, de cada tropiezo y de cada éxito. Examina todo, no dejes nada al azar. Como ya dije antes: los que actúan mecánicamente y sin conocimiento de causa caen en los mismos errores una y otra vez. La vida les pasa por las narices y no se dan cuenta.
2) Toma conciencia de todo lo que negociaste y aguantaste en la relación.
Este punto quizás sea el más doloroso. Muchas personas, al analizar lo que negociaron y aguantaron, sienten ira contra ellos mismos. El interrogante que les mortifica es: ”Por qué no reaccioné a tiempo?. Cada quien tiene su ritmo de asimilación y un tiempo para acumular coraje. En el amor, la valentía, casi siempre empieza donde termina la esperanza.
 
Sin llorar sobre la leche derramada, empieza a tener claro lo que no deberías haber negociado ni soportado. Piensa en tus principios y valores para que te resulte más fácil comprender lo ocurrido. Habrás descubierto lo que no quieres ni debes aceptar para reafirmarte como ser humano.
 
3) ¿Qué te impidió poner límites?
En este punto, debes tratar de determinar por qué negociaste lo que no era negociable y aguantaste lo inaguantable. Porque dejaste de ser tú. ¿Qué te lo impidió? ¿La culpa, la presión social, el miedo a la soledad, la dependencia, la sumisión, la falta de asertividad, la esperanza? En las relaciones sanas, se marcan límites constantemente (es normal hacerlo) y cuando uno se pasa de la raya, el otro le hace caer en la cuenta de que se extralimitó. Pero “el silencio otorga”, así que cada vez que accedías abnegadamente a hacer lo que no deseabas, te convertías en cómplice de tu propio malestar. Ser asertivo o asertiva, comunicarse y decir lo que nos molesta oportunamente, ayuda a que el amor fluya más fácil y no se generen resentimientos.
 
4) Si pudieras ir hacia atrás en el tiempo, sabiendo lo que sabes de tu pareja, ¿repetirías con la misma persona?
Es un buen ensayo imaginario para aterrizar el amor. Si tuvieras una máquina del tiempo, sabiendo lo que sabes hoy de tu ex, ¿Repetirías? ¿Volverías a dejarte arrastrar por el amor hacia él o lo repulsarías? Si la respuesta es: “Sí repetiría”, busca ayuda profesional urgente (posiblemente tu separación hay sido prematura o no tengas claras las cosas). Si la respuesta es: “No repetiría”, entonces, ¿de qué te quejas? ¿Para qué titubeas, si tu mente y tu corazón te dicen que no deberías volver?. Quédate en el aquí y el ahora, en lo que es y no, en lo que no fue. Tus expectativas no se cumplieron, y ya.
 
5) Separación y trauma no son sinónimos.
Inconscientemente, podrías estar jugando el papel de víctima, cuando no tiene por qué ser así. La lógica indica que salir de una mala relación sería más un motivo de festejo que de amargura, como los que salen de la cárcel o se salvan de una cirugía de alto riesgo. Si el matrimonio en el que estabas era excelente, ¿Por qué ocurrió entonces la separación? Quizás no era tan “excelente”.
 
Magnificar las cualidades de la ex pareja en las primeras etapas de una separación es una respuesta paradójica que aparece en muchos casos. Si la relación que terminaste era regular, mala o muy mala, no llores lo que no vale la pena. Pellízcate: ¡eres libre! Ya no tendrás que estar salvando lo insalvable, ya no tendrás que dar cuenta de lo que piensas, sientes o haces.
 
6) Empezar de nuevo.
La separación: ¿Fracaso o Liberación? ¿Tristeza o Festejo? Una cosa es segura, independientemente de cómo te sientas: tendrás que empezar de nuevo. Vivir sola o solo, con o sin hijos, reacomodar tu vivienda, organizar los horarios, en fin, separarte implica reestructurar todos tus roles y empezar una vida distinta, con otras exigencias. Entrarás en un proceso de cambio radical, una “crisis”, donde deberás reinventarte de pies a cabeza. Sin embargo, esta crisis puede tomarse con beneficio de inventario.
 
Es verdad que empezar de nuevo requiere trabajo y dedicación, pero no serás un principiante, ya sabes lo que no quieres y eso te permitirá optimizar tus esfuerzos. Considera este comienzo como si hubieras formateado tu disco duro: crearás una nueva base de datos e instalarás programas más actualizados; un nuevo software. Tienes la posibilidad de arrancar de cero, sin tantas creencias irracionales y con una actitud más realista, serás como un veterano de guerra que, pese a sus heridas, no reniega de la paz y la defiende.


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