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¿QUÉ HARÍA EL AMOR? PDF Imprimir E-mail
Escrito por NEALE DONALD WALSCH   

Ninguna otra pregunta es importantes; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestras almas. Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino. Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro. Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.

Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación. El misterio se aclara un poco en el momento que uno decide cual es el mayor bien, que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado lo opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el circulo se completa, y el mayor bien para uno se convierte en el mayor bien para el otro. 

Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlos en práctica, ya que esta verdad gira entorno a otra aún mayor: los que haces a ti mismo, se lo haces al otro; y lo que haces al otro te lo haces a ti mismo. Y ellos, porque tú y el otro sois uno. Y ellos, porque….
No hay nada más que tú.

Todos los maestros que han transitado por vuestro planeta lo han enseñado (en verdad, en verdad, os les digo que lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hacéis a mi). Sin embargo, para la mayoría de las personas se ha quedado simplemente en una gran verdad esotérica con escasa aplicación práctica. En realidad se trata de la verdad <<esotérica>> con mayor aplicación práctica de todos los tiempos. En relaciones con los demás es importante recordar esta verdad; sin ella, dichas relaciones resultaran más difíciles.

Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico. Muy a menudo con la anterior interpretación la gente __ con buena intención y, en muchos casos, autentico sentimiento religioso___ hacia lo que consideraba que sería lo mejor para otra persona. Lamentablemente, todo esto hacia que muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuaran abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.

Finalmente, la persona que trataba de <<hacer lo correcto>> para con el otro__ perdonar enseguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos__ se convertiría en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿Cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?  La repuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos  a quienes amas. Pero Dios  aun vas más lejos. Dios propone__ y aconseja_- que te incluyas el primero.

Y lo hago con plena conciencia de que alguno de vosotros llamará a esto blasfemia, y, en consecuencia, no lo consideraran mi palabra, y mal interpretarlo o distorsionarla para sus propios fines, para justificar actos impíos.  Te lo aseguro: ponerte a ti mismo en primer lugar, en su más elevado sentido, nunca te lleva a realizar un acto impío. Por lo tanto, si te has sorprendido a ti mismo cometiendo un acto impío como resultado de haber hecho lo mejor para ti, la confusión radica no en haberte puesto a ti mismo en primer lugar, sino en no haber entendido que es lo mejor para ti.

Por supuesto determinar que lo mejor para ti requiere que determines también que es lo que pretendes hacer. Se trata de un paso importante, que mucha gente ignora. ¿Cuál es tu plan? ¿Cuál es tu propósito en la vida? Sin responder previamente a esta pregunta, la cuestión de que es lo mejor para ti en unas circunstancias dadas seguirá siendo un misterio.  Desde un punto de vista práctico_ prescindiendo de nuevo de lo esotérico__, si buscas que es lo mejor para ti en aquellas situaciones en la que eres maltratado, como mínimo lograras que cese el mal trato. Y eso será bueno para ti y para la persona que te maltrata, ya que la persona que maltrata es mal tratada en tanto se le permite continuar con su mal trato.

Ello no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su maltrato, ¿Qué habrá aprendido? Pero si ve que su maltrato deja de ser aceptado ¿no se le habrá permitido descubrir algo? Por lo tanto, tratar a los demás con amor no significa necesariamente permitirles que hagan lo que quieran. Los padres lo aprenden muy pronto con respecto a sus hijos. Pero los adultos no lo aprenden con la misma rapidez con respecto a los otros adultos. Ni las naciones con respectos a otras naciones.

No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo. El amor hacia uno mismo, y el amor hacia el déspota, lo exigen así. Esta es la respuesta a tu pregunta: <<si el amor es todo lo que hay, ¿Cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?>>. A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quien es realmente: aquel que abomina la guerra. Algunas veces debes renunciar a quien realmente eres con el fin de ser quien realmente eres.

Hay maestros que lo han enseñado así: no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.  De este modo para poder tenerte a ti mismo como un hombre de paz, puede que tengas que renunciar a la idea de ti mismo como un hombre que nunca va a la guerra. La historia ha requerido  que los hombres decisiones de este tipo.  Lo mismo vale para la mayoría de los individuos y la mayoría de las relaciones personales. Más de una vez, la vida puede requerir que demuestres Quien Eres manifestando un aspecto de Quien no Eres.

Esto no resulta tan difícil de entender si has vivido unos cuantos años; pero para la juventud idealista pueden parecer el colmo de la contradicción. En un examen más maduro se aproxima más a la dicotomía divina.  Ello no significa, en el contexto de la relaciones humanas, que si te hacen daño tu tengas que hacer daño <<a cambio>> (ni tampoco en el contexto de las relaciones entre naciones). Significa sencillamente que permitir al otro que continuamente te haga daño puede que no sea el mejor acto de amor por tu parte; ni hacia ti mismo ni hacia el otro. Esto debería acabar con determinadas teorías pacifistas según las cuales el amor más elevado impide cualquier respuesta enérgica a lo que uno considera malo.

Una vez más, el discurso adquiere un cariz esotérico, puesto que ningún análisis serio de tal afirmación puede ignorar la palabra <<malo>>, y los juicios de valor que invita a formular. En realidad, no hay nada malo; únicamente fenómenos  y experiencias objetivos. Sin embargo, vuestro propio objetivo en la vida requiere que seleccionéis, de entre la creciente serie interminables fenómenos, unos cuantos dispersos a los que llamáis malos; ya que si no lo hicierais, no podríais llamaros a vosotros mismos buenos, ni a ningún otra cosa, y __ por lo tanto__ no podríais conoceros, o crearos, a Vosotros mismos. Por eso lo que llamáis malo os definís a vosotros mismos; y por eso a lo que llamáis bueno.

El mayor mal consistiría, pues, en no declarar malo nada en absoluto. En esta vida existís en el mundo de lo  relativo, donde una cosa puede existir únicamente en relación con otra. Esta es al mismo tiempo la función y el objetivo de la relación: proporcionar un ámbito de experiencia en el que podáis encontraros a vosotros mismos, definiros a vosotros mismos y __ si lo decidís __ recrear constantemente Quienes Sois.

Decidir ser como Dios no significa que decidas ser un mártir. Y desde luego, no significa que decidas ser víctima. Una de las manera de llegar a ser maestro_ una vez eliminada toda posibilidad de dolor, perjuicio o daño_ podría consistir muy bien reconocer el dolor, el perjuicio o el daño como parte de tu experiencia, y decir Quien Eres en relación con ello. Sí, es cierto que los demás piensen, digan o hagan a veces te hará daño; hasta que dejes de hacértelo. Con ello conseguirás más rápidamente una total honradez, si estás dispuesto a afirmar, reconocer y declarar exactamente lo que piensas acerca de cualquier cosa. Di tu verdad, con amabilidad pero completa. Vive tu verdad, gentilmente pero de modo pleno y consecuente. Cambia tu verdad, con facilidad y con rapidez, cuando tu experiencia te aporte una nueva luz.

Nadie en su sano juicio_- y Dios menos que nadie__ te diría, cuando experimentas dolor en una relación: <<aléjate de ella, haz que no signifique nada>>. Si estas experimentando dolor, es demasiado tarde para hacer que no signifique nada. Tu tarea en este momento consiste en decidir qué significa, y manifestarlo; puesto que, al hacerlo así, eliges y te haces Aquel que pretendes Ser.

Así, no tengo que ser una sufrida esposa o un despreciado marido, o la victima de mis relaciones, para que estas sean santas, o para hacerme grato a los ojos  de Dios.¡Santo cielos pues claro que no! No tengo que  aguantar agresiones a mi dignidad, asalto a mi orgullo, perjuicio a mi psique ni heridas a mi corazón para poder decir que <<doy lo mejor de mi>> en una relación, o que >>cumplí con mi deber>> o << con mi obligación>> a los ojos de Dios y de los hombres… 

La respuesta a esto es la respuesta que no puedes oír, puesto que te dejan sin ninguna pauta y vuelve nulo y sin efecto cualquier acuerdo en el momento mismo de tomarlo. La respuesta es-. No tienes ninguna obligación. Ni respecto a las relaciones, ni respecto a nada en la vida. ¿Ninguna obligación? Ni tampoco ninguna restricción o limitación, ninguna pauta o ninguna regla. Ni estas obligado por ninguna circunstancia ni situación, ni por ningún código de leyes, ni eres merecedor de castigo por ninguna ofensa, ni eres capaz de cometerla, puesto que no hay nada <<ofensivo>> a los ojos de Dios.







 



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